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  • La economía de Milei: señales de estabilidad en un escenario frágil

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 15/04/2026 06:06

    El Gobierno nacional insiste en mostrar indicadores que apuntan a una desaceleración de la inflación y cierto orden macroeconómico, pero detrás de esos datos persisten tensiones estructurales que ponen en duda la solidez del rumbo económico. La baja en el ritmo de aumento de precios es uno de los principales argumentos oficiales. Sin embargo, ese resultado se apoya en un esquema que combina fuerte ajuste del gasto, caída del consumo y postergación de costos que, tarde o temprano, tienden a reaparecer. La desaceleración, en ese marco, no necesariamente implica una estabilización sostenible. Uno de los pilares del modelo es el superávit fiscal. Pero ese equilibrio se logró en gran medida a partir de recortes en áreas sensibles, como jubilaciones, obra pública y transferencias a provincias. El impacto de ese ajuste se traduce en menor actividad económica y deterioro del poder adquisitivo, lo que a su vez limita la recuperación. A esto se suma una economía que sigue mostrando signos de debilidad. La industria y la construcción registran caídas, el consumo interno permanece deprimido y amplios sectores productivos enfrentan dificultades para sostener su nivel de actividad. El orden macro, en ese sentido, convive con una microeconomía en retroceso. Otro punto crítico es la dependencia de factores transitorios. El control del tipo de cambio, la postergación de aumentos tarifarios y la utilización de herramientas excepcionales generan una sensación de estabilidad que no siempre se corresponde con una mejora estructural. Cuando esos anclajes se relajan, las tensiones reaparecen. En paralelo, el contexto internacional suma presión. La suba del precio del petróleo y la volatilidad global impactan en costos internos y en expectativas inflacionarias, lo que complica el objetivo oficial de consolidar una baja sostenida de los precios. El Gobierno sostiene que se trata de una etapa de transición hacia una economía más ordenada. Sin embargo, la falta de crecimiento, la pérdida de ingresos reales y la ausencia de señales claras de reactivación plantean interrogantes sobre la consistencia del modelo. En definitiva, más que una economía estabilizada, el escenario actual muestra un equilibrio precario, sostenido por medidas de corto plazo y con costos sociales elevados. La verdadera discusión no es solo si bajan los indicadores en el presente, sino si el esquema es capaz de sostenerse sin profundizar las tensiones que hoy intenta contener De la Redacción de AIM.

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