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» La Nacion
Fecha: 15/04/2026 03:18
Una violenta escena de sexo y una silla revoleada contra una pared: Lena Dunham reveló los detalles de su compleja relación con Adam Driver La actriz y directora de Girls lanzó su libro autobiográfico Famesick en el que brinda detalles del conflictivo vínculo que entabló con su compañero de elenco - 6 minutos de lectura' En sus nuevas memorias, Famesick, Lena Dunham brinda detalles escandalosos de la relación que mantuvo con el protagonista de Girls, Adam Driver tanto delante como detrás de cámaras. La serie de HBO se emitió desde 2012 a 2017. Allí, además de ejercer el rol de directora, Durham interpretaba a Hannah Horvath, una escritora egocéntrica y encantadora, mientras que Driver encarnaba a Adam, el novio tóxico de la protagonista. Según la versión de la actriz, los problemas entre ellos comenzaron durante las grabaciones de la primera temporada. Dunham afirma que su compañero la zarandeó de un lado a otro durante su primera escena de sexo. Me quedé atónita y sin palabras. No entendía qué había pasado: ¿había perdido la autoridad como directora? ¿Había permitido que la escena se descontrolara? ¿No había recibido las instrucciones adecuadas? ¿Me destituirían de mi puesto de mando inmediatamente?, rememora la actriz en su nuevo libro. Y explica: No es que me sintiera violada, y tampoco sabría decir si lo había sido, ya que en mi vida sexual casi todo lo había permitido, y sin cobrar. Pero sentí que algo íntimo, confuso y primitivo se había desatado en una situación que se suponía que yo debía controlar. También asegura que Driver salió sin decir nada de la habitación después de que ella le mostrara el episodio piloto. No respondió a ninguna de mis llamadas durante las siguientes tres semanas, asegura. Según su relato, cuando finalmente la llamó, Dunham estaba segura de que iba a renunciar al programa, pero en cambio admitió que se marchó apresuradamente porque odia verse a sí mismo. También relató un incidente en el que Driver se frustró con ella por olvidar sus diálogos durante el ensayo y reaccionó de manera violenta. Recuerdo haber grabado una escena de lucha con Adam y lo aterrador que fue encontrarme con alguien tan presente y a la vez tan ausente, indicó. Una noche, mientras ensayábamos nuestros diálogos en mi camarín, de repente me di cuenta de que los había olvidado. Sabía que los había escrito. Los sabía solo unos minutos antes. Pero cuando abrí la boca, solo salió un balbuceo, hasta que finalmente Adam gritó: ¡Decí algo de una vez! y lanzó una silla contra la pared que tenía al lado". Durham asegura que no le contó a nadie sobre aquel incidente, y que no solo siguieron sintiéndose como compañeros, sino que continuaron ensayando juntos con frecuencia, aunque discutían a menudo. Pensé que la intensidad de su ira hacia mí, una ira que podía llevarlo a escupir y lanzar cosas, era proporcional a la intensidad de nuestra conexión creativa, escribe Dunham en Famesick. Un día, en su camarín, mientras me disculpaba por una ofensa que no recordaba haber cometido, se acercó a mi cara y me susurró: Nunca olvides que te conozco. Te conozco de verdad, joder. Yo le pregunté qué sabía. Y me respondió: No vas a fiestas. Te encantan los animales. Y odias que hablen mal de vos a tus espaldas. Y tenía razón, recordó. Dunham admite que durante los años en los que trabajaron jungos pasó una cantidad desmesurada de tiempo preguntándose si ella le gustaba a su compañero. Podía ser irascible y verbalmente agresivo, condescendiente e imponente físicamente. También podía ser protector, incluso cariñoso, describe. Más adelante en el libro, afirma incluso que una vez le hizo un agujero a la pared de su motorhome porque odiaba su nuevo corte de pelo. Pero también asegura que él estuvo presente cuando ella lo necesitó. Durante una semana particularmente difícil de ansiedad para Dunham, Driver iba a su apartamento todas las noches para hacerle compañía. Una noche, la llamó para decirle: Te lo advierto, si subo, esta vez no me iré. Pero Dunham no lo dejó entrar. Me agaché junto a la ventana, observándolo aparcar su bicicleta, sacar el teléfono y marcar. Pero no contesté. Me pareció tan sencillo como ignorar el timbre, como fingir que dormía, tan imposible como detener la circulación, afirmó. Pero una parte de mí sabía una parte sabia, una parte audaz que si cruzábamos el límite que amenazábamos con cruzar, la vuelta al trabajo estaría teñida de humillación, estaría minimizando la autoridad que aún conservaba y que, pasara lo que pasara, mi corazón magullado pero, por alguna razón, aún no roto se resquebrajaría", explicó. Según la actriz y directora, nunca volvieron a hablar del tema, pero cuando Driver le dijo que estaba comprometido, se sintió desconsolada. Era absurdo tener el corazón roto, haber pensado que significaba algo, que desempeñaba algún papel más allá de ser una simple distracción, reflexionó. Claro que era su compañera de trabajo, y cuando estábamos en una escena, su atención era penetrante, su presencia lo absorbía todo. ¿Pero en la vida real? Jamás sería yo quien lo pusiera a raya. No tenía la capacidad. Ni siquiera en el trabajo podía hacerlo, en el único lugar donde se suponía que debía poner las reglas", agregó. Dunham también detalla que a la hora de grabar su última escena juntos, aquella en la que sus personajes se separan definitivamente y Adam pronuncia la famosa frase buena sopa, hacía tres años que apenas se hablaban, pero sin embargo, no paraban de llorar entre tomas. Por un instante, sentí que me estaba pidiendo disculpas, indicó Dunham. Quizás yo también, por no haber sabido nunca cómo manejarlo, qué necesitaba, cómo evitar que su rostro se contorsionara de frustración y rabia, analizó. Cuando terminó el rodaje, Driver le dijo: Espero que sepas que siempre te querré antes de despedirse. Quién sabe, tal vez le escribiría nuevos papeles. Contaríamos nuevas historias. Nos reiríamos de cómo habían sido las cosas y sonreiríamos al recordar cómo eran ahora. Pero nunca volví a saber de él, reveló.
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