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  • Nuevos arándanos argentinos conquistan mercados: más sabor, tamaño y exportación

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    Fecha: 15/04/2026 07:23

    En un escenario global donde los alimentos saludables ganan terreno, la Argentina busca posicionarse con desarrollos propios en un cultivo que no deja de expandirse: el arándano. A partir de un trabajo conjunto entre la Facultad de Agronomía de la UBA y la empresa Early Crop, ya son cuatro las variedades que lograron combinar atributos clave para competir en los mercados internacionales. Leé también: Lanzan una nueva plataforma para vender y comprar activos ambientales del campo El último avance del programa de mejoramiento genético es Moya, un cultivar que sobresale por el tamaño de sus frutos. Esta nueva genética se suma a Naike, destacada por su sabor y textura, y a Tafí y Slender, que fueron desarrolladas con foco en la resistencia a plagas y enfermedades, un rasgo fundamental para sistemas de producción orgánicos. Ciencia y mercado en sintonía El trabajo, iniciado en 2009, implicó la evaluación de más de 30.000 plantas hasta llegar a estas cuatro variedades, todas con características en común que responden directamente a las exigencias del mercado global. Son materiales extra tempranos, con larga vida postcosecha y adaptados a manejos orgánicos, explicó Gustavo Schrauf, uno de los referentes del proyecto. La producción extra temprana es uno de los diferenciales más importantes. Permite que los frutos lleguen al mercado en momentos donde los precios son más altos, mejorando la rentabilidad de los productores. En paralelo, la capacidad de mantener sus propiedades durante largos viajes es clave en un país donde cerca del 90% de la producción se exporta. Leé también: Suben un 8% la estimación de cosecha de maíz, que alcanzaría un récord de 67 millones de toneladas El crecimiento del consumo global de arándanos, impulsado por sus propiedades nutricionales alto contenido de antioxidantes y vitamina C, abre oportunidades, pero también exige estándares cada vez más altos. En ese contexto, las nuevas variedades argentinas buscan posicionarse no solo por calidad, sino también por eficiencia productiva. Cada cultivar aporta un valor diferencial. Moya, por ejemplo, alcanza calibres de hasta 18 milímetros, mientras que Naike apunta a una experiencia sensorial superior. En tanto, Tafí y Slender responden a una demanda creciente: frutas producidas con menor uso de agroquímicos. De hecho, gran parte del programa se orientó a seleccionar plantas que pudieran desarrollarse sin necesidad de controles químicos intensivos. Leé también: Mal tiempo y costos del transporte: quejas en el campo y la ciudad Esta línea de trabajo no es casual. A nivel mundial, son pocos los programas de mejoramiento enfocados en producción orgánica, lo que posiciona a la iniciativa argentina en un nicho estratégico. Además, cerca del 80% de los arándanos de exportación del país se producen bajo este tipo de manejo. El interés internacional no tardó en aparecer. Países líderes del sector como Estados Unidos, China, España e Italia ya realizaron consultas por estas nuevas genéticas, e incluso en algunos casos comenzaron ensayos para evaluar su adaptación a diferentes condiciones climáticas y de suelo. Leé también: Ley de Semillas: legisladores y diferentes eslabones de la cadena agroindustrial debatieron en el Congreso Sin embargo, los especialistas advierten que el proceso de internacionalización requiere tiempo. Las pruebas actuales se desarrollan principalmente en Tucumán, donde las variedades alcanzan su máximo potencial. Replicar esos resultados en otras regiones implicará ajustes técnicos y nuevas investigaciones. Detrás de estos avances hay una articulación que resulta clave: la sinergia entre el sector público y el privado. El programa fue impulsado por Luis Taquini, con el aporte de investigadores como Pablo Peralta Roa y el conocimiento del mercado aportado por Early Crop. El diálogo constante fue fundamental para superar las dificultades y avanzar, sostuvo Schrauf, quien además adelantó nuevos desafíos, entre ellos, un proyecto conjunto con China para aplicar técnicas de edición génica y seguir mejorando atributos como tamaño, valor nutricional y calidad organoléptica. Leé también: Protesta de transportistas: pérdidas millonarias y tensión en la cadena agroexportadora de puertos Con estos desarrollos, la Argentina no solo busca aumentar su participación en el mercado global de arándanos, sino también consolidar un modelo de innovación que combine ciencia, producción y demanda internacional. En un mundo donde la calidad y la diferenciación son cada vez más determinantes, estos arándanos made in Argentina empiezan a abrirse camino con identidad propia.

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