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Segui » Seguinforma
Fecha: 14/04/2026 09:56
En la localidad de Seguí, Entre Ríos, una cooperativa que nació hace más de medio siglo para llevar electricidad al campo hoy también cumple un rol clave en el sistema productivo regional a través del acopio de granos y la provisión de insumos al productor La Cooperativa de Servicios Públicos General José de San Martín, en Seguí, Entre Ríos, fue fundada en 1969 como una entidad de electrificación rural, impulsada por productores de la zona que buscaban mejorar las condiciones de trabajo en el campo. Con el paso de los años, la institución amplió sus servicios y sumó nuevas actividades vinculadas al desarrollo productivo. Actualmente, además de la distribución de energía eléctrica urbana y rural, la cooperativa desarrolla actividades como la fabricación de premoldeados de hormigón, la provisión de internet por fibra óptica y el acopio de granos, un área que con el tiempo se convirtió en un servicio clave para los productores de la región. Al frente de esa actividad se encuentra José Luis Bais, ingeniero agrónomo y responsable del área de cereales, quien explicó que la incorporación del acopio fue una decisión estratégica para acompañar la actividad productiva local. El desarrollo cooperativo y el salto al acopio de granos Actualmente, la Cooperativa de Servicios Públicos General José de San Martín cuenta con cerca de 60 trabajadores y una base social que supera los 1.200 asociados. En cuanto a los usuarios de los servicios, el número es aún mayor, ya que la red eléctrica que administra alcanza a una amplia zona rural e incluso abastece a más de un municipio de la región. Para José Luis Bais, este tipo de instituciones cumplen un rol clave en el desarrollo productivo y social de las economías regionales. Las cooperativas generan y movilizan muchísimo en su zona de influencia. Brindan servicios que le permiten al productor y al asociado trabajar mejor, mejorar su eficiencia y su economía, explicó. En ese sentido, destacó que el impacto del cooperativismo va más allá de lo estrictamente productivo. No solo es importante por los servicios o los beneficios económicos que puede brindar, sino también por la generación de empleo y por todo el movimiento social y económico que genera en la comunidad, agregó el ingeniero. En el caso de la cooperativa de Seguí, uno de los pasos más relevantes en su proceso de crecimiento fue la incorporación del negocio de granos a comienzos de la década del 2000. Según explicó Bais, la decisión estuvo vinculada al fuerte perfil agrícola de la zona y al origen productivo de muchos de los socios fundadores. La cooperativa se generó en un contexto agrícola y muchos de los asociados que impulsaron la electrificación también eran productores agropecuarios. Por eso el consejo decidió incorporar la actividad de acopio de granos y la venta de insumos, explicó el responsable del área de cereales. En ese proceso se adquirió una primera planta de silos ubicada en el centro de la ciudad. Si bien se trataba de una instalación de pequeña escala y con limitaciones operativas, permitió dar los primeros pasos en la operatoria comercial de granos. Era una planta chica y bastante lenta, pero en ese momento fue una buena decisión, recordó Bais. Poco tiempo después se incorporó una segunda planta ubicada sobre la Ruta 32, en el acceso a la ciudad y fuera del tejido urbano, lo que permitió mejorar la capacidad operativa y la velocidad de descarga. Actualmente ambas plantas continúan en funcionamiento, aunque la instalación más antigua enfrenta limitaciones frente a la dinámica actual de la producción agrícola. La planta del centro data de la década del 60 y tiene una velocidad de descarga de unas 30 toneladas por hora. Hoy la cosecha se concentra en períodos muy cortos y el mayor cuello de botella está en el momento de recibir el grano, explicó Bais. Por ese motivo, la cooperativa trabaja en proyectos para mejorar su capacidad operativa y avanzar hacia instalaciones más modernas que permitan acompañar la evolución del negocio granario. La construcción de una nueva planta de silos en el predio de la Ruta 32 ya está en marcha. Capacidad de acopio y diversificación productiva Actualmente, la Cooperativa de Servicios Públicos General José de San Martín cuenta con dos plantas de acopio que concentran una capacidad cercana a las 13.000 toneladas. La instalación ubicada en el centro de Seguí posee una capacidad cercana a las 5.000 toneladas, mientras que la planta situada sobre la Ruta 32 alcanza unas 7.900 toneladas. Según explicó José Luis Bais, el nivel de actividad obliga a una alta rotación del grano durante la campaña. Estamos rotando las plantas aproximadamente tres veces durante la campaña. El nivel de acopio es alto y las instalaciones han quedado chicas para el volumen que manejamos, señaló. En ese sentido, uno de los objetivos del área de acopio es ampliar la capacidad operativa en el corto y mediano plazo, tanto en almacenamiento como en velocidad de descarga, para acompañar el crecimiento de la producción y la dinámica actual de las cosechas. Más allá de las inversiones en infraestructura, desde la cooperativa también ponen el foco en la necesidad de avanzar hacia sistemas productivos más sustentables. En ese camino, la diversificación aparece como una herramienta clave. Actualmente, los principales cultivos que se acopian en la zona son los tradicionales: trigo, maíz, soja y sorgo. Sin embargo, comienzan a ganar terreno nuevas alternativas que permiten no solo ampliar el esquema