Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • La Argentina en la carrera espacial: capacidades propias, ventajas geográficas y el desafío que aún no resuelve

    » TN

    Fecha: 12/04/2026 17:01

    Tener internet satelital y contar con datos sobre el clima, los bosques y el mar son solo algunas de las funciones que se logran gracias a los satélites. Ese desarrollo vuelve a estar en el centro de la escena a partir de las misiones tripuladas como Artemis II, el programa de la NASA que busca llevar humanos nuevamente a la Luna. En ese contexto, contar con tecnología propia no solo implica innovación, sino también posicionamiento estratégico. La Argentina implementó políticas en el sector espacial y hasta ratificó el Tratado del Espacio (su marco legal). Pero, ¿con qué capacidades cuenta el país y qué ventajas geográficas tiene para proyectarse en la exploración espacial? La geografía argentina La ubicación de la Argentina juega a favor en el desarrollo espacial. Por la forma alargada de su territorio, que se extiende de norte a sur, el país es especialmente útil para el seguimiento de satélites en órbitas polares, que pasan de manera constante sobre la misma zona del planeta. Para el Ingeniero Leonardo Comes, Gerente de Gestión Tecnológica de la CONAE: La Argentina tiene un territorio extenso y diverso que facilita el despliegue de estaciones terrenas y operaciones de seguimiento. También hay ventajas a la hora de pensar en lanzamientos. En regiones como la provincia de Buenos Aires, los cohetes pueden dirigirse hacia el sur y sobrevolar el mar, lo que reduce riesgos y facilita las operaciones. Leé también: Artemis II hizo historia: los hitos y récords de la misión que sobrevoló la Luna A diferencia de otros países, donde las trayectorias atraviesan zonas pobladas, en este caso se desarrollan sobre áreas deshabitadas. Así, para misiones de observación de la Tierra, el país tiene condiciones especialmente favorables. Satélites e información Uno de los principales avances en el desarrollo espacial de un país son los satélites. Su uso impacta en las comunicaciones, las planificaciones de la siembra, implementación de políticas de salud contra plagas y hasta en la gestión de inundaciones. Actualmente, la Argentina cuenta con una serie de satélites nacionales en operación. - Satélites geoestacionarios (como ARSAT): están destinados principalmente a las comunicaciones . Permiten brindar servicios como internet satelital y también realizar tareas de monitoreo, como la detección temprana de incendios o vigilancia. Se encuentran a unos 36.000 kilómetros de altura y permanecen en una posición fija respecto a la Tierra. Fueron desarrollados por INVAP junto a un entramado de pymes nacionales. - Satélites de observación científica, SAOCOM 1A y 1B: orbitan a menor altura y completan una vuelta alrededor de la Tierra cada 90 minutos. Tienen la capacidad de obtener información sobre distintos puntos del planeta y están diseñados para observar la superficie terrestre en detalle Para el Decano de la Facultad de Ingeniería UNLP, Marcos Actis, este tipo de satélites tiene un valor estratégico: Son usados para el agro, para medir la humedad de la Tierra, el achicamiento de los glaciares del espesor de la corteza antártica. Permiten detectar barcos y (...) podría ser aplicado en el cambio climático, ya que pueden ver las reducciones de los distintos lagos y glaciares. Leé también: Finalizó con éxito la misión del satélite argentino ATENEA Sus funciones se vuelven importantes para la soberanía del país. No solo permite detectar cuestiones climáticas, también tiene gran importancia en la observación del mar argentino. Estaciones y centros espaciales Los centros y estaciones en tierra son el sistema que permite que todo funcione. Ahí se reciben los datos, se operan las misiones y se desarrollan las tecnologías. Según la publicación de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) Mirar la Tierra desde el Espacio, Argentina cuenta con varios centros: El Centro Espacial Teófilo Tabanera (Córdoba) es el núcleo operativo del sistema espacial argentino. Allí se reciben, procesan y distribuyen los datos que envían los satélites, tanto propios como de otras agencias con las que el país tiene acuerdos. El Centro Espacial Punta Indio (provincia de Buenos Aires), está orientado al desarrollo de lanzadores. Allí se realizan ensayos de vehículos experimentales y se llevan adelante tareas de integración de los futuros cohetes. Su rol es clave porque apunta a una de las etapas más complejas del sector espacial: el acceso al espacio. Tener esta capacidad implica reducir la dependencia de otros países para poner satélites en órbita. El Centro Espacial Manuel Belgrano, (Bahía Blanca), está pensado como base de lanzamiento. Desde allí se podrían realizar lanzamientos hacia el sur. También nuestro país tiene estaciones terrenas, que se conectan con los satélites: La Estación Terrena Córdoba (ubicada dentro del mismo centro espacial en Falda del Cañete) se encarga de la recepción, procesamiento y distribución de datos satelitales. Además de trabajar con misiones nacionales, también presta servicios a programas internacionales. La Estación Terrena de Tierra del Fuego (Tolhuin), es la más austral de Sudamérica y cumple un rol estratégico. Está equipada con antenas de gran tamaño que permiten comunicarse con satélites en distintas bandas y recibir datos científicos de alta capacidad. Su ubicación mejora la cobertura de seguimiento y tiene la capacidad de dar soporte tanto a satélites como a futuros lanzadores. Por último están las estaciones de espacio profundo (infraestructura para misiones a más de 300.000 kilómetros de la Tierra) La estación CLTCCONAE, en Neuquén, cerca de Bajada del Agrio, fue desarrollada en conjunto con China. Cuenta con características similares