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» Clarin
Fecha: 11/04/2026 19:34
En el boxeo de estos tiempos en que el show le suele ganar a la esencia del deporte, hay un personaje que en los últimos años supo hacer méritos en ambos lados de ese contraste: Tyson Fury, el Gitano británico que supo ser dos veces campeón del mundo de los pesados hasta que perdió el cinturón en mayo de 2024 ante Oleksandr Usyk, y a los 37 años de edad decidió volver del retiro por quinta vez, tras quince meses de ausencia, para enfrentar al gigante ruso Arslanbek Makhmudov. El combate se llevó a cabo en un escenario imponente, el estadio del Tottenham, y se vio en vivo para todo el mundo por streaming a través de Netflix, con calidad de imagen premium y alfombra roja incluida. A pesar de todo, lo que cuentan desde Londres es que el Gipsy King (que supo llevar 94 mil personas a Wembley para enfrentar a su compatriota Dillian Whyte en 2022) ya no convoca como antes: las entradas se revendían a 10 dólares y solo por eso se terminó llenando. El nivel de la pelea, que se inició puntual a las 22 horas (hora local), también dejó mucho que desear. Recién en el octavo de los 12 rounds pautados el vértigo le ganó al desorden y la imprecisión que marcó el ritmo de la noche en la capital inglesa. Makhmudov, prácticamente un desconocido pero con un récord de 21 victorias y dos derrotas, mostró sus limitaciones y recibió el peor castigo de Fury, que mantiene el poder de sus manos, al igual que el de sus mañas. Ese sacudón de guantazos al rostro de su rival despertó del letargo a los casi 60 mil espectadores presentes en el estadio donde juega el Cuti Romero. A esa altura, el británico había conectado el triple de golpes que el ruso, pero el nocaut se resistía. En el último tercio de la pelea Fury peleó contra sí mismo porque el cansancio le comenzó a pasar factura, y ni siquiera en el último asalto logró conectar un golpe lo suficientemente limpio como para mandar a la lona a Makhmudov. Las tarjetas lo dieron ganador en forma unánime, pero al show le faltaba una última escena postcréditos. El Gitano tomó el micrófono y desafió a pelear a Anthony Joshua, que estaba sentado en la primera fila, todavía recuperándose del accidente automovilístico que sufrió en diciembre, cuando dos amigos suyos perdieron la vida. El moreno gambeteó la respuesta. Y Fury, que en su regreso se aseguró una bolsa de 25 millones de dólares, ya piensa en seguir facturando. En Inglaterra la anuncian como la que puede ser le pelea de boxeo más grande en la historia de ese país. Visto lo que pasó en Tottenham, deberán esforzarse para calmar semejante expectativa. Newsletter Clarín
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