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» Clarin
Fecha: 12/04/2026 18:05
Javier Milei se jacta de que desde irrumpió en la política ha dado continuas señales de que no cede en los momentos complejos. Acelero en la curva, es la descripción automovilística a la que suele apelar para reforzar la idea que mantiene sus convicciones incluso en situaciones difíciles. Es, al cabo, lo que viene haciendo hace un mes, cuando estalló el escándalo por los vuelos y las revelaciones del patrimonio de Manuel Adorni, al que sostiene a pesar de que hasta los encuestadores más amables con la Casa Rosada advierten sobre el grave daño a la imagen presidencial y en la aprobación de la gestión de Gobierno. Al Presidente no lo asusta que le marquen que se convirtió en fusible de su jefe de Gabinete al mantenerlo a pesar de una caída en torno a los diez puntos, aunque se trata de un caso único en la historia de la política contemporánea y que despierta inquietud entre sus ministros: en el off nadie duda de la integridad de Adorni, pero sí cuestionan que no haya liberado de tanta carga a los hermanos Milei. En rigor, como en la mayoría de las decisiones políticas que ocurren en la administración libertaria, la continuidad de Adorni está marcada por la voluntad de Karina, que transmite a través de sus espadas que si es por ella será el jefe de Gabinete hasta el último día de Javier en la Casa Rosada y que al final del camino lo que definirá la reelección de Milei es el repunte de la economía. Contra la apuesta de los especialistas, Karina cree que la economía ordenará la política y no al revés. Sin reemplazo para Adorni La decisión de blindar a Adorni tiene el componente simbólico de mostrar que no cederá ante la presión del periodismo y al mismo tiempo la razón fáctica de que si se da esa vacante el karinismo no tiene un nombre para imponer con costo cero. Eduardo Lule Menem, con la causa ANDIS todavía con desenlace incierto, no puede asumir ese rol. Tampoco su primo Martín, porque implicaría el resentir el funcionamiento de Diputados, más allá de reabrir otra discusión de poder. Y, por último, menos aún, Pilar Ramírez, amiga incondicional de Karina, quien no quiere correrla del terreno porteño porque la caída en desgracia de Adorni le dejó el camino libre a Patricia Bullrich. Igual, el lunes pasado, luego de muchos rumores, Karina se encargó de dar el primer paso para apagar esa interna. En la reunión de Gabinete hizo sentar a Alejandra Monteoliva al lado de Bullrich, en señal de paz, y bajó línea a su tropa para que dijera que no se opondría a su candidatura a jefa de Gobierno, algo que ocurrió durante la semana. Es con Patricia, no hay dudas. Debe ser integrada nuestra gente, pero no tiene sentido discutirle a alguien que sacó 50 por ciento hace menos de un año, repitieron. El giro karinista tuvo como destinatario adicional a Mauricio Macri, justo cuando el líder del PRO ensaya una gira federal y entre sus espadas iniciaron un operativo clamor para que sea candidato a Presidente. La idea de que el ex mandatario ratifique su idea de hacer una propuesta alternativa desde su partido puso en alerta al Gobierno, por más que la amenaza de poner el cuerpo él mismo sea para asegurar que su partido siga gobernando la Ciudad. No son pocos los que dentro de LLA ven que esa instancia de acuerdo será imprescindible para que Milei pueda ser reelecto en un contexto en el que el peronismo da señales de que mantendrá unido el polo opositor y que hasta incorporará más voces que en 2023, como lo demuestran el encuentro de Miguel Pichetto con Cristina y la visita de Emilio Monzó y Nicolás Massot a Axel Kicillof en La Plata. Por eso ni la propia Bullrich quiere adelantarse y aceptó con mucha cautela el impulso karinista. Patricia no es ni más ni menos candidata que la semana pasada. Sabe que mide bien, pero que no tiene sentido ganar un distrito si se pone en riesgo la reelección de Milei. Primero hay que evaluar en qué contexto se llega al año que viene, dijo un estrecho colaborador de la senadora. Interna a pleno Con todo, el goteo en la desaprobación de la gestión por ahora no es suficiente para que Karina detenga su embestida contra Santiago Caputo. Le atribuye gran parte de los infortunios que sufre el Gobierno en el ámbito judicial y de lo que se publica en los medios de comunicación. Acaso con el convencimiento de que el asesor quiere ir por la Jefatura de Gabinete, en su entorno supeditan la permanencia de Adorni a la del consultor: Si se va Manuel, se va Santiago. Y hay quienes van mucho más allá y le ponen plazo de un mes, contra el respaldo público que le dio Milei hace apenas diez días. La ruptura es irreversible y en las últimas horas se intensificó por la conducción en la provincia de Buenos Aires. En LLA creen que, si mantienen su alianza con el PRO en PBA, se les abre la posibilidad de discutir la gobernación ante la feroz interna que se anticipa en el PJ por la sucesión de Axel Kicillof, donde ya hay casi una decena de aspirantes y, como reveló Walter Schmidt en Clarín, hasta el Frente Renovador se despertó del letargo y anotó a Sebastián Galmarini mientras espera una definición de Sergio Massa. La abundancia no parece ser bien administrada por los libertarios: mientras en la cúpula se habla de no repetir la experiencia de 2023, cuando la división del voto republicano ayudó a Kicillof, hay karinistas que impulsan a Sebastián Pareja y que ven a la fragmentación peronista como la chance de no entregarle la candidatura a Diego Santilli, el de mayor consenso pero surgido del PRO. Algunos de ellos, con cierta malicia, hasta proponen que vaya de jefe de Gabinete. Para desgastarlo, claro está. Sobre la firma Newsletter Clarín
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