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» La Nacion
Fecha: 15/04/2026 11:39
Comienza el juicio al colorista que mató a un estilista en una peluquería de Recoleta por celos profesionales Hoy, a las 13.30, comenzará a ser juzgado Luis Abel Guzmán, el colorista que, en marzó de 2024, mató a sangre fría al estilista Germán Gabriel Medina. El crimen ocurrió en la peluquería de Recoleta donde trabajaban víctima y victimario. Guzmán, de 45 años, llega al debate imputado de homicidio agravado por alevosía en concurso real con privación ilegal de la libertad agravada. De ser encontrado culpable por el delito que llegó a juicio será condenado a la pena de prisión perpetua. El juicio estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N°24, integrado por los jueces Javier Esteban de la Fuente, Maximiliano Dialeva Balmaceda y Marcelo Roberto Alvero. El Ministerio Público estará representado por la fiscal general Ana Helena Díaz Cano. Según informó el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar, la fiscal Díaz Cano planteó ampliar la acusación para que el imputado también sea juzgado por la portación ilegal de arma de fuego con la que se cometió el crimen, ya que, según la investigación, sin tener autorización alguna, Guzmán llegó a su lugar de trabajo y luego se fugó con la pistola 9 milímetros utilizada en el homicidio y que aún no recuperada. En el requerimiento de elevación a juicio, el fiscal Patricio Lugones había afirmado que Medina no estuvo en condiciones de defenderse, que Guzmán aprovechó al máximo la situación de indefensión de la víctima y que ejecutó a la víctima de un modo traicionero. El homicidio ocurrió de marzo de 2024 en la peluquería Verdini, situada en Beruti 3017. El homicida estuvo 70 días prófugo hasta que fue detenido por detectives de la Policía de Ciudad en el partido bonaerense de Moreno. Ahora cumple la prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal I, en Ezeiza. Ningún conflicto de relación amerita el despliegue de un atentado contra la vida de un ser humano. Considero que el móvil del homicidio de Germán Gabriel Medina se trataría de una cuestión de celos, odio y resentimiento profesional, sostuvo oportunamente el juez nacional en lo Criminal y Correccional Javier Sánchez Sarmiento cuando procesó con prisión preventiva a Guzmán por el delito de homicidio agravado por alevosía en concurso real con privación ilegal de la libertad agravada. El magistrado también afirmó: El imputado tenía pleno conocimiento y voluntad de la acción homicida que sobre las 20.08 del 20 de marzo pasado iba a desplegar contra Medina, para la cual había seleccionado los medios. Efectivamente, el día del hecho, Guzmán llevó un arma de fuego entre sus pertenencias a su lugar de trabajo, la guardó en un lugar donde dejaba sus cosas personales, esperó a que no hubiera clientes, encerró a sus compañeros sin que inicialmente ellos se dieran cuenta y luego mató de un disparo en la cabeza a su víctima, que estaba sentada y totalmente indefensa. El día del homicidio, Guzmán, de 43 años, llegó a las 10.15 a la peluquería donde trabajaba desde hacía más de ocho años. Atendió a dos clientas que ya lo estaban esperando. A las 13 tomó su mochila y se fue sin decir nada. Volvió una hora después. Después de atender a su última clienta se fue a la cocina del local sin hablar con ninguno de sus compañeros, con quienes tenía conflicto, principalmente, por sus trabajos de alisado con formol, sustancia prohibida por sus efectos tóxicos, que el nombrado no dejaba de utilizar pese a las advertencias de sus pares, ocasionando malestar en el ambiente laboral. A la tarde, cerca de las 17, Guzmán invitó a tomar un café a Carlos Alberto Azorín, el encargado de la peluquería. Fueron a un local situado en Austria y Juncal. Estoy cansado, necesito paz mental, ya me da todo lo mismo, necesito terminar el tema hoy, voy a hablar con el dueño, le dijo el asesino. Según los testimonios incorporados a la causa, Guzmán iba a ser despedido en forma inminente