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  • Cuáles son las provincias más afectadas y beneficiadas por el impacto económico de la guerra en Medio Oriente

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 15/04/2026 14:16

    Pese a la tregua alcanzada entre EEUU e Irán recientemente, el conflicto en Medio Oriente pone presión sobre los mercados energéticos y de insumos clave, lo que altera precios y costos de producción. Aunque esta situación genera luces y sombras para la Argentina, el impacto, tanto positivo como negativo, no es homogéneo a lo largo del país. El efecto del actual escenario global varía según la región del país, ya que depende de factores como la demanda interna y la capacidad de producción local, elementos que pueden provocar un comportamiento diferente respecto a la tendencia internacional. En este marco, el IERAL analizó de qué manera esta nueva normalidad incide sobre la economía en general y en las distintas provincias en particular. Es importante tener en cuenta que la Argentina atravesó en los últimos años una transformación significativa, al punto de convertirse actualmente en exportador neto de petróleo. Por otra parte, las importaciones de gas se concentran en los meses invernales debido a factores estacionales. En cuanto a los fertilizantes, cerca del 50% del consumo interno de urea se produce localmente, lo que implica que el impacto varía de manera clara según el sector. En ese marco, en el primer trimestre del año, los precios internacionales de la energía e insumos clave registraron fuertes subas, aunque en la Argentina el traslado fue bastante menor: el petróleo aumentó un 55% a nivel global, mientras que el gasoil en el mercado interno subió un 31%, lo que marca una brecha de 24 puntos porcentuales. Una dinámica similar se observó en el gas natural: en Europa los precios treparon un 52%, frente a un incremento del 27% en Argentina, con una diferencia de 25 puntos. En tanto, la urea registró un alza del 75% en el mercado internacional, contra un 54% en la Argentina. Si bien hay provincias que tendrán una mejora substancial en términos económicos debido al aumento de los ingresos por la producción de gas y petróleo, otras se verán más afectadas debido al incremento de costos en base a sus estructuras productivas. Los ingresos por mayores cotizaciones del precio del petróleo (y por lo tanto de las exportaciones y de las regalías correspondientes) se concentrarán en Neuquén, seguida por la provincia de Chubut (en un tercer grupo de productores de petróleo encontraremos a Santa Cruz, Mendoza y Río Negro), señaló el IERAL. En el caso del gas natural, los beneficios de mayores precios, actividad y regalías también estarán claramente concentrados en Neuquén debido a la localización de la producción. En contraste, considerando el aumento de los costos asociado a la suba de precios de los tres productos analizados aun cuando a nivel local los incrementos hayan sido menores que en el contexto internacional, es posible identificar en el corto plazo los principales impactos regionales a partir del consumo anual de cada provincia. En el caso de los combustibles líquidos, observamos que el incremento del precio del gas oil generó una suba de costos productivos que supera ampliamente la dinámica de los principales cultivos, reduciendo los márgenes de rentabilidad existentes. Se destacan las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe por el uso de este combustible en las labores agrícolas", apuntó el informe. Además, el aumento en el precio del gasoil eleva los costos logísticos del transporte por carretera, impactando con mayor intensidad en las regiones más alejadas de los puertos y sin acceso al transporte ferroviario. Entre ellas, se destacan el Nordeste Argentino y las provincias patagónicas. En materia de consumo de gas natural, sobresalen la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, junto con Santa Fe, La Pampa y la región patagónica, impulsadas tanto por la demanda industrial como residencial, esta última fuertemente asociada al consumo estacional durante el invierno. En un segundo nivel se ubican las provincias del Noroeste argentino, mientras que en tercer lugar aparecen las de Cuyo y la Región Centro. Por su parte, el NEA presenta niveles de consumo muy reducidos, debido a la falta de conexión a las principales redes de gasoductos del país. Por último, el IERAL resaltó el impacto de la variación en el precio de los fertilizantes sobre la estructura de costos de los cultivos, con especial énfasis en el uso de urea. Esto ocurre aun cuando Argentina cuenta con cierta ventaja relativa frente a otros países gracias a su producción local. Al analizar la intensidad en el uso de este fertilizante, se destacan las provincias que concentran la producción nacional de maíz y trigo Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. En un segundo plano aparecen Entre Ríos, donde también se emplea en la producción de arroz, y La Pampa. En todas estas provincias se repite el escenario de reducción de márgenes debido a que los precios internacionales no acompañan de igual manera esta suba de costos de insumos, aun cuando los incrementos locales sean menores a los registrados a nivel mundial, explicó dicho centro de estudios. Como reflexión final, el IERAL sostuvo: Tal vez el impacto (y la oportunidad) más importante que plantea este escenario internacional no tiene que ver con el cambio de precios en el corto plazo sino con los procesos dinámicos a mediano plazo asociados al cambio estructural o proceso de inversión generado como consecuencia del efecto multiplicador aguas abajo de la disponibilidad de gas abundante y a un precio doméstico competitivo (que hoy se sitúa sustancialmente por debajo de los niveles de competidores regionales como Brasil), actuando como incentivo a la radicación de industrias intensivas en energía. Cuál es el estado de situación Ahora bien, Carlos Mendizábal, profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral, señaló que la escalada bélica en torno al Estrecho de Ormuz, por donde circulaba cerca del 20% del petróleo global, dejó de ser un episodio puntual para convertirse en un factor de disrupción estructural del sistema energético global. El especialista relató que, como resultado del conflicto, que involucra a EEUU, Israel e Irán; hubo destrucción de infraestructura crítica, ataques a instalaciones y cierre de decenas de pozos en producción. El efecto inmediato se tradujo en un shock de flujos. No obstante, lo significativo es que ese fenómeno pronto se transformó en algo más profundo: un shock de oferta. La imposibilidad de evacuar producción derivó en cierres de campos, pérdidas de producción y tensiones en toda la cadena. Cuando el problema deja de ser logístico y pasa a ser productivo, la recuperación ya no es inmediata y depende de factores técnicos, financieros y geopolíticos. Esto introduce una inercia en la crisis que puede extender sus efectos mucho más allá del conflicto puntual, dijo Mendizábal. Asimismo, indicó que el sistema de refinación global tiene menos flexibilidad que en crisis anteriores, lo que amplifica los efectos sobre precios y disponibilidad. En este contexto, en el sector energético, descartan que los precios de los combustibles en los surtidores regresen a los niveles previos al conflicto. Esto se debe a que solo podrían retroceder si el precio internacional del petróleo descendiera de manera significativa, en torno a los USD 60 por barril, un escenario que hoy, por lo dicho, se percibe como poco probable.

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