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  • Guerra de despachos en el Senado: el oficialismo y sus aliados avanzan sobre las cajas estratégicas del Congreso - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798

    Concordia » Cadena Entrerriana

    Fecha: 12/04/2026 10:25

    En los pasillos del Senado de la Nación se libra por estas horas una batalla silenciosa pero determinante que terminará de configurar el mapa de poder real para el resto del año. Tras una semana de sesiones con discursos poco sustanciosos, la verdadera política se trasladó al reparto de las sillas en las comisiones bicamerales, esos organismos clave que conectan a ambas cámaras y que manejan áreas de altísima sensibilidad institucional y presupuestaria. El objetivo de La Libertad Avanza (LLA) y los bloques dialoguistas es claro: reducir al mínimo la influencia del kirchnerismo en los organismos de control y seguridad. El botín más codiciado es la Comisión de Inteligencia, la única en todo el Congreso que cuenta con un presupuesto reservado y cuya misión es supervisar los organismos de espionaje del Estado. De los siete lugares que le corresponden a la Cámara Alta, el oficialismo y sus socios estratégicos ya tienen nombres casi confirmados que dejan muy poco margen para el Frente de Todos. Según fuentes legislativas, el radicalismo con Maximiliano Abad, el PRO con Martín Goerling y la chubutense Edith Terenzi tendrían su ingreso asegurado. La gran sorpresa en este armado es el protagonismo de la peronista jujeña Carolina Moisés. Convertida en una pieza clave para el equilibrio de fuerzas, Moisés quien hoy ocupa la vicepresidencia del cuerpo con el aval del oficialismo y el sector de Patricia Bullrich se encamina a quedarse con uno de los asientos más calientes de Inteligencia. Esta designación es leída como un desafío directo a La Cámpora, que mantiene una histórica y tensa rivalidad con la legisladora. El bloque que responde a la condenada Cristina Kirchner, que supo ostentar tres lugares en esta comisión, enfrenta ahora el riesgo de quedar reducido a una mínima expresión de apenas un representante, lo que licuaría su capacidad de incidencia en el control de los fondos reservados. En el oficialismo, las fichas están puestas en el exjefe de bloque Ezequiel Atauche y el fueguino Agustín Coto, quien llega a este lugar estratégico como un premio a su reciente aterrizaje en el Senado. Mientras tanto, en el kirchnerismo reina la incertidumbre: ante la salida de Oscar Parrilli, los nombres de Eduardo «Wado» de Pedro, Florencia López y Martín Soria suenan para defender el último reducto de control cristinista en la materia. La pulseada se replica con la misma intensidad en la Comisión Mixta Revisora de Cuentas, el órgano encargado de auditar los gastos del Estado Nacional a través de la AGN. Aquí también el peronismo «dialoguista» o freelance le gana terreno al núcleo duro del kirchnerismo. El catamarqueño Guillermo Andrada, alineado con el gobernador Raúl Jalil, se perfila para ocupar una butaca estratégica, secundado por la tucumana Sandra Mendoza. Para la Casa Rosada, este esquema es el escenario ideal: delegar el control en manos de gobernadores necesitados de diálogo con la Nación, desplazando a los sectores que plantean una oposición frontal. Esta reconfiguración de fuerzas demuestra que, más allá de la paridad numérica en el recinto, el oficialismo ha logrado construir una arquitectura legislativa que le permite «filetear» la resistencia del kirchnerismo en los lugares donde se revisan las cuentas del pasado y se custodian los secretos del presente. Con una oposición fragmentada entre quienes buscan sobrevivir territorialmente y quienes intentan retener banderas ideológicas, el Gobierno nacional disfruta de un margen de maniobra que, por ahora, le permite dictar las reglas de juego en el Palacio Legislativo con información de Infobae Compartir

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