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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 16/04/2026 00:47
Nacieron a instancias del Papa Francisco como forma de brindar contención a personas con problemas de adicción, pero pronto ampliaron su labor por la necesidad social. Hoy afrontan serias dificultades para subsistir y están al borde del cierre debido al recorte presupuesto de la Nación y el Sedronar. Un informe especial de Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) mostró la realidad en la provincia y testimonios de vida sobre la importancia de sostener estos lugares. Los Hogares de Cristo conforman una Federación de espacios que nacieron a instancias del entonces obispo Jorge Bergoglio, y luego Papa Francisco, quien en 2008 fundó el primer Hogar, que luego replicaron los curas villeros de Buenos Aires, preocupados particularmente por el tema de los consumos problemáticos y de la situación de gran vulnerabilidad que se vivía, y se vive en las villas y grandes barriadas. Hace 11 años se creó el primer Hogar de Cristo del interior del país en Gualeguaychú, y actualmente hay tres en la provincia: uno en Paraná, que funciona desde 2018, otro en Concordia y el de Gualeguaychú. Si bien nacieron con el objetivo primordial de dar apoyo y contención a quienes atraviesan problemas con las drogas, con el tiempo fueron ampliando su labor a las familias por la situación de grave vulnerabilidad que se vive en los barrios populares. Brindan asistencia psicológica, apoyo en educación, asistencia alimentaria, contención a las infancias, contención a los adultos mayores. En todo el país, los Hogares de Cristo funcionan en acuerdo con la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) que venía aportando recursos para sostener el funcionamiento. Sin embargo, la política de ajuste y recortes presupuestarios del gobierno de Javier Milei se está haciendo sentir fuerte y desde hace tres meses Sedronar no envía los fondos a los Hogares de Cristo, lo que pone en peligro inminente a estas instituciones. En el caso de Gualeguaychú, donde sostienen seis espacios, ya anunciaron el cierre de una casa destinada a adolescentes con problemas de salud mental. En Paraná, hay un delicado equilibrio y una profunda crisis. Por ello, lanzaron campañas para solicitar la ayuda de la comunidad. Testimonios La historia de vida de Diego y Juan, que asisten al Hogar de Cristo de Paraná, reflejan la importancia de estas instituciones para acompañar a tantas personas en vulnerabilidad y con problemas de consumo. Federico Manavella, psicólogo del Hogar de Cristo de Paraná, contó a Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral): Somos un centro barrial, donde viene gente de todos lados, mucha gente de la zona; recibimos personas que están en situación de calle, muchos atravesados por el consumo problemático, pero también recibimos familias enteras, con niños; tenemos toda una amplia gama de edades. Nuestro lema es Recibir la vida como viene o sea, acompañamos a las personas con sus historias, a cada familia, y también la idea es acompañar cuerpo a cuerpo; o sea, intentamos acompañar y no resolver, porque nadie le resuelve la vida a nadie, pero sí acompañar, estar al lado. Y ser desde la institución, desde toda la red de vínculos que se generan acá, un poquito ir propulsando esos procesos de resocialización, y de lo que le haga falta a esa vida, a esa persona, explicitó. En cuanto a las actividades que se desarrollan, mencionó que funciona como centro barrial, vienen las personas, participan del día, comemos todos juntos, cocinamos, lavan la ropa, se pueden bañar, afeitarse, festejamos los cumpleaños, hay talleres de escucha, de arteterapia, ahora hay un taller de consumos que está funcionando en este momento, hay taller de escritura. Todos los talleres de este primer espacio de escucha son más bien, con ese corte más terapéutico, de expresión. Después tenemos otro espacio que es como un segundo umbral, una segunda instancia donde vamos trabajando, quizás con menos personas, apuntando más a lo laboral, hay talleres laborales y también algunos espacios terapéuticos, agregó. - ¿Cuánta gente está viniendo hoy por hoy acá al lugar? - Hoy por hoy estamos teniendo alrededor de 60 personas, casi todos los días, a veces más, a veces menos. Los lunes en este espacio es mixto, así que vienen mujeres y varones, también con niños. Y los miércoles y viernes es solo de hombres acá y las mujeres van a otro centro barrial que está en la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad. Por ahí, en La Piedad hay menos mujeres en general, pero acá la cantidad de varones