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Parana » Radio Nacional
Fecha: 13/04/2026 22:15
Lourdes Marchese y Andrea Baldivieso analizan distintas modalidades delictivas así como la investigación judicial en torno a casos emblemáticos de la historia argentina. En esta oportunidad, Ecos Criminales recordó la trágica muerte de Marcela Brenda Iglesias Ribaudo, que tenía seis años cuando el 5 de febrero de 1996 una escultura de hierro de más de 200 kilos se desplomó encima suyo en el espacio público Paseo de la Infanta, en Palermo, Ciudad de Buenos Aires. En marzo pasado, la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado nacional por no garantizar condiciones seguras en la instalación de la estatua que cayó sobre la pequeña. Para ello, conversaron con Nora Ribaudo, mamá de Marcela, quien recordó aquel día trágico así como todo el recorrido que llevó el reclamo de justicia que encabezó junto a su marido Eduardo Iglesias. Al escuchar la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos te viene una emoción inmensa. Saber que se hizo justicia, no sé si es alegría, si es paz interior pero al mismo tiempo los ojos se te llenan de lágrimas. Seguimos porque le habíamos prometido a Marcela que mientras viviéramos íbamos a pedir justicia por ella. En nuestro país nos cerraron todas las puertas. A Marcela la desvalorizaron como persona, lamentó. De aproximadamente 250 kilogramos, 1,30 metros de ancho y 2 metros de alto, la pieza colapsó sobre la nena mientras ella jugaba en el Paseo de la Infanta, de acceso libre, ubicado en avenida del Libertador al 3800, rebautizado Paseo Marcelo B. Iglesias, del Parque Tres de Febrero, en homenaje a la joven víctima. Especialistas de la Superintendencia Federal de Bomberos establecieron que los vientos de hasta 24 kilómetros por hora favorecieron la caída de la obra. La tragedia se habría evitado si la estructura hubiera estado correctamente soldada a su base. Otras dos niñas que jugaban junto a Marcela resultaron heridas y fueron trasladadas a un centro médico. La investigación determinó múltiples irregularidades en torno a la instalación de la escultura, llamada Elementos, y a su seguridad, teniendo en cuenta que formaba parte de una muestra artística montada en un espacio público, y también en cuanto a la concesión del paseo. Tras el accidente, la jueza Susana Nocetti de Angeleri procesó al escultor, Danilo Danzinger; a la dueña de la galería de arte, Diana Lowenstein; y los tres exinspectores municipales, Héctor Torea, Antonio Mazzitelli y Juan Carlos Favale. La causa penal se extendió por cerca de nueve años debido a excepciones, recusaciones y recursos de la defensa, hasta que prescribió el 15 de diciembre de 2005 y los cinco imputados fueron sobreseídos, según la Cámara de Casación.
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