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Parana » Uno
Fecha: 16/04/2026 09:13
El Festival de Tribus volverá a ocupar un lugar en la agenda cultural de la región. El viernes 1 y el sábado 2 de mayo, en la Estación Belgrano de Santa Fe, se realizará una nueva edición con una programación que reúne a referentes de la música nacional y a proyectos de la escena actual, en un formato que amplía su escala y refuerza una idea que atraviesa toda la propuesta: sostener espacios para la música en vivo en un contexto complejo. Tribus vuelve con un festival que refuerza la escena local y nacional El Festival de Tribus volverá el 1 y 2 de mayo con una grilla que cruza historia y presente de la música argentina Festival de Tribus 2026 La grilla incluye a Los Caballeros de la Quema, Turf, El Mató a un Policía Motorizado, Bandalos Chinos, Kapanga, La Delio Valdez y Estelares, entre otros nombres que marcaron distintas etapas del rock y la música popular argentina. A esa base se suman Eruca Sativa, Cielo Razzo, Massacre, Los Espíritus y Barbi Recanati, junto con la presencia internacional de Vapors of Morphine. También formarán parte Indios, Ainda, Lichi, Lucy Patané y Gauchito Club, además de proyectos locales como Hugo & Los Gemelos y Vomitan Glitter. Detrás de esa lista hay una construcción que no responde solo a criterios de convocatoria. La programación busca equilibrar trayectorias, vínculos y recorridos compartidos. Todos los artistas que están tienen un por qué, no están elegidos únicamente por lo que venden, explicó José Chengo Altamirano, uno de los organizadores, en diálogo con UNO. La idea, contó, es sostener una identidad que priorice el encuentro entre bandas, productores y público. El festival tendrá cuatro escenarios que funcionarán de manera alternada durante las dos jornadas. Esa dinámica permitirá la circulación constante del público y una continuidad musical sin pausas largas. El predio sumará además sectores gastronómicos, intervenciones artísticas y espacios de activación que amplían la experiencia más allá de los shows. La propuesta crece en infraestructura, pero también en responsabilidades. Tribus no es solo un festival: es una sala, una productora y un equipo de trabajo que supera las 60 personas. Sostener esa estructura implica decisiones cotidianas que exceden lo artístico. El desafío hoy es mantener todo en funcionamiento, cuidar las fuentes de trabajo y seguir ofreciendo propuestas, señaló Altamirano. El recorrido del espacio ayuda a entender ese presente. Tribus nació como una sala de menor escala, con capacidad reducida y una programación enfocada en el circuito del rock. Con el paso de los años, el proyecto se amplió y consolidó una agenda que incluye artistas locales, regionales y nacionales. En 2019, con la refuncionalización del espacio, se produjo un salto que combinó la lógica de sala con la de productora. Desde entonces, la programación se volvió constante y diversificada. Ese crecimiento no estuvo exento de tensiones. El contexto económico actual atraviesa de lleno a la actividad cultural. La caída del poder adquisitivo impacta en la asistencia a los shows y obliga a repensar formatos. Hay momentos en los que hay que decidir si un espectáculo se hace pago o gratuito. No es una decisión sencilla, pero forma parte de entender la realidad del público, explicó. La relación con las bandas también forma parte de ese entramado. Tribus sostiene vínculos a largo plazo con muchos de los artistas que integran el festival. Esos lazos se construyen en el tiempo y se traducen en una lógica de trabajo que busca acompañar los procesos. Hay grupos que quieren estar, que sienten el espacio como propio, señaló Altamirano. Esa pertenencia, agregó, es uno de los valores que el festival intenta preservar. Riesgos y corazonada La primera edición del Festival de Tribus, realizada el año pasado, reunió a más de 12.000 personas. Ese antecedente funcionó como punto de partida para proyectar una segunda edición que amplía la apuesta, aunque no sin dudas. Antes de confirmarlo, evaluamos si era el momento. Sabíamos que era un riesgo, reconoció el organizador. La decisión final estuvo atravesada por la confianza en el proyecto y en la respuesta del público. Más allá del escenario El perfil del festival también se fue definiendo a partir de esa experiencia. La organización identifica un público que prioriza la música en vivo como espacio de encuentro. Es gente que va a ver bandas, a compartir con amigos, sin la lógica de otras escenas más asociadas a la imagen, describió. Esa lectura influye en la curaduría y en la construcción del evento. Sostener un espacio cultural en ese contexto implica, además, una dimensión personal. Altamirano reconoce el desgaste físico y emocional que conlleva la tarea. La organización de cada evento involucra logística, seguridad, coordinación con organismos públicos y privados, y la responsabilidad de garantizar que cada jornada se desarrolle sin inconvenientes. Hay una carga grande, pero también una convicción de seguir, resumió. En ese punto aparece una idea que atraviesa todo el proyecto: la cultura como trabajo en equipo. Desde el personal de barras hasta el equipo de producción, desde la comunicación hasta la administración, cada área forma parte de un engranaje que permite que los shows sucedan. Lo más valioso son los mensajes de la gente, el reconocimiento al trato y al trabajo de todo el equipo, destacó. El Festival de Tribus se inscribe en esa lógica. Es un evento de dos días y la expresión de un proceso más amplio que busca sostener la música en vivo como práctica cultural. En un escenario atravesado por dificultades, la apuesta se sostiene en la articulación entre artistas, productores y público. Las entradas para el festival ya están disponibles a través de Ticketway, con opciones de financiación en seis cuotas sin interés con bancos de Santa Fe y Entre Ríos. La expectativa está puesta en repetir la convocatoria del año anterior, aunque el objetivo principal parece ir por otro lado: mantener en pie un espacio donde la música siga encontrando lugar.
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