suele sostenerse, suelen ser 50, 60 personas. En relación a la forma de sostener el lugar, Nadia Taleb, quien es terapista ocupacional en el Hogar, contó que el Hogar de Cristo se sostiene en gran parte por Sedronar (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina) que viene con un pago atrasado de tres meses, y además de eso también tenemos distintos programas y convenios que hemos hecho con distintas entidades y donaciones particulares, pero vamos sacando de todos lados donde podemos para poder sostener esto. Por día vienen entre 60 y 70 personas y por mes pasan más o menos 400 personas. Acá damos desayuno y almuerzo y además tienen la posibilidad de bañarse y de lavarse ropa y demás, higiene personal, así que necesitamos recursos de todo tipo. Tenemos algunos programas y convenios y a partir de eso vamos sacando la ayuda económica para poder comprar estos insumos y sostener lo diario, y después también con donaciones que nos llegan de la gente, de alimentos y productos de higiene. También algo muy importante, es que acá somos muchos trabajadores y profesionales de la salud y estudiantes, entonces, también el recurso humano es importante sostenerlo. Hay personas que reciben un retorno que viene de programas o subsidios y también tenemos voluntarios, personas que llegan al hogar simplemente porque quieren sumarse, acompañar, estar, y es muy valiosa su presencia, contó. - Además de Sedronar, que es un organismo del Estado Nacional, ¿hay otro apoyo gubernamental de la provincia, de los municipios? -En Paraná tenemos algunos proyectos y programas conveniados con el municipio y empezamos también a gestionar algunas ayudas con provincia. Nosotros formamos parte de la Federación a nivel nacional y desde allí también se promueven y se piensan estrategias con las cuales nosotros acompañamos a nivel nacional. - Hoy por hoy es importantísima la ayuda de la comunidad para sostener estos lugares... - Sí, hoy estamos apuntando mucho a la comunidad, a las personas que vienen acá, a los familiares de las personas que llegan, pero también a los vecinos, a los amigos, a todos los que quieran sumarse a esta propuesta, acompañarnos. Largamos una campaña en redes sociales buscando el apoyo de la comunidad que es súper necesario. Les queremos llamar los amigos del hogar porque se apunta a buscar personas que quieran solidarizarse y también que se puedan acercar, venir a conocer y, de alguna manera, que quieran generar este lazo de amistad que repara. No es solamente con lo económico, que es muy importante, sino que acá con lo que más trabajamos es con el vínculo, apuntamos mucho a eso, apuntamos mucho a conocer a las personas, a dejarnos conocer también y es desde ahí que vamos construyendo. Por eso, la palabra amigos nos pareció interesante para que no se viva solamente como una donación, sino como una posibilidad también de acercarse y conocer otras realidades, hacerse amigo de otras realidades. Sobre la problemática de las adicciones, que en general la comunidad rechaza o lo ve como un problema lejano, Manavella reflexionó: Las adicciones son un tema que atraviesa toda la sociedad, porque todos consumimos, vivimos en una sociedad consumista. El tema es cuando los consumos se van haciendo problemáticos y también los consumos tienden a volverse problemáticos cuando las personas tienen problemas. Entonces, en las poblaciones más vulnerables, que quizás tienen más problemas, falta de recurso económico, quizás falta de educación en un sentido amplio, no solamente del recurso de llegar a la escuela, sino quizás de elementos internos en la personalidad que les permita regular sus emociones, que les permita tener buenos vínculos y brindar una buena crianza a sus hijos. Son contextos muy complejos donde las personas tienen muchas dificultades en su vida, el consumo generalmente aparece como algo que atraviesa y que los acompaña mucho tiempo. Nosotros tenemos chicos que empiezan a consumir a los 11, a los 12 años. Entonces, el consumo es algo que atraviesa toda la sociedad, pero mientras más problemas hay, mientras más vulneración hay, es más probable que aparezca, está muy correlacionado. Y en esta situación y contexto de crisis económica que tenemos en general, esto se ve más. Hay muchísimos factores en esto, pero mientras más complicado está la realidad del país, por supuesto que se acrecientan todos los problemas y el consumo también. Y ante eso, desde el Hogar de Cristo sostenemos que siempre juntos podemos, siempre las personas valen la pena, siempre, no importa en qué situación estés, si ya está en la calle, tirado, si uno se acerca y conoce la historia y si te amigás con