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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 14/04/2026 10:26
El sector arrocero de Entre Ríos atraviesa un momento crítico, con fuerte caída de precios internacionales, aumento de costos productivos y una rentabilidad negativa que pone en riesgo la continuidad de la actividad. Así lo advirtió Enrique García, presidente de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos, quien describió un escenario de rojo muy importante en plena finalización de la zafra. El cultivo de arroz demanda mucho combustible y mucha mano de obra, además de insumos como urea y fertilizantes que están atados al precio del petróleo, explicó García, al señalar que la estructura de costos se ha disparado en el último tiempo, agravando la situación del sector. Las definiciones fueron realizadas en el programa Un martillo para darle forma, de Radio Plaza, donde el dirigente detalló la compleja coyuntura que enfrentan los productores entrerrianos. Precios en caída y desventaja frente al Mercosur Uno de los principales factores de la crisis es el derrumbe del precio del arroz. Según García, tras una sobreoferta internacional originada por decisiones de India, el valor cayó drásticamente y no logró recuperarse. El precio cayó de 420 o 430 a 230, y vendimos todo el año en ese valor, indicó. Si bien hubo un leve repunte a inicios de 2026, la tendencia volvió a ser negativa: Desde febrero a hoy cayó casi un 20%. A esto se suma una fuerte desventaja competitiva respecto a otros países de la región: Estamos vendiendo entre 40 y 50 dólares por debajo de lo que reciben productores del Mercosur, afirmó. Frente a este escenario, el sector decidió tomar una medida drástica: Se resolvió frenar la comercialización hasta que retornemos a valores equiparables. Costos en alza y rentabilidad negativa El impacto de los costos es determinante en la ecuación productiva. García remarcó que el arroz es un cultivo intensivo en combustible debido al sistema de riego, lo que lo vuelve especialmente sensible a los aumentos. En ese marco, detalló una situación límite: Hoy necesitamos 14 toneladas para cubrir los gastos y el mejor productor no llega a 12. Estamos dos toneladas por debajo del punto de equilibrio. Esto implica que, además de perder rentabilidad, los productores están consumiendo capital: No solamente que nos estamos comiendo lo que teníamos, sino que estamos en una ecuación muy negativa. Reclamos al Estado: combustible y financiamiento Ante la gravedad del escenario, el sector impulsa medidas urgentes a nivel nacional, con acompañamiento de las provincias arroceras. Uno de los principales pedidos es la posibilidad de computar el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) como crédito fiscal. Nos impactaría casi en un 13% del costo global, explicó García, al sostener que el uso de combustible en el arroz no está vinculado al uso de rutas, por lo que el impuesto resulta ilógico en su aplicación. Además, reclaman líneas de financiamiento para atravesar la crisis: Necesitamos alguna asistencia que nos permita mitigar los efectos de esta caída de la rentabilidad, señaló, recordando antecedentes de ayuda estatal durante crisis similares. Riesgo de pérdida de empleo y caída de la actividad El impacto de la crisis no se limita a los productores. García advirtió que toda la cadena está en riesgo, especialmente el empleo rural y la actividad industrial. Si hay una reducción del área, las empresas no van a poder mantener todo su personal, sostuvo, y alertó sobre la posible pérdida de capital humano calificado, clave para la actividad. También puso el foco en la industria molinera: Este año van a tener arroz, pero el año que viene, si cae el área, van a bajar turnos y pueden perder mercados por falta de mercadería. Un futuro incierto El panorama a corto plazo no muestra señales claras de mejora. Mientras el sector espera respuestas del Gobierno nacional, la incertidumbre crece en torno a la próxima campaña. Estamos continuamente tratando de sobrellevar esto, afirmó García, quien además vinculó la volatilidad del mercado a factores internacionales y advirtió que no se vislumbra una salida rápida a la crisis. En este contexto, el sector arrocero entrerriano enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años, con impacto directo en la producción, el empleo y la economía regional.
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