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Fecha: 12/04/2026 06:15
Pese a que el segundo de los Diez Mandamientos dice que no debe tomarse el nombre de Dios en vano, el gobierno norteamericano, que mayoritariamente abraza el cristianismo con fervor, con el propio presidente a la cabeza-, y una parte de los pastores evangélicos más conservadores e influyentes, están haciendo oídos sordos a la exigencia bíblica y llegando a proferir verdaderos disparates religiosos que abren interrogantes sobre su grado de sensatez. En algunos casos, sus autores -conspicuos religiosos y laicos- llegan a rozar la blasfemia como la pastora que comparó a Donald Trump con Jesús y el Secretario de Defensa que trazó un paralelismo entre un piloto y la Pasión de Cristo. A lo que habría que sumar las repetidas invocaciones al Todopoderoso pidiendo que bendiga la ofensiva contra Irán, pese a la advertencia del papa León XIV de que Dios no escucha a quienes hacen la guerra. Una serie de episodios de los últimos días son harto elocuentes. Por caso, en un oficio en Washington con motivo de la Semana Santa, la pastora Paula White, consejera espiritual de Trump y asesora de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, dijo delante del presidente que Jesús nos mostró que un gran liderazgo y que una gran transformación requiere de grandes sacrificios. Y, señor Presidente, nadie ha pagado un precio como el que tú has pagado. En referencia al atentado que sufrió en la campaña -cuando una bala le rozó la oreja y por milímetros no lo mató-, la pastora dijo en un parangón con Cristo: Casi te cuesta la vida. Fuiste traicionado y arrestado y falsamente acusado (). El tercer día se levantó, derrotó al mal y venció a la muerte junto al sepulcro. Y gracias a que se levantó, todos nosotros sabemos que nos podemos levantar. Y gracias a su resurrección tú te levantaste. Gracias a que él resultó victorioso, tú resultaste victorioso. Y gracias a su victoria, tú vencerás en todo aquello en lo que pongas tus manos, completó la pastora, generando a medida que se fue conociendo su prédica el enojo no solo del clero y los fieles católicos, sino también de buena parte de la comunidad evangélica norteamericana, llegando a decir un reputado pastor que esto es blasfemia y tomar el nombre de Jesús en vano. El propio Trump en esa ocasión también causó estremecimiento al parangonarse con Jesús por el triunfal recibimiento que este tuvo en Jerusalén el Domingo de Ramos. Entró mientras multitudes lo recibían con alabanzas, honrándolo como un rey. Ahora me llaman a mí rey. ¿Ustedes lo pueden creer?, dijo. Y completó: Si no me tuvieran a mí, no habría Israel, dijo en referencia a la enérgica defensa de los israelíes que dispuso ante los ataques de Irán y Hamas. Leé también: La Iglesia advierte sobre la cara más cruel del ajuste: las personas con discapacidad Su Secretario de Defensa, Pete Hegseth, es otro gran aportante al estupor de la gran mayoría del mundo religioso con sus definiciones. Ex militar y presentador televisivo, es un cristiano ultra conservador que lleva tatuada en su cuerpo la Cruz de Jerusalén y la frase Dios quiere, que no se priva además de criticar al islam por considerar que no es una religión de paz y que sus miembros planean conquistar Europa y América. Perteneciente a la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas (CREC), y llegando a adherir a la posición de a uno de sus pastores que pedía la derogación del voto de las mujeres y a la de otro que afirmaba que los maridos debían votar en nombre de toda la familia, Hegseth pide al pueblo estadounidense que rece cada día de rodillas por una victoria militar de los Estados Unidos e Israel en Medio Oriente en nombre de Jesucristo. El despropósito del Secretario de Defensa de llevar la ofensiva norteamericano-israelí a la categoría casi de guerra santa -equiparándose con el anacrónico régimen teocrático iraní- llegó a su punto máximo con su insólita interpretación de lo vivido por el piloto militar estadounidense cuyo avión fue derribado por Irán y permaneció ocultó casi dos días hasta que fue rescatado el Domingo de Pascua por fuerzas de los Estados Unidos. Hegseth señaló que el avión fue derribado el Viernes Santo en que los cristianos conmemoran la crucifixión de Jesús y que, tras saltar en paracaídas, se escondió en una cueva, en una grieta, durante todo el sábado, en alusión a la tumba cavada en la roca donde Jesús fue sepultado. Completó su relato diciendo que fue rescatado el día en que los cristianos celebran la resurrección de Cristo. Salió de Irán al amanecer del domingo, dijo. Claro que toda esa visión basada en una pretendida argumentación religiosa que busca legitimar la guerra choca con la doctrina de la Iglesia católica y la posición de León XIV, quien -en implícitos mensajes a Trump- afirmó que la misión cristiana a menudo fue distorsionada por un deseo de dominación totalmente ajeno al camino de Jesucristo y en Semana Santa pidió a quienes tienen el poder de desatar las guerras, que elijan la paz. Tras la advertencia el martes pasado de Trump de barrer con toda una civilización, si el régimen de Irán no acataba sus demandas, poniendo al mundo en vilo, el Papa calificó la amenaza de absolutamente inaceptable, lo cual terminó de cristalizar las diferencias entre el primer pontífice nacido en los Estados Unidos y un presidente norteamericano y terminando de abrir las puertas las puertas a las críticas hacia su persona de los trumpistas. Por algo tuvo una vasta repercusión un artículo publicado esta semana en el medio norteamericano The Free Press en el que se afirma que el subsecretario de Defensa de los Estados Unidos, Elbridge Colby, criticó duramente la posición de León XIV sobre la guerra durante una reunión que mantuvo en enero en el Pentágono con el entonces Nuncio Apostólico (embajador del Vaticano) en ese país, el cardenal francés Christophe Pierre. Leé también: La parálisis de la urbanización de los barrios populares deteriora aún más la relación de Javier Milei con la Iglesia El revuelo fue tal que tanto el gobierno estadounidense como el Vaticano salieron inmediatamente a bajarle el tono o directamente desmentir el supuesto incidente verbal. La descripción que hizo Free Press es exagerada y distorsionada, dijo un funcionario de EE.UU.. La narrativa de algunos medios sobre esa reunión no se corresponde para nada con la verdad, dijo a su vez el director de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni. Sea como fuere, León XIV -que rechazó la invitación de ir a celebrar este 4 de Julio los 250 años de la independencia de Estados Unidos por ser allí un año electoral- volvió a hablar con claridad el viernes al recibir a obispos caldeos de Irak y pedirles que proclamen claramente que Dios no bendice ningún conflicto y que Cristo, príncipe de la paz, nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza bombas.
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