esa historia y te animás a entrar ahí y a que el otro entre un poco en tu vida, te das cuenta de que vale la pena. Siempre hay esperanza, siempre hay esperanza, hasta el último momento. Entonces, obviamente mejor si podemos trabajar antes, si podemos trabajar con la niñez, con las adolescencias, por supuesto, darles un mejor porvenir. Pero sí, siempre estamos con esperanza, y con una mirada agradecida de poder acompañarnos. Juntos siempre se puede, afirmó. Quienes quieran colaborar con alguna ayuda económica pueden hacerlo al alias hogardecristo-También pueden acercar donaciones de alimentos, de productos de higiene, o si quieren también sumarse como voluntarios nos escriben al celular y ahí coordinamos una primera reunión y empezamos a caminar eso. Pero también pueden venir lunes, miércoles y viernes de 10 de la mañana a 15 a 25 de junio 876. El lema de nuestra campaña es que nadie se salva solo, porque todos somos importantes y tiene que haber un compromiso social para poder acompañar esta problemática y salir adelante juntos como comunidad. Todo lo que sea una ayuda y que pueda ayudarnos a sostener este espacio es agradecido, concluyeron. Convenio En diciembre de 2025 el defensor general de la Provincia, Maximiliano Benítez, firmó un convenio marco de colaboración con el Hogar de Cristo de Paraná. El objetivo es reforzar acciones de cooperación interinstitucional para acompañar, brindar asesoramiento y promover los derechos de las personas en situación de vulnerabilidad o con consumo problemático. Sería un ideal que uno de los estamentos del Estado que más presupuesto maneja, que tiene los trabajadores con salarios más altos, pudiera colaborar en esto también con un poco de sus recursos. La realidad en Gualeguaychú El presidente de la cooperativa Hogar de Cristo de Gualeguaychú, Francisco Sobral, mencionó que la institución tiene en la ciudad seis dispositivos que son distintas casas o lugares donde se acompaña personas, entre los cuales hay un espacio de primera infancia; un refugio para gente en situación de calle, que hoy ya es más un dispositivo convivencial; otro dispositivo convivencial donde viven chicos; un Centro de Día para chicas y otro Centro de Día para varones; y dos Casas de Medio Camino, en una hoy estamos alojando a adultos mayores y en otra a chicos con padecimientos mentales. Esta última producto de esta crisis que estamos vivenciando en el Hogar de Cristo de Gualeguaychú, nos vimos obligados a tener que rescindir el contrato y en 10 días tenemos que devolver esa casa, con todo lo que ello implica, porque hay que tratar de relocalizar a los chicos que viven ahí, etc, lamentó. En ese marco, indicó que para sostener todos estos lugares tenemos una serie de convenios con la Sedronar, que es el 90-95% de los ingresos totales para poder mantener todas estas casas. Ello hoy es lo que está en peligro inminente en función de que se están adeudando tres meses y lo que quizás es más angustiante es no saber sobre la continuidad de ese programa. Si a nosotros nos dieran una certidumbre de hasta cuándo o dónde, uno medianamente puede planificar y ver cómo se reduce o a qué le da mayor importancia; el tema es que hoy no tenemos a ciencia cierta información de la continuidad de esos programas. Está bueno destacar que de las cuarenta y pico o 50 personas que directamente prestan una labor en el Hogar de Cristo, entre ellos talleristas, profesionales, etcétera, la mayoría reciben gratificaciones o compensaciones que son básicamente para acompañar un voluntariado. Nada de ello se asemeja a un sueldo. Son como complementos que nos ayudan a nosotros a poder contar con personas, con profesionales, con distintos talleristas que puedan acompañar y mantener vivos todos estos espacios, explicitó. Aclaró además que si bien el Hogar de Cristo, en principio, acompaña a personas atravesadas por el consumo problemático, lo cierto es que el hogar en nuestra ciudad y la mayoría de los hogares- se encuentran en periferias o en los barrios más humildes, entonces, lo cierto es que acompañamos también a las familias de esas personas, que son personas con mucha vulnerabilidad, que están en situación de calle básicamente. La realidad es que se acompaña una vulnerabilidad muy grande. Ante la falta de recursos, en Gualeguaychú se lanzó una campaña solidaria para buscar asociados del hogar o personas que de alguna manera puedan colaborar con un menor aporte, con un mínimo aporte, que es muchísimo. El banco de alimentos también nos ayuda, hay gente que por ahí se acerca y de alguna manera presta alguna colaboración individual, es un poco como vivir de la providencia. Nosotros los