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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 12/04/2026 17:01
En las semanas que vienen, el tenis argentino seguirá posando sus expectativas en una época del calendario que históricamente le trajo alegrías: la gira europea de polvo de ladrillo. Desde la era de Guillermo Vilas hasta la irrupción de figuras como Gastón Gaudio, Guillermo Coria, David Nalbandian y Juan Martín del Potro, la superficie lenta fue sinónimo de ilusión para el tenis nacional. Hoy, con una nueva generación en pleno desarrollo, las expectativas se mantienen, aunque en un contexto distinto. Por la edad y un escenario global marcado por la pandemia en temporadas anteriores, los actuales Top 100 argentinos han tenido pocas participaciones en los torneos más importantes de esta gira: los Masters 1000 de Madrid y Roma y Roland Garros. Francisco Cerúndolo (durante 5 años), Sebastián Báez (4) y Tomás Etcheverry (3), por ranking, fueron los que en mayor cantidad de oportunidades han participado en esta parte del tour. A ellos se les unen, a partir de sus presencias en Roland Garros, Thiago Tirante (3) y Marco Trungelliti (3), con la particularidad de que este último siempre lo hizo desde la clasificación. Un dato curioso: la primera vez que consiguió hacerlo fue en 2018, cuando debió regresar desde Barcelona para llegar a firmar como lucky loser. Después de tres intentos fallidos, conseguiría tres participaciones consecutivas. Este 2026 será el primer año que ingresará de manera directa, por ranking, y no deberá jugar la clasificación, que ha sido una barrera infranqueable para él en los últimos seis años. El resto de los que integran la decena de Top 100 argentinos no pasa de una o dos temporadas transitando este circuito europeo de canchas lentas. Francisco Cerúndolo es quien luce los mejores resultados. El año pasado llegó a la semifinal de Múnich, luego de caer en segunda ronda de Montecarlo. Después repitió semifinales en Madrid, octavos en Roma y se despidió prematuramente de Roland Garros en una olvidable primera ronda ante el canadiense Gabriel Diallo. Fran, sin embargo, sabe lo que es tener buenas actuaciones en el Grand Slam francés: en dos ocasiones avanzó a los octavos de final, ronda en la que quedan sólo 16 jugadores de los 128 que iniciaron la competencia. El que más lejos llegó en Roland Garros fue Etcheverry: en 2023 alcanzó los cuartos de final. El resto se ilusiona con dejar su marca en la edición 2026. Tras su ascenso al Top 100, Román Burruchaga recién este año tendrá la chance de participar en los cuadros principales de la gira de polvo de ladrillo, al igual que Tirante y Trungelliti. Uno por uno, qué se juega cada argentino en el ranking A lo largo de las diez semanas que componen la gira -desde finales de marzo hasta la conclusión en París-, los argentinos pondrán en juego una cantidad de puntos dispar, con un claro protagonista en este apartado. - Francisco Cerúndolo: 810 puntos - Tomás Etcheverry: 325 puntos - Mariano Navone: 300 puntos - Sebastián Báez: 255 puntos - Camilo Ugo Carabelli: 215 puntos - Francisco Comesaña: 204 puntos - Juan Manuel Cerúndolo: 198 puntos - Román Burruchaga: 108 puntos - Thiago Tirante: 54 puntos - Marco Trungelliti: 49 puntos El caso más exigente es el de Cerúndolo. El porteño firmó una sólida campaña en 2025, y su cosecha de 810 puntos representa una carga significativa: una merma en su rendimiento podría hacerlo retroceder fuera del Top 30. Detrás aparece Etcheverry, quien concentra buena parte de su defensa en un solo torneo: las semifinales en Hamburgo que le reportaron 200 de sus 325 unidades. Su margen, de todos modos, es mayor. Distinto es el panorama de Navone. El tenista de 9 de Julio ya logró recuperar buena parte de lo hecho el año pasado e incluso llega con saldo positivo tras su rendimiento reciente, lo que lo posiciona como uno de los argentinos con mayor potencial de crecimiento en estas semanas. En esa misma línea aparece Báez. Más allá de los puntos acumulados en Bucarest en 2025, su campaña en el resto de la gira fue discreta, lo que le permite encarar este tramo con más oportunidades que presión. Oportunidades y riesgos Entre quienes tienen más en juego también figura Comesaña. Sus 204 puntos, producto de un rendimiento regular, adquieren hoy mayor relevancia en un contexto en el que no atraviesa su mejor momento. Por el contrario, nombres como Burruchaga, Tirante y Trungelliti llegan con un panorama más despejado. Incluso, en algunos casos, ya han superado lo realizado en la temporada anterior, lo que reduce el riesgo de retroceso. Este escenario abre una ventana interesante: con poca carga de puntos por defender en la mayoría de los casos, el tenis argentino tiene margen para sumar y consolidar su presencia en el Top 100. Para los representantes nacionales, el foco estará puesto en sostener y mejorar posiciones. Con torneos de distintas categorías -desde ATP 250 hasta Masters 1000 y el Grand Slam parisino-, el calendario ofrece oportunidades para todos. El desafío será aprovecharlas. La gira concluirá en junio, cuando París corone a su nuevo campeón. Para entonces, el balance permitirá saber si el tenis argentino logró capitalizar una etapa históricamente favorable.
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