y forma parte de un sistema internacional que da soporte a misiones lunares y otras exploraciones espaciales. Es una de las pocas estaciones en el mundo con esta capacidad. La estación Deep Space 3, ubicada en Malargüe, Mendoza, funciona en cooperación con la Agencia Espacial Europea. Se trata de una antena de gran tamaño que brinda soporte a misiones de exploración del espacio profundo, como aquellas destinadas al estudio del Sol. Su presencia posiciona a la Argentina dentro de una red global de investigación científica. En conjunto, esta red de centros y estaciones muestra que el desarrollo espacial no depende solo de lo que ocurre en el espacio. La infraestructura en tierra es igual de importante: es la que permite operar, sostener y aprovechar cada una de las misiones. Cómo se articula el sistema espacial argentino En la Argentina la capacidad de operar los satélites se sostiene gracias a un sistema articulado entre organismos públicos, empresas tecnológicas y universidades. Hoy, ese entramado se apoya en tres pilares principales: la CONAE, INVAP y VENG, a los que se suman universidades y pymes que participan en distintas etapas del desarrollo. - La CONAE es la agencia espacial civil de la nación. Es quien conduce el Plan Espacial Nacional, fija los objetivos y articula las actividades. Es un actor clave dentro del sistema. - INVAP es el principal desarrollador tecnológico. Es la empresa con capacidad para diseñar y construir satélites. Su rol es central en la fabricación: traduce los objetivos del plan espacial en sistemas concretos que luego serán puestos en órbita. - VENG funciona como el operador del sistema y presta servicios. En la práctica, es el puente entre la infraestructura y la ejecución técnica diaria. A este esquema se suma el Sistema Científico Tecnológico Nacional y ARSAT. Además, hay otros actores como las universidades, entre ellas la Universidad Nacional de La Plata. También hay pymes y empresas que aportan componentes y soluciones específicas. Argentina en el mapa espacial: posición regional y vínculo con el mundo En América Latina, la Argentina ocupa un lugar destacado en el desarrollo satelital. Fue uno de los primeros países de la región en avanzar de manera sostenida en este sector. Sin embargo, Brasil aparece como el principal país a nivel tecnológico espacial, con una estrategia de largo plazo que busca consolidar capacidades propias. A nivel global, según Marcos, en tema satelital Argentina está entre los 12 países que puede diseñar, construir y ensayar sus propios satélites, tanto de investigación científica como de comunicaciones. Este posicionamiento tiene limitaciones en una etapa clave: el acceso al espacio. En materia de lanzadores, la Argentina todavía está en fase de desarrollo. Leé también: Los científicos coinciden: Instalar espejos satelitales podría alterar el sueño en todo el mundo A su vez, para Leonardo Comes: Mas allá de que su presupuesto no está en la escala de las grandes potencias, forma parte del grupo de países con capacidades espaciales completas en varios segmentos, lo que la posiciona como un actor relevante. En paralelo, la Argentina mantiene una inserción activa en el escenario internacional. A través de la CONAE, participa en proyectos de cooperación con otros países. También las universidades juegan un rol clave en estos vínculos, integrándose a iniciativas científicas y tecnológicas conjuntas. Uno de los ejemplos más recientes es la colaboración con la NASA durante la misión Artemis II. En este proceso, las universidades argentinas lograron armar uno de los satélites que acompañó a la misión. También, mantiene una estrecha relación con Agencia Espacial de Italia (ASI), al realizar proyectos que impactaron en los los satélites SAOCOM 1A / 1B y COSMO-SkyMed. Carolina Catani, responsable Técnica Legal en Derecho Espacial de la CONAE, explicó: Hay más de 130 acuerdos firmados con agencias espaciales y organismos en 35 países de distinto alcance, por lo que estar en el espacio es también la posibilidad de mantener vínculos con otros países e instituciones que nos enriquecen y benefician mutuamente El futuro espacial argentino El desarrollo espacial argentino es el resultado de décadas de construcción de capacidades, formación de recursos humanos e inversión sostenida. Los avances logrados en este campo tienen impacto en otras áreas, como el desarrollo de radares hasta nuevas tecnologías aplicadas en la industria. El sector espacial funciona, como una fuente de innovación. No solo implica inversión estatal: también depende del trabajo articulado de organizaciones y universidades, que abarcan desde áreas como la física y la química hasta el campo legal. Hoy, la responsabilidad por posibles daños recae principalmente en el Estado, aunque existen marcos normativos que se articulan con las empresas en esta materia. Sin embargo, el desafío hacia adelante no es únicamente legal ni tecnológico. La Argentina ya demostró que puede diseñar, construir y operar satélites; el punto pendiente está en consolidar ese desarrollo con una estrategia de largo plazo. Leé también: Artemis II hace historia: la NASA reveló las primeras fotos del lado oculto de la Luna Para Carolina, se debe seguir fortaleciendo el camino que ya ha ido trazando,(...) ir fortaleciendo más la integración del sector privado y académico. Probablemente avanzar en nuevas tecnologías, (...) y a la par, ir actualizando sus marcos regulatorios, de cara al presente y futuro En ese escenario, el sector espacial se vuelve también una decisión estratégica. Manteniendo el uso pacífico del espacio, es un área para crecer e innovar. Hoy, Argentina todavía conserva una ventaja en este campo dentro de la región y cuenta con capacidades que pocos países tienen. Redacción: Candela Mascetti

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por