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» TN
Fecha: 16/04/2026 15:25
¿La propuesta?: una consola de DJ en la Plaza de Mayo y un sacerdote dispuesto a mezclar la música electrónica con la fe para homenajear a un hombre. A un año de la muerte del papa Francisco, Buenos Aires se prepara para un encuentro único. En el centro de la escena estará el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, que hace unas horas llegó a la Argentina. Para el mundo, el Padre DJ. Para algunos sectores más conservadores, una figura difícil de encasillar. Para otros, una puerta de entrada. Leé también: Por qué León XIV, al igual que Francisco, se opone a las guerras preventivas como la que ocurre en Irán Todos es todos, también un DJ, dice el padre Guilherme en diálogo con TN. Y en esa definición hay algo más que una provocación. Hay una forma de entender la Iglesia después de Francisco. La expresión tiene un origen preciso. El Papa la repitió una y otra vez durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2023 en Lisboa, cuando habló de una Iglesia sin puertas cerradas, capaz de incluir incluso a quienes se sienten lejos. Todos, todos, todos, insistió, como una declaración de principios. Para el Padre Guilherme, esa idea fue una invitación concreta. Un empujón. La Iglesia hoy está más preparada para todos y eso es por Francisco, cuenta con la sonrisa de quien recuerda con cariño. Pero lejos de presentar un escenario ideal, el cura DJ introduce una mirada más compleja: Siempre es un camino por hacer. Nunca es un camino terminado o definitivo, pero después de Francisco, ya no se retrocede. La historia de Guilherme encarna esa tensión. Ordenado sacerdote en 1999, nunca imaginó que terminaría detrás de una consola. Pero en 2006, buscando formas de convocar jóvenes a su parroquia, empezó a experimentar con la música. Lo que comenzó como una solución práctica se transformó, con los años, en una identidad. Hoy, sus sets combinan beats electrónicos con mensajes de fe, fragmentos de discursos papales y momentos de oración. Una mezcla que para algunos resulta disruptiva y para otros, profundamente necesaria. Esa incomodidad también se siente puertas adentro de la Iglesia. Y él no la esquiva. La Iglesia es para todos, todos, todos, para los que están de acuerdo y para los que no, sostiene el sacerdote, ampliando aún más el alcance de la frase. La respuesta de Guilherme frente a las críticas es íntima, casi silenciosa: Siempre en oración, en sintonía con el mensaje de Cristo y con el Evangelio, soy DJ y lo disfruto. Su salto definitivo a la escena global ocurrió en 2023, en Lisboa, cuando tocó ante más de un millón de jóvenes en la previa de una misa encabezada por Francisco. La imagen un sacerdote DJ animando a una multitud que esperaba al Papa recorrió el mundo y condensó, en pocos minutos, una transformación más profunda. Desde entonces, su Hope Tour lo llevó por distintos países, siempre con la misma lógica: usar la música como puente. Su llegada a Buenos Aires, en ese contexto, tiene un peso especial. No solo por el homenaje, sino por el escenario. La Plaza de Mayo no es un lugar más. Es donde Jorge Bergoglio caminó, escuchó y construyó su vínculo con la gente. Volver ahí, a un año de su muerte, es una manera de volver al origen. El evento, organizado por la Asociación Civil Miserando con el acompañamiento del Arzobispado de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad, se presenta como algo más que un espectáculo. Busca ser un espacio de encuentro en una sociedad fragmentada, donde la idea de fraternidad parece, muchas veces, en crisis. En ese cruce, la figura del cura DJ funciona como síntesis. Una Iglesia que intenta hablar otro idioma.
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