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  • Del asado al "burrazo": la crisis obliga a los argentinos a buscar alternativas impensadas - Confirmado

    Paraná » Confirmado.ar

    Fecha: 15/04/2026 10:26

    En el país que hizo del bife de chorizo un culto nacional, el desplome del poder adquisitivo y el ajuste del gobierno de Javier Milei están empujando un cambio de dieta forzoso. La carne de burro empieza a asomar como una opción desesperada frente a los precios prohibitivos de la la vaca. - Por AF para Confirmado La postal de los domingos en Argentina definitivamente está cambiando. El humo de las parrillas, otrora cargado de vacío y entraña, hoy se diluye entre cortes económicos y, más recientemente, una novedad que genera tanta tristeza como asombro: la llegada de la carne de burro a las carnicerías populares. Lo que antes era una excepción geográfica o un producto de exportación exótico, hoy se presenta como la cara más cruda del ajuste. En una economía donde el consumo de carne vacuna cayó a mínimos históricos en 2024 y 2025, el bolsillo del trabajador ya no elige qué comer por gusto, sino por supervivencia. Datos sobre la carne de burro Aunque el impacto cultural es fuerte, la carne de burro no es una novedad absoluta en la gastronomía mundial, aunque su ingreso masivo al mercado local marca un hito de decadencia económica. Sabor y textura: Es una carne más oscura y dulce que la de vaca debido a su alto contenido de glucógeno. Su textura es más fibrosa y dura, lo que requiere métodos de cocción lentos (guisos o estofados) para que sea digerible. Contexto productivo: Históricamente, Argentina exportaba esta carne a países asiáticos o europeos (como Italia). Que hoy se vuelque al mercado interno es un síntoma inequívoco de que la demanda de carne vacuna ha quedado huérfana de compradores. Beneficios nutricionales: ¿Es realmente buena? Desde un punto de vista estrictamente biológico, la carne de burro no es perjudicial; de hecho, presenta algunas ventajas comparativas: Baja en grasas: Tiene un contenido lipídico mucho menor que la carne de cerdo o vaca. Rica en hierro: Es una fuente potente de hierro, útil para combatir la anemia. Colesterol: Posee niveles de colesterol significativamente bajos en comparación con los cortes tradicionales. Contraindicaciones y riesgos: no todo es lo que parece El problema en Argentina no es la genética del animal, sino la clandestinidad y la falta de controles. Riesgo Sanitario: Al no ser una cadena de consumo masiva y regulada como la vacuna, el riesgo de faena clandestina es altísimo. Esto puede derivar en la transmisión de enfermedades zoonóticas si no cuenta con sellos del SENASA. Engaño al consumidor: Muchas veces se vende mezclada con carne de vaca en productos procesados (como chorizos o carne picada) sin informar al comprador, lo que constituye un fraude alimentario. Terminar comiendo burro en la tierra de las vacas es la metáfora perfecta del no hay plata. Pasamos de ser el granero del mundo a tener que buscar proteínas en animales de carga porque el asado se volvió un objeto de lujo. La era Milei y el fin de un mito El ajuste fiscal y la desregulación de precios bajo la administración de Javier Milei han tenido un efecto colateral profundo en la identidad nacional. La carne de vaca, el último refugio del orgullo de la clase media y baja, se ha retirado de la mesa. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran un equilibrio fiscal de hierro, la microeconomía muestra platos de comida cada vez más extraños. El cambio de la vaca por el burro no es una elección dietética saludable; es la resignación de un pueblo que ve cómo sus tradiciones más básicas se sacrifican en el altar de la austeridad extrema. ¿Será este el nuevo asado de la era libertaria? El tiempo, y el estómago de los argentinos, tendrán la última palabra.

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