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  • Descubrieron restos fósiles de carpinchos en Chile de más de 4,5 millones de años

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 16/04/2026 18:47

    Durante millones de años, los paisajes del centro-sur de Chile ocultaron el secreto de un habitante inesperado. Los campos actuales de la Región de La Araucanía, dedicados hoy a la agricultura, fueron una vez el escenario donde deambulaban gigantescos roedores, antecesores del carismático capibara. El reciente hallazgo de fósiles en la comuna de Renaico no solo sorprendió a la comunidad científica, sino que también reescribió la historia natural del país: hace 4,5 millones de años, enormes carpinchos habitaron el territorio chileno, según reveló un equipo de paleontólogos en un estudio publicado en el Journal of South American Earth Sciences. La noticia surgió cuando un grupo de investigadores de la consultora paleontológica THERIUM realizaba excavaciones asociadas a la construcción de un parque eólico. Entre el polvo y la tierra, un molar fósil llamó la atención por su tamaño y forma. Karina Buldrini, autora principal del estudio, relató que se dieron cuenta de por la forma que tenía este diente, de que eran muy posiblemente los de un roedor grande. En ese sentido, remarcó: Hoy en día, los capibaras son los roedores más grandes que viven en el planeta, pero en el pasado hubo también otros roedores de gran tamaño. El hallazgo incluyó no solo el molar, sino también incisivos, fragmentos de fémur y parte de una pelvis. Estos restos pertenecen al género Phugatherium, pariente extinto del actual capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), cuya presencia en Sudamérica es hoy viral en redes, pero inexistente en la fauna silvestre chilena actual. Pruebas fósiles inéditas en el país Estos restos constituyen la primera evidencia anatómica de capibaras en Chile y el primer registro fósil de mamíferos continentales del Neógeno en la Depresión Central chilena. La investigación fue liderada por Martín Chávez y Karina Buldrini, con la colaboración de científicos del Museo Nacional de Historia Natural y la Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural (Ciahn) de Atacama. Los expertos precisan que los fósiles se remontan al Plioceno Temprano, una época donde el clima y los ecosistemas de la región eran radicalmente distintos a los actuales. Este descubrimiento sugiere que la localidad de Renaico presentaba un paisaje heterogéneo que combinaba humedales y hábitats abiertos, describen los autores. El análisis de los huesos y dientes permitió identificar que estos capibaras gigantes alcanzaban dimensiones sorprendentes. Christiane Denys, profesora del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de Francia, explicó en un artículo en The Conversation: Estos capibaras gigantes podían medir dos metros y pesar hasta 300 kg, similar a un tapir. La magnitud de estos animales sugiere la existencia de grandes cuerpos de agua y extensos humedales, ambientes hoy desaparecidos. La desaparición de los capibaras prehistóricos de Chile se vincula directamente con los procesos de cambio climático y la pérdida progresiva de ecosistemas acuáticos, elementos esenciales para su supervivencia. Una ventana al pasado sudamericano El hallazgo de capibaras fósiles en Renaico amplía la distribución conocida del género Phugatherium al oeste de la cordillera de los Andes. Estos restos permiten explorar cómo se distribuían los animales en Sudamérica antes de la formación definitiva de la cadena montañosa y cómo era la diversidad de mamíferos que recorrieron el centro y sur del país. Además de los restos de capibara, se encontraron fósiles de litopternos, mamíferos herbívoros extintos, lo que aporta pistas sobre la composición del ecosistema local en el pasado. El estudio destaca que la zona donde se encontraron estos fósiles tiene un valor estratégico para comprender cómo se distribuían los animales en Sudamérica antes de la formación definitiva de la Cordillera de los Andes. El capibara actual es conocido tanto por su tamaño como por su carácter sociable. Desde 2020, su imagen se popularizó en redes sociales como TikTok e Instagram, generando una ola de memes, juguetes y hasta su adopción como mascota en países como Rusia, China y Canadá. La viralidad del capibara lo ha convertido en un ícono cultural internacional, lo que contrasta con su ausencia en la fauna chilena contemporánea. El descubrimiento científico rescata el valor biológico y paleontológico del capibara en Chile, mostrando que el país fue parte de la ruta evolutiva de este roedor y de los ecosistemas sudamericanos antiguos. Según los autores, estos hallazgos constituyen la primera prueba anatómica de la presencia de capibaras en Chile y el primer registro neogénico de mamíferos continentales en la Depresión Central chilena. La investigación abre nuevas líneas de estudio sobre el clima, los ecosistemas y la fauna del Plioceno en Sudamérica, y plantea interrogantes sobre el destino de especies que alguna vez recorrieron los humedales de La Araucanía. El capibara, símbolo de la biodiversidad sudamericana, suma así un capítulo inesperado en la prehistoria chilena.

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