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  • El libro sagrado de los Andes

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 12/04/2026 10:41

    El escritor y antropólogo peruano José María Arguedas, autor de novelas como "Los Ríos Profundos" y "Yawar Fiesta" tradujo al castellano el manuscrito de Huarochirí, posiblemente el texto más completo conservado del mundo andino anterior a la invasión europea. La madre de Arguedas murió cuando él tenía tres años. Recordó en sus memorias que cuando el padre partía de viaje, su madrastra lo relegaba al mundo de la cocina con los quechuas, donde dormía en un cajoncito de madera, y cuando su progenitor regresaba lo peinaban, limpiaban y sentaban en el comedor principal. Posiblemente contra lo que pretendía la madrastra, una hacendada, ese contacto con los indios le reveló un mundo ignorado deliberadamente por los "misti" (los blancos): "a mí me echaron por encima de ese muro cuando era niño; me lanzaron en esa morada donde la ternura es más intensa que el odio y donde, por eso mismo, el odio no es perturbador sino fuego que impulsa. Después de una mesa redonda con otros intelectuales que consideraron su última obra, "Todas las sangres" perjudicial para el Perú, escribió una despedida: casi demostrado por dos sabios sociólogos y un economista que mi libro "Todas las sangres" es negativo para el país, no tengo nada que hacer ya en este mundo. Mis fuerzas han declinado creo que irremediablemente. Víctima de una depresión psíquica profunda, se mató de un tiro en la cabeza en 1969. Tenía 58 años. El interés de Arguedas por la vida quechua iba más allá de la antropología, anclaba en esa "morada de la ternura" que lo marcó para toda su vida. El hombre triste, derrumbado al final por la depresión nerviosa, anhelaba la ternura que paradójicamente había experimentado cuando dormía en un cajón; el antropólogo se proponía revelar una realidad mal conocida por los prejuicios y luego golpear como un río la conciencia del lector. En un regresos a los sitios de su infancia, uno de sus amiguitos quechuas de entonces salió a recibirlo. "Y me trató de doctor, desconociéndome", dijo a modo de débil reproche, admitiendo el paso irremediable del tiempo y la perdurabilidad del "muro" entre culturas. El manuscrito de Huarochirí El manuscrito de Huarochirí está escrito en quechua por indígenas andinos alrededor del año 1600, con influencia de otras lenguas locales y del castellano. Relata tradiciones de la sierra de Lima, desde milenios antes hasta el tiempo de la redacción. Los redactores eran seguramente indígenas conversos al catolicismo en la órbita del "extirpador de idolatrías", el cura español Francisco de Ávila, que mostró en este punto disposición a preservar además de destruir, al punto que se lo considera al manuscrito de Huarochiri el libro sagrado de los Andes, así como el Popol Vuh es el libro sagrado de la Mesoamérica maya. Los mayas lo ocultaron de la pasión destructiva de fray Diego de Landa hasta que en 1700 lo descubrió fray Francisco Ximenez y lo copió. El manuscrito de Huarochiri estuvo olvidado siglos en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, hasta que el etnólogo Hermann Trimborn lo tradujo al alemán y publicó una edición quechua-alemana en 1939. Tres décadas después Arguedas lo tradujo al español y publicó una edición bilingüe quechua y española.? El autor del manuscrito narró primero los grandes mitos cosmogónicos y luego las tradiciones sobre las migraciones de los antepasados y las guerras y conquistas de los héroes divinizados. El texto contiene 31 capítulos. Comienza exponiendo las principales huacas o lugares sagrados: pirámides, cerros, ídolos, sitios venerados como sagrados por los indígenas. Narra cómo las huacas lucharon entre sí y cómo de esa lucha deriva la fuerza vital que anima el mundo, el "prana" de los hindúes. En la edad de oro, la cosecha podía recogerse cinco días después de la siembra y la gente volvía a la vida cinco días después de morir. Los incas introdujeron otras huacas, entre ellas Viracocha, el origen de todas las cosas, nombre que los invasores usaron después para referirse al dios que querían imponer, aprovechando similitudes evidentes. Más adelante, el manuscrito describe dioses todopoderosos y vírgenes embarazadas, un tema recurrente en muchas religiones no solo precolombinas sino de todo el mundo En Persia, el dios solar Mitra nació de Anais, una muchacha virgen quinceañera. En el cristianismo, María, como antes Astarté, Semíramis e Isis, permaneció virgen después de parto. La virgen Palas Atenea nació adulta de la cabeza de Zeus. La desbordante imaginación de los antiguos concibió no solo vírgenes sino hombres embarazados, un vestigio entre ellos Adán, de cuyo cuerpo surgió Eva. El manuscrito trata cuestiones como el gran diluvio universal, en que los católicos identificaban sin problemas a Noé y su arca y luego un tiempo de tinieblas, El texto narra luego historias anteriores a la época de Pariacaca, una deidad principal. Los capítulos siguientes cuentan historias de los humanos más antiguos, antes de la época de Pariacaca. Contienen temas familiares para los conversos que tradujeron el manuscrito: sobrevivir al gran diluvio, como en la historia del arca de Noé, y un período de oscuridad, como las tres horas que siguieron a la muerte de Jesús. Los animales sabían qué ocurriría el diluvio y se congregaron en el cerro Huillcacoto, el único sitio que el agua no cubrió. Cuando la inundación cedió, los animales volvieron a poblar la tierra, como los descendientes de Noé en la Biblia. Luego el texto sigue narrando la muerte del sol y el nacimiento de Pariacaca, la deidad que veneraban los huarochirí. De la Redacción de AIM.

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