productivo, sino también mejorar la sustentabilidad de los sistemas. Dado el contexto en el que estamos, es importante empezar a diversificar. Se viene hablando hace tiempo de otros cultivos y creemos que vale la pena desarrollarlos como alternativa para dar mayor sustentabilidad y diversificación a la producción, señaló Bais. En esa línea, ya se están explorando opciones como carinata, crucíferas de invierno, girasol e incluso soja no GMO (no transgénica). Además, la cooperativa también acompaña otras actividades vinculadas al sector, como la provisión de insumos para la producción ganadera y forrajera, un rubro que en los últimos años viene mostrando buenos resultados, especialmente en la ganadería de carne. Cercanía con el productor Desde el área de cereales, la cooperativa busca mantener un vínculo cercano con los productores de la región, ofreciendo distintos servicios para acompañar la producción y la comercialización de granos. Tratamos de mantener una relación lo más directa y estrecha posible con cada productor. Buscamos estar cerca y brindar un servicio lo más adaptado posible dentro de lo que es una cooperativa, explicó Bais. En ese marco, la institución ofrece venta de insumos, asesoramiento productivo y comercial, apoyo financiero y acompañamiento en la logística del negocio granario. Intentamos ayudar al productor en todo lo que necesita para llevar adelante su producción: desde insumos y asesoramiento hasta cuestiones logísticas como silobolsas o la organización del movimiento de granos, comentó el encargado de cereales. Una campaña que trae alivio tras varios años difíciles En relación con el desempeño de las últimas campañas agrícolas en la región, José Luis Bais aseguró que el actual ciclo productivo aparece como uno de los mejores de los últimos años, luego de un período marcado por fuertes dificultades climáticas y sanitarias. Según explicó, la zona venía atravesando al menos cuatro campañas complejas, afectadas primero por una intensa sequía y luego por problemas sanitarios como la chicharrita, que provocó importantes pérdidas en el maíz. La campaña actual debe ser una de las mejores que hemos visto en el último tiempo. Veníamos de varios años muy complicados, con sequía y con la chicharrita que prácticamente nos dejó sin maíz, señaló el ingeniero. En ese contexto, recordó que en la campaña anterior muchos productores redujeron la superficie destinada a maíz por la incertidumbre generada tras las pérdidas del ciclo previo. Aun así, el comportamiento climático permitió obtener resultados aceptables en otros cultivos. En particular, Bais destacó el desempeño del trigo en la región, que en las últimas campañas mostró rindes estables y un buen nivel productivo. Hace alrededor de cuatro campañas que el trigo viene respondiendo bien en nuestra zona, con niveles de rinde bastante estables, explicó. El buen desempeño productivo también comienza a reflejarse en la actividad de la cooperativa. De hecho, por primera vez en varios años el desafío pasa por administrar mayores volúmenes de grano. Durante mucho tiempo veníamos administrando escasez. Hoy estamos teniendo problemas de espacio por el volumen de acopio. Es un buen problema, pero también hay que saber gestionarlo, comentó el ingeniero. Bais está al frente del área de acopio desde hace cuatro años, aunque su vínculo con la cooperativa es anterior, ya que también se desempeña en el área de venta de insumos y asesoramiento técnico a productores. De cara a la próxima campaña, el ingeniero agrónomo anticipó que uno de los principales desafíos estará vinculado a la evolución de los costos productivos, especialmente en el caso del trigo. Lo que estamos viendo es un incremento importante en los costos de fertilizantes, como la urea, y eso seguramente va a influir en cómo se plantee la próxima campaña, advirtió. Aun así, las perspectivas productivas para la región se mantienen positivas, a la espera de que los precios acompañen el buen desempeño del campo. Juventud y futuro cooperativo Además de su rol productivo, la Cooperativa de Servicios Públicos General José de San Martín impulsa espacios de participación para las nuevas generaciones a través de un grupo de jóvenes cooperativistas que se involucra en la vida institucional. Según explicó Bais, muchos de los integrantes son hijos de productores o asociados, aunque también participan jóvenes de la comunidad que no están directamente vinculados al sector agropecuario. Es muy positivo que los jóvenes se involucren. Ellos son quienes van a continuar el cooperativismo y en el futuro van a formar parte del consejo y de la conducción de la institución, destacó. Para el responsable del área de cereales, la participación juvenil no solo fortalece a la cooperativa, sino también a la comunidad en su conjunto. Es fundamental que haya gente comprometida con la vida institucional y con la comunidad. Los jóvenes están muy involucrados y cumplen un rol muy importante, concluyó. Con más de medio siglo de historia, la cooperativa de Seguí sigue adaptándose a los cambios del sector sin perder su esencia: el trabajo colectivo y el arraigo territorial. Entre desafíos productivos, inversiones en infraestructura y nuevas alternativas para diversificar los sistemas, la institución reafirma su rol como motor del desarrollo local. En un contexto donde la sustentabilidad y la eficiencia marcan el rumbo del agro, el cooperativismo vuelve a mostrarse como una herramienta clave para acompañar al productor y proyectar el futuro de las economías regionales. Fuente
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