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  • Natalidad en barrios populares y villas: el índice que cambió en los últimos años y repite un fenómeno que ocurre en el resto de la Ciudad

    » Clarin

    Fecha: 15/04/2026 07:14

    En menos de 20 años las villas, barrios populares y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires manifestaron un cambio profundo en su conformación demográfica. Así lo muestran las estadísticas relevadas en base a los últimos tres Censos Nacionales: 2001, 2010, 2022. Menos chicos y chicas, más población adulta, feminización, más porteños que inmigrantes y hogares con menos integrantes, entre otros datos. Siguiendo la tendencia actual de todo el territorio porteño, también en los BaPIs (Barrios Populares Informales, tipo villas y micro informalidades, tal como los identifica el estudio) la baja en la natalidad deja su rastro: la distribución porcentual de menores de edad -de entre 0 y 14 años- bajó de manera sostenida, del 36,8 % en 2001, al 31,8 % en 2010, hasta llegar al 27,8 % en 2022. A la inversa, se triplicó el porcentaje de adultos mayores (+ 65 años): del 1,6 % en 2001, al 2,3 % en 2010, hasta llegar al 4,5 % en 2022. Otro dato que es tendencia también en el resto de la Ciudad, la jurisdicción más envejecida del país: un 23 % de la población es mayor de 60 años (16,24 % a nivel nacional). El análisis fue llevado a cabo por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA), en base a los datos relevados de los últimos tres Censos Nacionales (INDEC). Se trata del primero de una serie de informes vinculados al estudio de la evolución de indicadores demográficos y sociales en los barrios populares. Otro dato que viene a mostrar una cara poco conocida, muchas veces teñida de prejuicio, tiene que ver con el origen de la población en los barrios que fueron relevados: el 51,4 % de las personas que los habitan son porteños. En 2001 representaban el 34,3 % y en 2010 el 37,7 %. Actualmente, las personas nacidas en Paraguay representan el 15,9 % de los habitantes migrantes; le siguen las nacidas en Bolivia (12,2 %) y en Perú (5,9 %). Estas son cifras promedio de los barrios; sin embargo existen comunidades que se concentran en algunos asentamientos en particular. Por ejemplo en la Rodrigo Bueno, en el Playón de Chacarita y Barrio Pirelli (Grupo 2, tal como los identifica el estudio de IDECBA), el 27,7% de los habitantes son peruanos, un porcentaje que supera ampliamente al resto de los barrios. Rafael Rofman es un reconocido demógrafo (durante casi 20 años fue el especialista líder en desarrollo humano del Banco Mundial, actual investigador principal de Cippec) y economista. En charla con Clarín se muestra interesado sobre todo en tres datos que aporta el estudio: lugar de nacimiento, la reducción en el tamaño de los hogares y la mejora en la calidad de la vivienda. "El cambio más importante es el del lugar de nacimiento. En 2001 la mayoría eran jóvenes -inmigrantes recientes de otras provincias o países limítrofes- pero desde entonces tuvieron sus familias y envejecieron aquí. Mientras que la migración reciente parece ser mucho menor", entiende Rofman. A su vez, como ocurre en todo el territorio porteño, la fecundidad alcanzó en 2023 el punto más bajo en su historia, porque nacen 1,09 hijos/as por mujer (en 2006 esta cifra era de 1,86 hijos/as por mujer). Incluso en el segmento de 15 a 19 es donde se registraron los mayores cambios, sin distinción de comunas. De norte a sur. La 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) pasó de 41,5 hijos/as cada 1.000 adolescentes a 6,0 comparando dos trienios, 2006/2008 y 2021/2023. Mientras que la Comuna 2 (Recoleta) pasó de 4,4 hijos/as cada 1.000 adolescentes a 1,1 comparando ambos trienios. Esto también explica la reducción en el tamaño de los hogares: "En 2001 eran hogares jóvenes, con hijos chicos y ahora en muchos casos esos hijos crecieron y tienen su propia vida, con lo que hay menos densidad (hogares mas chicos) y también menos hacinamiento". "Lo ultimo que me resulta llamativo es la mejora en la calidad de la vivienda. Se ve en todos los indicadores. El porcentaje de hogares con calidad adecuada paso del 16,4% al 41% en 20 años", analiza Rofman. El uso de garrafas -si bien sigue siendo una situación extendida- disminuyó casi un 10 puntos porcentuales entre 2001 y 2022. Mientras que aumentaron la construcción de departamentos (de 5,1% en 2001 a 17,2% en 2022), al tiempo que descendió la cantidad de viviendas precarias (del 28,2% a 10,9% en el mismo período). La integración socio-urbana no es un discurso, es un resultado medible: el acceso a cloacas pasó a más del 94% y las viviendas precarias se redujeron fuertemente. Cuando el Estado interviene con urbanización, los indicadores mejoran, aporta Juan Maquieyra, actual director ejecutivo de Techo Argentina (la ONG tiene presencia en 18 paises), y ex presidente del IVC porteño. Y agrega: El crecimiento de los barrios populares fue mucho más fuerte entre 2001 y 2010 que en el período posterior. Eso también refleja que las políticas de integración y urbanización empiezan a ordenar el crecimiento y evitar la expansión descontrolada. Obras ¿si o no? La mirada del gobierno actual se encuentra en las antípodas de la intervención estatal. En pleno operativo de "ordenamiento", de control en el espacio público y de las habilitaciones en locales comerciales, el jefe de gobierno, Jorge Macri, dejó en claro su postura. Entre otras cosas, dijo que no se construirán "viviendas nuevas y regaladas" en las villas porteñas. Y consideró que la política de urbanización en los barrios informales fue un "fracaso". Con el foco puesto en el Barrio Padre Mugica (tal el nombre que posee, otorgado por la ley de urbanización, aunque sistemáticamente Macri lo llamó Villa 31) también se puso en marcha un plan para frenar la construcción informal. No es la primera vez que se intenta: ya en 2008 Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri confrontaron por el mismo tema y la Prefectura Naval se hizo cargo de los controles, por un tiempo. "Las estadística muestran que más de la mitad de los vecinos de barrios populares nacieron en la Ciudad. Esto es arraigo, integración y una dinámica distinta a la de hace 20 años. Por eso entiendo que decir que la integración socio-urbana fracasó es desconocer los datos del propio Gobierno: menos hacinamiento, más servicios, mejores viviendas y una población más integrada", evaluó Maquieyra. Sobre la firma Newsletter Clarín

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