Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • León XIV condenó a los gobernantes que por "delirio de omnipotencia agresivo" impulsan guerras

    Parana » Cuestion Entrerriana

    Fecha: 11/04/2026 20:00

    En una vigilia de oración por la paz celebrada en la Basílica de San Pedro, el papa León XIV condenó el delirio de omnipotencia agresivo que impulsa las guerras, el uso de la religión para justificar conflictos y las continuas violaciones del Derecho Internacional. Ante miles de fieles, lanzó un mensaje directo a los líderes mundiales: ¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz!. Un llamado urgente en una hora dramática Con firme determinación a levantar la voz en una hora dramática mientras en Islamabad arrancaban arduas negociaciones para poner fin a un conflicto que convulsionó al planeta, León XIV hizo un fuerte llamado a los gobernantes a detenerse y a trabajar por la paz. Al mismo tiempo, exhortó a la inmensa multitud que repudia la guerra a asumir su responsabilidad, cada uno desde su lugar. La vigilia había sido convocada el domingo anterior, durante su primer mensaje pascual y bendición urbi et orbi. Fiel a su estilo, el primer pontífice norteamericano no mencionó a nadie en particular, pero pareció aludir a varios líderes políticos de un mundo en llamas al denunciar un delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo. En ese marco, muchos interpretaron sus palabras como una referencia al presidente de su país, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quienes el 28 de febrero lanzaron una operación militar contra Irán que sacudió al mundo y derivó en otro conflicto paralelo en el Líbano. También se leyó una alusión al presidente ruso, Vladimir Putin, que invadió Ucrania en 2022, desatando una guerra aún en curso. La oración no es un refugio para eludir responsabilidades Ante 36 cardenales, un centenar de obispos, sacerdotes y miles de fieles que rezaron el santo rosario, el Papa agradeció la masiva respuesta a su convocatoria por la paz, a la que se sumaron obispos de Estados Unidos, Italia, la Argentina y numerosos países. Explicó entonces el sentido profundo del encuentro: La oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es, en cambio, la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte, remarcó. Y añadió: Nada puede encerrarnos en un destino ya escrito, ni siquiera en este mundo en el que las tumbas parecen no ser suficientes, porque se sigue crucificando, aniquilando la vida, sin derecho y sin piedad. Luego evocó la valiente actitud de Juan Pablo II en vísperas de la Segunda Guerra del Golfo contra Irak, en 2003. Memoria de la guerra y responsabilidad de las nuevas generaciones León XIV recordó las palabras del papa polaco: Yo pertenezco a la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial y sobrevivió. Siento el deber de decir a todos los jóvenes, a los más jóvenes que yo, que no tienen esa experiencia: ¡Nunca más la guerra!, como dijo Pablo VI en su primera visita a las Naciones Unidas. Debemos hacer todo lo posible. Sabemos muy bien que no es posible la paz a toda costa. Pero todos sabemos cuán grande es esta responsabilidad, citó. Esta tarde hago mío su llamamiento, tan actual, continuó, al subrayar que para los cristianos no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón. En ese marco, volvió a advertir sobre un delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo. Crítica al uso de la religión para justificar la violencia En la misma línea, el Sumo Pontífice sostuvo que los equilibrios en la familia humana están gravemente desestabilizados y denunció que incluso el Santo Nombre de Dios es arrastrado en discursos de muerte, en alusión al uso de la religión para legitimar conflictos por parte de distintos líderes, entre ellos Trump y Netanyahu. En un mensaje directo a las cúpulas políticas, enfatizó: Sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte!, exigió. ¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! León XIV fue aún más lejos en su denuncia moral: ¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra!, clamó. Tras recordar palabras de San Juan XXIII y de Pío XII, invitó a unir las energías morales y espirituales de miles de millones de hombres y mujeres, de ancianos y jóvenes que hoy creen en la paz, que hoy eligen la paz, que curan las heridas y reparan los daños causados por la locura de la guerra. La voz de los niños en las zonas de conflicto Más adelante, el Papa reveló que recibe muchas cartas de niños en zonas de conflicto y que, al leerlas, se percibe con la verdad de la inocencia, todo el horror y la inhumanidad de acciones de las que algunos adultos se jactan con orgullo. Por eso, llamó con urgencia a escuchar la voz de los más pequeños. Sin duda los gobernantes de las naciones tienen responsabilidades ineludibles. A ellos les gritamos: ¡deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte, reiteró. Referencia a Francisco y denuncia de violaciones al derecho internacional En otro tramo de su homilía, León XIV citó a su predecesor, el papa Francisco, quien en la encíclica Fratelli Tutti escribió que se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia. Recordó además que la Iglesia trabaja siempre por la reconciliación y la paz, aun cuando el rechazo de la lógica bélica puede costarle incomprensión y desprecio y, especialmente, cuando se trata de la dignidad infinita de otros seres humanos, puesta en peligro por las continuas violaciones del derecho internacional, denunció. La paz no es una utopía Como ya había subrayado en su primer mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, León XIV insistió en que hoy más que nunca es necesario mostrar que la paz no es una utopía. Y, una vez más, retomó las palabras de San Juan Pablo II en vísperas de la primera Guerra del Golfo, en 1991, para cerrar su mensaje con una súplica contundente: Nunca más la guerra, aventura sin retorno; nunca más la guerra, espiral de lutos y de violencia, imploró.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por