que creemos en Dios y esto es una obra de la Iglesia Católica-, creemos que, independientemente de esta crisis que nos angustia, que nos pone mal, y en función de la cantidad de gente que se acompaña, también surgen cosas muy lindas, aparece la ayuda de la comunidad, gente que no conocía el hogar y se acerca, o escriben, o preguntan qué se necesitan. Entonces, dentro de todo esto malo también surgen cosas lindas. - Desde que comenzaron a funcionar en Gualeguaychú hasta hoy ¿han visto un incremento de las necesidades, la asistencia se ha ido incrementando? - Sí sí... El Hogar en Gualeguaychú está hace 11 años y empieza en un dispositivo chiquito que al principio lo que hacíamos era escuchar a mamás de hijos atravesados por el consumo y acompañando a las infancias de un barrio, y, desgraciadamente o afortunadamente, el Hogar de Cristo creció a estas dimensiones que recién explicaba. Yo siempre digo que los Hogares de Cristo no deberían existir, pero afortunadamente están para abrazar y alojar todas estas fragilidades. - ¿Se puede decir que prácticamente son los únicos lugares en donde la gente puede acudir para tratar esta cuestión del consumo problemático? - Es cierto que no hay distintos dispositivos o que no abundan, ni siquiera los privados. Y lo que queremos remarcar es que este subsidio nacional nos ayuda a nosotros a poder sostener estos espacios, pero con un montón de esfuerzo también de voluntarios, de laicos que le ponen el cuerpo sin esperar nada a cambio. Particularmente en Gualeguaychú todos estos dispositivos son gratuitos, a los chicos que vienen no se les cobra nada, porque nosotros acompañamos esas fragilidades y son personas con un alto grado de vulnerabilidad. Por eso insistimos y estamos haciendo esta campaña porque realmente entendemos que, si bien el principal obligado es el Estado, y hoy no estamos teniendo la respuesta esperada, tratamos de contagiar a la sociedad, primero para que se pueda conocer un tema que genera dolor, que genera rechazo, que genera miedo. Entonces, la idea es en principio que la gente conozca un poco estas historias de vida que son por ahí muy distintas, y en segundo lugar, una vez que la gente conoce, tratar de involucrarnos y que entre todos abracemos esta problemática de manera tal de que podamos paliarlo de la manera más amena posible, entendiendo cómo ha crecido la drogadicción en la Argentina, las dimensiones que ha crecido en estos últimos tiempos. Este crecimiento de la drogadicción es multicausal donde el sistema socioeconómico tiene muchísimo que ver, y la salud mental no deja de ser algo importante, porque en definitiva el consumo también atraviesa a la persona en todo su ser. Y en eso, de alguna manera, los Hogares de Cristo se arrogan tareas que el propio Estado debería asumir en su rol de tal, cuando hablamos de salud, cuando hablamos de educación, cuando hablamos de seguridad. En todas estas cosas los Hogares de Cristo hacen que, de alguna manera, se incida y cambien ciertas realidades. Por eso, sostenerlos es también una responsabilidad propia del Estado. Lo que tenemos que entender quizás es que se está acompañando a personas, y personas que están atravesadas por mucho dolor, hay mucha fragilidad. Entonces cuando nosotros pedimos, llamamos a conciencia de la gente que está en la política, de la gente que tiene por ahí el control del dominio público, y tratamos de hacer llegar este mensaje de que son ciudadanos argentinos, son ciudadanos de nuestro territorio y que necesitan una ayuda un poquitito más grande. Estamos detectando que hay un consumo temprano, de chicos de 12, 14 años, y a nosotros hoy nos está costando llegar un poquito más a esas edades. En el Hogar de Cristo hoy básicamente tenés una franja aproximada de entre 18-20 a 50 años, es un abanico muy grande. - ¿A cuántas personas están llegando hoy con la ayuda en los Hogares de Cristo de Gualeguaychú? - Esto es fluctuante, pero de manera mensual se acompaña a más de 300 personas, entre niños, adolescentes y adultos mayores. Se hace una tarea pastoral aunque cada dispositivo tiene su propia impronta; son dispositivos de la Iglesia Católica y en todos rondan espacios de espiritualidad, de oración, con distintos grupos terapéuticos, y estamos muy enfocados en la línea del trabajo. En Gualeguaychú tenemos una pequeña cooperativa, que se llama Brota, donde actualmente se emplea a 14 chicas y chicos de la ciudad, quienes con distintos convenios con la Corporación de Desarrollo, con empresas del Parque Industrial y la propia Municipalidad, se dedican a hacer mantenimiento de espacios verdes.
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