de la peluquería Verdini, circunstancia conocida por el acusado, que quería resolver el problema ese mismo día. El peluquero y el encargado del local regresaron a la peluquería a las 18. Guzmán se sentó en una de las sillas que da a la calle y le pidió a Azorín que le cortara el cabello. Si bien inicialmente le cortó el pelo a los costados, el imputado le pidió que lo rapara; así quedo más loquito, dijo, según la reconstrucción plasmada en el expediente judicial. A las 20, Guzmán comenzó con su faena criminal. Fue hasta el exhibidor de productos ubicado en la parte delantera de la peluquería, tomó las llaves del local, bajó la persiana, cerró la puerta de ingreso y se guardó las llaves. Sus compañeros de trabajo, entre los que estaban Medina, Azorín, Noelia Palazzo y el dueño de la peluquería, Facundo Verdini, charlaban y tomaban cerveza. Guzmán se acercó a Verdini y le preguntó: ¿Vos tenés algo para decirme?. El dueño del local respondió: No, mañana vamos a hablar. Fue en ese momento que el peluquero asesino sacó el arma que tenía oculta en la cintura, debajo de la ropa, y les espetó: Quédense quietos porque les vuelo la cabeza a los cuatro. Luego visualizó a Medina, que estaba quieto, sentado en un sillón, le apuntó directo a la cabeza y le disparó. La víctima quedó tendida sobre uno de los apoyabrazos del sillón, moribunda, recordó el juez Sánchez Sarmiento. Verdini fue a encerrarse en el baño. Palazzo se levantó para apartarse y Guzmán le espetó: No tengas miedo que a vos no te va a pasar nada. Azorín subió la persiana de una de las ventanas, Guzmán saltó y se dio a la fuga por Beruti, en dirección a la calle Austria. El acusado premeditó todos y cada uno de los movimientos necesarios para llevar adelante su plan criminal, obtuvo un arma de fuego, escogió el día en que sabía que sus compañeros iban a quedarse en reunión en el local, encerró a todos los presentes en la peluquería y, sobre seguro, mató a su indefenso compañero Medina, con quien tenía particular recelo. Luego huyó saltando por la ventana del local y permaneció prófugo 70 días, afirmó el juez Sánchez Sarmiento a la hora de procesar a Guzmán. Moralidad y decoro La defensa de Guzmán, a cargo de los abogados Claudio Severino y Ricardo Sanetti, pidió un juicio sin cobertura de los medios de comunicación. Este defensa particular invoca en su totalidad los alcances del segundo párrafo del artículo 364 [del Código Procesal Penal de la Nación] respecto del orden, moralidad y decoro que ha de tenerse durante el debate, manifestando enérgicamente la oposición lisa y llana a la presencia periodística dentro de la Sala de Audiencias del tribunal. Es suficiente elevar la vista al crucifijo que preside vuestra Sala y recordar el escarnio que ya padeció nuestro señor Jesucristo cuando fue crucificado. De igual manera se ha comportado todo el periodismo de medios virtuales, audiovisuales y escritos, llegando a anticipar condenas y a anticipar fallos respecto de nuestro ahijado procesal, antes y después de su detención, sostuvieron los letrados en la citada presentación. Los abogados defensores de Guzmán también hicieron una mención a la destituida jueza de San Isidro Julieta Makintach, quien el año pasado intervino en el juicio donde se debatían las eventuales responsabilidades penales por la muerte de Diego Maradona, que finalmente fue declarado nulo cuando se descubrió que la magistrada participaba de la producción de un documental que pretendía contar las alternativas del debate. Por recibido, en función de la presentación realizada por la defensa de LGuzman, hágase saber que el Tribunal únicamente autoriza la presencia periodística con antelación al inicio de la audiencia de juicio, a fin de fotografiar la sala y la presencia de las partes, más no se autoriza su grabación. Asimismo, se les facilitará una copia de la sentencia, de encontrarse interesados, sostuvo el juez De la Fuente al resolver sobre el pedido de los abogados Severino y Sanetti.
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