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  • Racing expuso sus errores defensivos y perdió ante Botafogo en un Cilindro vacío

    » La Nacion

    Fecha: 15/04/2026 22:20

    Racing expuso sus errores defensivos y perdió ante Botafogo en un Cilindro vacío Racing cambió seis nombres respecto a la formación titular que había perdido con River, pero en su derrota (3-2) ante Botafogo demostró que hay cosas que no varían más allá de los protagonistas que elija Gustavo Costas: tiene alarmantes horrores defensivos que paga con goles y una marcada falta de criterio para generar juego, aunque tenga la pelota más que el rival. En un partido que ganaba casi desde el vestuario, porque a los tres minutos Santiago Sosa había aprovechado una pésima salida del arquero Neto para convertir de cabeza, tras un tiro libre enviado por Ignacio Rodríguez, la Academia se empecinó en complicarse. Y como si eso no bastara, además el equipo entró en una tendencia negativa en las que algunas situaciones se conjugan para terminar de la peor manera. Luego del 1-0 tempranero, Adrián Martínez había gambeteado al arquero del Fogao y, evidentemente desprovisto de confianza para definir de derecha, se tomó un tiempo más para tocar de zurda y se encontró con el cruce salvador sobre la línea- de Nahuel Ferraresi. De ese rechazo llegó el tiro de esquina que concluyó con un centro a la cabeza de Nazareno Colombo, cuya definición de pique al piso no terminó en gol porque Neto reaccionó de forma estupenda. Una vez desaprovechado ese pequeño vendaval de los 10 minutos iniciales, un rechazo de Colombo dio en Santiago Sosa, la pelota salió disparada en sentido al área albiceleste y Arthur Cabral se encontró mano a mano con Facundo Cambeses, a quien superó con un toque cruzado para establecer el empate. Más allá de la evidente falta de un guiño positivo, a la Academia ya le costaba sostener la pelota y veía cómo Botafogo mandaba en ese tramo del duelo. A excepción de Ezquiel Cannavo, quien fue el mejor jugador del equipo y ratificó su perfil de jugador rendidor y de suma seriedad para cada intervención, toda la defensa cambió en relación al traspié sufrido con River, el último domingo, por el Apertura: Marcos Rojo, que se había hecho expulsar infantilmente al golpear a Lucas Martínez Quarta, pidió disculpas al plantel pero quedó relegado del once. Marco Di Césare, su compañero de zaga, también salió. Sin embargo, la zaga conformada por Franco Pardo y Colombo no ofreció garantías: ambos quedaron reflejados en el segundo gol, cuando un pelotazo de Alexander Barboza encontró a los dos centrales saliendo, sin reparar en que Junior Santos partía desde su propio campo para irse mano a mano con Cambeses. Con los matices de cada ocasión, el mano a mano con tanto campo por recorrer se asemejó bastante al que Colidio capitalizó el domingo en el clásico. En Racing cambian los nombres pero el problema es el mismo: no tiene funcionamiento colectivo para crear ni pericia para marcar. Antes de ese gol con el que Botafogo había dado vuelta la historia, la Academia había generado zozobra en el área brasileña cada vez que atacó. Es que enfrente tenía un espejo: Botafogo daba sobradas facilidades en su última línea. Maravilla Martínez, quien había quedado retratado por fallar ante Independiente y también en un mano a mano con River, seguía frustrado frente al arco rival. El 9, que jamás renuncia a la pelea por cada pelota y se mueve incansablemente aunque el equipo no logre abastecerlo de la mejor forma, no había conseguido desviar exitosamente un centro de Tomás Conechny ni pudo superar con dos cabezazos uno por tiempo- a Neto. El arquero de la visita, pese a ser responsable directo del 1-0, empezaba a convertirse en el sostén del 2-1 parcial para los cariocas. Maravilla rompería el maleficio a los 18 minutos del complemento, luego de una gran maniobra de Cannavo, quien irrumpió en el área para recibir un envío cruzado de Colombo, perfiló la pelota con el pecho para desbordar y le sirvió el gol al 9. Martínez, pese a convertir, no celebró, evidentemente movilizado por las acciones que perdió antes. El resumen del partido En esa segunda mitad, Adrián Fernández había entrado a jugar por el juvenil Gonzalo Sosa, quien pagó los platos rotos de una impotencia colectiva de la que no tiene la culpa. Baltasar Rodríguez fue quien más intentó romper hacia adelante, pero a este Racing le faltan ideas y le sobran bajos niveles: la mayoría de los refuerzos y también varios históricos alternan titularidad y suplencia sin éxito mayor. Con una calidad decreciente en cuanto a variantes y falta de un nuevo libreto de juego desde el cuerpo técnico, la situación se agrava por la falta de inteligencia del conjunto. A los 48 del complemento, luego de ir con más ímpetu que claridad, la Academia sufrió un gol que resume su momento: tras un lateral largo y un intento infructuoso de robar la pelota, Vergara habilitó a Lucas Villalba, cuyo centro encontró al recién ingresado Kadir Barría, quien tocó la pelota esa única vez y selló el 3-2. A puertas cerradas, con una defensa siempre abierta y sin la llave para descifrar qué hacer cuando tiene la pelota, Racing se desinfla, suma decepciones e incrementa las dudas de su convulsionado presente.

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