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» Clarin
Fecha: 15/04/2026 12:44
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró que los 104 partidos del Mundial 2026 se jugarán en estadios llenos. Pero a menos de dos meses del arranque del certamen, esa afirmación parece chocar contra la realidad. En Estados Unidos, uno de los países anfitriones, los hoteles comenzaron a reducir sus tarifas debido a la baja cantidad de reservas. Los ejecutivos de las cadenas explican que el altísimo valor de las entradas es uno de los factores que desalienta a los hinchas a viajar. Los precios de las habitaciones en los días de partido ya cayeron alrededor de un tercio desde su máximo a principios de este año. Esto pasa en ciudades que serán sedes de la Copa como Atlanta, Dallas, Miami, Filadelfia y San Francisco, detalla un informe publicado por Financial Times. Dallas es justamente uno de los lugares donde jugará la Selección argentina en la primera ronda. Allí enfrentará a Austria el 22 de junio y a Jordania cinco días después. Para esas fechas, las habitaciones dobles en los hoteles tres estrellas de Dallas se consiguen en general a partir de los US$ 200 por noche. El debut del equipo de Scaloni también será en suelo estadounidense: el 16 de junio frente a Argelia, en Kansas. Estoy viendo que muchos operadores empiezan a entrar en pánico y a bajar sus tarifas, señaló Scott Yesner, fundador de Bespoke Stay, una empresa de Filadelfia dedicada al alquiler vacacional y la gestión de hoteles boutique. En Estados Unidos (organizador del Mundial junto a Canadá y México) esperaban que la máxima cita del fútbol ayudara a revertir la caída del turismo del año pasado, cuando los ingresos por habitación disminuyeron por primera vez desde la pandemia de Covid-19. Pero con la proximidad del certamen, las perspectivas cambiaron. "Puedo afirmar categóricamente que todavía no hemos visto un impulso significativo. Es posible que haya algo más de demanda, pero en este momento ciertamente no es la masividad que la FIFA estaba prometiendo", advirtió el presidente de la Asociación Hotelera de la Ciudad de Nueva York, Vijay Dandapani. Una explicación que comparten especialistas del rubro es que los visitantes extranjeros se ven forzados a reducir sus costos y sus estadías en Estados Unidos por lo que deben gastar en los tickets. En Europa estiman que un hincha tendrá que pagar al menos US$ 6.900 en entradas para seguir a su selección desde el partido inaugural hasta la final, casi cinco veces más que en Qatar 2022. La venta de boletos que lleva adelante la FIFA está rodeada de una gran polémica. A principios de este mes, horas después de que se conocieran los últimos seis clasificados para el Mundial, se reinició el proceso de comercialización con una desagradable sorpresa para los hinchas que aspiran a conseguir lugares en los estadios: aumentaron los tickets para 40 de los 104 partidos. El fuerte ajuste alcanzó a todas las fases de la competencia. Un ejemplo: para la final del 19 de julio en Nueva Jersey, una entrada que salía US$ 4.185 saltó a US$ 5.785. La FIFA está utilizando un sistema de precios dinámicos que, por el momento, solo sabe de incrementos. Los valores resultan caros incluso para los habitantes de Estados Unidos, con alto poder adquisitivo. Expectativas que no se cumplen Para el director comercial de la cadena HRI Hospitality, Lior Sekler, "no se están materializando" las expectativas de que la competencia atrajera a una gran cantidad de público tanto en las ciudades anfitrionas como en las regiones circundantes, donde esperaban que los hinchas prolongaran sus vacaciones. Para esta fuente consultada por Financial Times, las entradas caras no son el único motivo que incide. Atribuyó el descenso de la demanda internacional a la inestabilidad global provocada por la guerra en Irán y las políticas de visados e inmigración impuestas por Donald Trump. "Obviamente, el deseo de la gente de venir a Estados Unidos ha disminuido en este momento", planteó. La presidenta de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamientos, Rosanna Maietta, remarcó que los más de dos millones de entradas ya vendidas para el Mundial no se habían traducido en el nivel de reservas de habitaciones que normalmente se asocia a un evento de estas dimensiones. Pese a esto, para los hoteleros de Estados Unidos aún queda una esperanza. El director ejecutivo de la Asociación de Hoteles de Gran Filadelfia, Ed Grose, indicó que la demanda de alojamiento para el certamen "se mantiene estable pero no se ha disparado al nivel esperado". Sin embargo, confía en un repunte en la recta final: dice que cada vez con mayor frecuencia los extranjeros reservan a última hora. Newsletter Clarín
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