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  • La silenciosa disciplina científica que busca mejorar el rendimiento y evitar lesiones deportivas

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    Fecha: 16/04/2026 09:44

    En el deporte, muchas veces se pone el foco en el entrenamiento, la alimentación o el descanso. Pero hay otro aspecto que gana terreno y que puede marcar diferencias: la forma en que se mueve el cuerpo. No se trata solo de correr más rápido, saltar más alto o lanzar con más potencia. También importa cómo se hace cada gesto. Ahí entra en juego la biomecánica, una disciplina que combina física, anatomía y fisiología para entender mejor el movimiento humano. Su aporte resulta cada vez más valioso tanto para atletas profesionales como para quienes practican deporte de manera amateur y quieren evitar lesiones. La biomecánica analiza cómo actúan las fuerzas sobre el cuerpo y qué pasa en acciones concretas como correr, lanzar, batear o saltar. A partir de esa información, permite detectar fallas técnicas, zonas de sobrecarga y patrones que podrían predisponer a una lesión. Una ciencia que mira lo que no siempre se ve Jessica Talmage, biomecánica estadounidense, trabaja con atletas para evaluar cómo se mueven y qué ajustes podrían ayudarlos a mejorar su rendimiento y a cuidarse más. Su tarea consiste en reunir datos, observar patrones y traducir esa información en recomendaciones concretas. Este tipo de científicas utiliza la física para comprender cómo se mueve el cuerpo, explica la experta de la Universidad Estatal del Norte, en Aberdeen, Dakota del Sur. En el laboratorio, los deportistas realizan distintos movimientos y pruebas. Se analizan, por ejemplo, saltos, lanzamientos, bateos, fuerza muscular y rangos de movilidad. Ese material después se cruza con investigaciones previas y con la evaluación de otros profesionales de la salud y el deporte. El objetivo no es solo encontrar qué está mal. También se busca entender por qué aparece ese problema y qué se puede hacer para corregirlo antes de que se convierta en una lesión más seria. Luego, utilizamos toda esta información y estudios previos para identificar áreas de mejora para el atleta. Estos aspectos suelen ser difíciles de detectar a simple vista, señaló Talmage. Ese punto es central. Muchas veces, un gesto deportivo parece correcto, pero al medir fuerzas, ángulos y compensaciones aparecen detalles invisibles para una observación común. Y esos pequeños desajustes, repetidos una y otra vez, pueden pasar factura. Del dolor personal a una vocación científica En el caso de Talmage, el interés por esta disciplina nació a partir de una experiencia propia. Ella practicó deporte desde muy chica, pero una lesión en el hombro mientras jugaba al sóftbol en la secundaria la obligó a frenar. Ese episodio fue el que la acercó primero a la medicina deportiva y luego a la biomecánica. Es muy difícil dejar los deportes, recordó. Sobre todo cuando era niña, sentía que practicar deportes era lo único que hacía, contó la especialista estadounidense al hablar sobre el impacto emocional que le generó aquella lesión. Después de pasar por fisioterapia, empezó a interesarse por el proceso de recuperación, el fortalecimiento muscular y el modo en que el cuerpo puede volver a moverse mejor después de una lesión. Más adelante, ya en la universidad, descubrió que existía una disciplina capaz de reunir varios de sus intereses al mismo tiempo. Aprendí que los biomecánicos interactúan con fisioterapeutas, preparadores físicos, médicos de equipo, entrenadores de fuerza y acondicionamiento, entrenadores de equipo y atletas. Eso fue lo que realmente me atrajo de este campo, explicó Talmage. Su recorrido también muestra algo interesante: la biomecánica no siempre es una disciplina conocida fuera de ámbitos especializados. Sin embargo, su aplicación es cada vez más amplia y puede ser útil en diferentes niveles de práctica deportiva. Por qué puede cambiar la forma de entrenar La mirada biomecánica ayuda a entender que una lesión no siempre aparece por azar. A veces, hay déficits de fuerza, limitaciones de movilidad o patrones repetidos que van exigiendo de más a una articulación o a un grupo muscular. Por eso, este campo no solo se vincula con la recuperación. También tiene un fuerte valor preventivo. Al detectar alteraciones antes de que se expresen en dolor o lesión, permite ajustar entrenamientos, corregir técnicas y planificar mejor las cargas. Como biomecánico, es muy emocionante identificar un problema y ayudar a un atleta a comprender qué le ocurre, afirmó Talmage. Y agregó: Existen muchas razones por las que un atleta podría tener alguna dificultad. Por eso, es gratificante colaborar con todos y generar ideas sobre la posible causa del problema. Claro que no es un campo simple. La propia especialista reconoce que requiere una base sólida en matemática y ciencias, además de la capacidad de integrar conocimientos sobre el cuerpo humano. También admite que todavía existe cierta resistencia en algunos entornos deportivos, sobre todo cuando predominan métodos tradicionales. Lee también: La ciencia descubrió cómo funciona el cerebro de los arqueros de fútbol Aun así, la tendencia parece avanzar. Cada vez más equipos, profesionales y atletas entienden que no alcanza con entrenar fuerte: también hay que entrenar mejor. Y para eso, conocer cómo se mueve el cuerpo puede ser tan importante como cualquier rutina física. En tiempos en que el deporte exige cada vez más precisión, la biomecánica aparece como una aliada silenciosa. No siempre se ve desde afuera, pero puede ser decisiva para rendir más, sufrir menos lesiones y sostener la actividad a largo plazo.

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