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» TN
Fecha: 12/04/2026 07:05
El recorrido de Eze Ramírez está marcado sin dudas por el esfuerzo y la perseverancia. Hoy gira por todo el mundo con su música y es uno de los DJ argentinos más consolidados de la escena electrónica, pero ese presente no fue para nada casual. A punto de cumplir 40 años, reflexionó en su charla con La Viola sobre el camino que lo llevó a poder dejar de lado los trabajos que ocupaban más de 12 horas de su día a cumplir su sueño de dedicarse plenamente a la música. Durante mucho tiempo, su parte artística convivió con trabajos que le daban estabilidad económica: desde ser albañil en su juventud, carpintero, mecánico o atender un local en un shopping. Entre jornadas largas y poco tiempo libre, Eze exprimía al máximo las horas de descanso para hacer música en su sala que poco a poco se fue equipando. El punto de quiebre llegó hace unos cinco años, cuando decidió dejar su puesto en una empresa. Si lo miro desde lo económico, no tenía sentido por con dos fechas al mes yo ya ganaba lo que me pagaban en el trabajo por un mes entero, contó a TN por la plata que recibía en sus noches como DJ. Sus tracks sonaron en los escenarios más importantes del circuito internacional como Tomorrowland, Ultra Music Festival, Creamfields y Awakenings, lo que lo posicionó y consolidó dentro de la nueva generación de productores electrónicos con proyección global. Con ese recorrido a cuestas, ahora se prepara para presentar Geometry, su proyecto más ambicioso hasta el momento con un formato all night long. La cita será el 23 de mayo en Club The Bow -Punta Carrasco, Buenos Aires- y marcará una nueva etapa en su desarrollo artístico. La perseverancia de Eze Ramírez Antes de los escenarios y los vuelos internacionales, hubo otra vida. Trabajé de todo, pero de todo literal. De trabajar con abuelos de amigos que eran albañiles, trabajé de mecánico, en una fábrica, trabajé como carpintero, lavadero de autos, en hoteles..., enumeró el DJ que nació en la zona sur de Buenos Aires y vivió durante unos años en Corrientes. La lista sigue, y en cada trabajo había un objetivo claro: juntar plata para armar su propia sala y poder producir música. Durante años, el esfuerzo fue doble. Tenía que viajar de Wilde a Capital Federal para laburar. Cuando volvía a las 20 trataba de hacer un poco de música a la noche y los fines de semana no salía de mi casa, contó. Mi último trabajo fue en una empresa muy grande, cuenta Eze. Mientras tanto, la música empezaba a crecer dar sus frutos económicos hasta que tomó la decisión de irse. El momento de comunicarlo en su casa no fue fácil. Le digo a mi mamá: Che, dejé de trabajar. Yo sabía que ella estaba re asustada, cuenta con sinceridad ya que viene de una familia donde el trabajo es un valor central y la estabilidad es importante. Por eso, la música generaba dudas y cierta incertidumbre en su entorno. Cuando mira hacia atrás, Ezequiel no duda en hablarle a ese joven que trabajaba de lo que fuera mientras aprovechaba sus tiempos libres para dedicarse a su sueño de la música. Le diría que no cambie nada, porque realmente no cambiaria nada de lo que me pasó, asegura porque para él incluso esos momentos más duros fueron experiencias necesarias para encontrar su rumbo. Sin embargo, destacó el aliento que le daría a aquel Ezequiel que apostó todo por su meta: Que tenga más paciencia aunque a veces haya días en los que tenga la cabeza quemada por el trabajo o por creer que no se le iba a dar con la música. Paciencia, laburar y paciencia. Eze Ramírez y el detrás de sus sets Aunque desde afuera parezca simple, Eze sabe que ser DJ está lejos de poner play. Hay mucha gente que no termina de entender bien cómo es el trabajo del DJ, piensan que es ir, poner música y listo. Creen que es un hobby o una joda, manifestó. Más allá de esa idea, detrás de cada set hay horas de preparación, selección musical y una lectura constante del público. Para él, la clave está en ese ida y vuelta: observar cómo reacciona la gente y construir el clima en tiempo real para saber si tiene que modificar lo que está sonando. Esa vida también tiene un costo. Es medio avasallante a veces no dormir, no ver mucho a mi familia. Mi cumpleaños ya se que voy a estar solo en Estados Unidos, dijo para reflejar que detrás del sueño cumplido también hay un esfuerzo que sigue haciendo en el día a día. El ritmo, los vuelos, las giras y mantenerse en la música lo llevan a perderse de momentos importantes. Pero su balanza está clara: Si yo estuviera trabajando en una oficina y estaría en todos los cumpleaños... no sería feliz tampoco. Siempre hay un precio a pagar por lo que querés. Por eso no me quejo para nada.
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