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  • Me enojé, no controlé y disparé, la confesión del colorista que mató a un estilista en una peluquería de Recoleta

    » La Nacion

    Fecha: 15/04/2026 18:08

    Me enojé, no controlé y disparé, la confesión del colorista que mató a un estilista en una peluquería de Recoleta Luis Abel Guzmán comenzó a ser juzgado por el homicido de Germán Medina, ocurrido en marzo de 2024 - 4 minutos de lectura' Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias, así Luis Abel Guzmán confesaba el homicidio del estilista Germán Gabriel Medina, ocurrido en la peluquería Verdini, situada en el barrio porteño de Recoleta, en marzo de 2024. Víctima y victimario eran compañeros de trabajo. Guzmán, de 45 años, comenzó a ser juzgado hoy por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) porteño N°24. Está acusado de los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía (por el crimen de Medina) y por la privación ilegítima de la libertad agravada (por haber mantenido encerradas a la víctima y a otras cuatro personas en la peluquería, minutos antes de la ejecución del homicidio). Después de confesar el crimen, Guzmán huyó y estuvo 70 días prófugo hasta que fue detenido por detectives de la Policía de la Ciudad en el partido bonaerense de Moreno. Me escapé, tenía miedo de quedar preso y me angustié por todo lo que hice, dijo hoy ante los jueces Javier de la Fuente, Maximiliano Dialeva Balmaceda y Marcelo Alvero, según informó el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar. En el debate, el Ministerio Público está representado por la fiscal general Ana Helena Díaz Cano y el auxiliar fiscal Nicolás Tecchi. Guzmán es defendido por los abogados Claudio Severino y Ricardo Sanetti. El letrado Juan Manuel Dragani interviene en representación de la familia de la víctima. En la primera audiencia del juicio se leyó el requerimiento de elevación a juicio presentado, en su momento, por el fiscal Patricio Lugones. El homicidio ocurrió el 20 de marzo pasado en la peluquería Verdini, situada en Beruti 3017. Esa noche, Guzmán le disparó a a Medina, de 33 años, mientras se encontraba en el local comercial con otros compañeros de trabajo luego de haber terminado la jornada laboral. En ese contexto, Guzmán extrajo un arma de fuego de la cintura, le quitó el seguro, apuntó directo a la cabeza de la víctima y le disparó, provocando su fallecimiento unos instantes después, se explicó en el citado requerimiento. Según logró reconstruir en el expediente judicial, Guzmán tenía conflictos con sus compañeros, principalmente, por sus trabajos de alisado utilizando formol, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos y que no dejó de utilizar pese a las advertencias de sus pares y de su jefe. Hoy, el acusado recordó que había conocido al dueño de la peluquería, Facundo Verdini, en 2006, cuando ambos compartían horas de estudio. Luego, cuando Verdini decidió abrir su propio negocio, le ofreció trabajar para él. Guzmán sostuvo que comenzó a tener problemas con el dueño cuando se decidió a cambiar la calidad del producto con el que se trabajaba, aunque aseguró que nunca le prohibieron usar formol y que solo le dijeron que debía utilizar menos cantidad. Ante las preguntas de su defensa, indicó que manejaba un sueldo de 3.000.000 de pesos, lo que supuestamente también le generaba roces con su empleador. En ese marco, dijo que habían hablado de una indemnización pero que nunca se concretaba ya que él le pedía unos 55 millones de pesos. Con respecto al motivo por el que tenía un arma de fuego, dijo que lo habían asaltado dos veces volviendo a su casa en Merlo y que si bien no había hecho la denuncia, desde ese momento se manejaba armado cuando iba con dinero, según publicó el citado sitio de noticias oficiales. Sobre el día del homicidio, durante su indagatoria ante los jueces, Guzmán recordó que que iba a hablar con su jefe por el tema de la indemnización, pero que finalmente el dueño de la peluquería le comentó que lo hablarían con los abogados. Según relató, le escuchó decir a la víctima algo sobre él: lo iban a echar porque era un empleado más. Me enojé, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias, afirmó Guzmán entre lágrimas. Dijo que tenía un trato cordial con Medina y que no había tenido inconvenientes. Y relató que después del crimen tiró el arma y el teléfono celular porque había hecho algo muy malo y porque estaba desahuciado. Me escapé porque tenía miedo de quedar preso, me angustié por lo que hice, me arruiné la vida y la de mi familia, sostuvo y agregó: Quedé desempleado, sin indemnización, sin futuro, no tengo palabras para transmitir la bronca. Tras la indagatoria, el tribunal dispuso que las declaraciones de testigos comenzarán el próximo martes 21 de abril.

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