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Gualeguaychu » El Argentino
Fecha: 11/04/2026 13:02
Los desafíos que enfrentan las más de 50 escuelas rurales de Gualeguaychú Obstáculos históricos y tensiones actuales condicionan la tarea educativa en el campo. Las instituciones educativas siguen enfrentándose con caminos deteriorados, edificios que no se mantienen, la caída de la matrícula y el acceso desigual a la tecnología. Sábado, 11 de Abril de 2026, 13:00 Por Sandra Insaurralde Supervisoras de la Dirección Departamental de Escuela de Gualeguaychú describieron un panorama complejo para los establecimientos rurales, atravesados por dificultades de infraestructura, movilidad y cambios en la composición social de las comunidades. La división institucional contempla cinco zonas: A, B, C, D y E, que abarcan todo el departamento: Gualeguaychú ciudad, Costa Uruguay Norte y Sur, Perdices, Ñancay, Nuevo Rincón, Dos Hermanas, Las Mercedes, Talitas, Cuchilla Redonda, Carbó, Irazusta, Alarcón, Larroque, Gilbert, Las Aldeas y Urdinarrain. En total, funcionan más de 50 establecimientos rurales, con realidades muy diversas. En la zona que se extiende desde Perdices a Colonia Stauber se concentran 16 escuelas, entre ellas dos de personal único una sola maestra a cargo de todas las tareas y cuatro de cuarta categoría, con equipos reducidos. Otras dos zonas suman también 16 escuelas, mientras que en el área de Rincón del Gato y Las Piedras funcionan nueve, y en Urdinarrain se contabilizan once más. En promedio, cada escuela rural reúne entre 5 y 20 alumnos, con planteles docentes que oscilan entre uno y cinco integrantes. Uno de los problemas más señalados por las supervisoras es el estado de los caminos. En algunos sectores hubo intervenciones que resultaron deficientes y terminaron generando inundaciones; en otros, las escuelas ubicadas sobre rutas principales no padecen esa dificultad. Las lluvias agravan la situación y vuelven intransitables los accesos, lo que obliga a concentrar estudiantes en establecimientos con conectividad para sostener la actividad pedagógica. Las supervisoras también remarcaron la incidencia de las migraciones internas: familias de trabajadores golondrinas que modifican la matrícula de manera constante y traslados frecuentes de alumnos entre escuelas. A esto se suma la compra de tierras por personas de otras provincias o países, que en ocasiones no participan de la vida comunitaria, debilitando los vínculos locales. Como contracara, se destacó el rol de las cooperadoras, que reemplazaron los tradicionales bailes de campo por actividades recreativas y ventas de comidas para recaudar fondos. Los actos escolares se transformaron en espacios de encuentro con las familias, con talleres y juegos que fortalecen la relación escuela-comunidad. Programas como la copa de leche y el refuerzo alimentario nacional garantizan la asistencia básica de los estudiantes, que permanecen cinco horas en las aulas. Un dato relevante aportado por las supervisoras es que el 80% de las escuelas de Entre Ríos son rurales, lo que otorga a este nivel una importancia estratégica. Es fundamental seguir fortaleciendo las escuelas rurales para que la educación llegue a todos, subrayaron las docentes. Desafíos históricos, epocales y geográficos Las experiencias de Nazarena Tajes, docente en escuelas secundarias rurales de Gualeguaychú, y de Matilde Nelli, directora de la Escuela Rivera Indarte N°64 de Colonia El Potrero, permiten comprender la compleja trama de desafíos que atraviesan las instituciones. Los desafíos que tenemos en las escuelas rurales son, en parte, históricos y en parte dependen de la época y la geografía. En primer lugar, te tiene que gustar la zona, porque hay obstáculos que en otros lugares urbanos no existen. Los caminos son un problema constante: intransitables. Eso afecta no solo la educación, también la salud y la vida familiar de nuestros gurises, señaló Tajes, que también integra la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y forma parte de la Comisión Directiva Departamental de la Seccional Gualeguaychú. El Estado no paga el gasto extra que se presenta, por ejemplo, cuando el auto se rompe por los caminos horribles. Los aumentos salariales, que son mínimos y en negro, son otro desafío para este 2026. Los descuentos por paros son descomunales: por dos días me sacaron 130 mil pesos. Antes se respetaba el derecho a huelga, hoy ya no, cuestionó, por su parte, Nelli. El transporte escolar aparece como otro cuello de botella que limita el acceso de los estudiantes. Muchas veces los chicos no pueden llegar. Como institución sentimos impotencia, porque no podemos dar respuesta. Las autoridades hablan de los caminos de la producción, pero en realidad no están en condiciones óptimas, cuestionó Tajes. En tanto, la directora de la Rivera Indarte se refirió a la incertidumbre por la matrícula, que se convierte en un factor de presión constante: Hoy, si tenés dos o tres alumnos ya piensan en cerrarte la escuela; antes se decía que donde había un alumno había un derecho, pero ahora parece que no. Las familias golondrinas van y vienen, y como directivo vivo con esta realidad. La falta de conectividad tecnológica es otro desafío central. En la voz de Tajes: En varias zonas no hay señal ni internet. Hoy todo se maneja por correo electrónico y planillas digitales, pero las escuelas no cuentan con los elementos necesarios. Eso obliga a trasladar la tarea docente a la casa para cumplir con las demandas administrativas. Durante la pandemia vimos familias con un solo celular, y los chicos enviaban tareas a las diez u once de la noche. Esa desigualdad tecnológica sigue vigente. Por otra parte, Nelli describió las carencias edilicias. La situación de los edificios es complicada: pisos caídos por los movimientos de la tierra, hormigueros que generan filtraciones y falta de presupuesto para reparaciones. La respuesta inmediata siempre es que no hay plata. Entonces, las escuelas se sostienen gracias al esfuerzo de las cooperadoras, aunque en los establecimientos con pocos alumnos esa tarea se vuelve casi imposible. A pesar de las dificultades expresadas, las dos protagonistas resaltan el valor humano y pedagógico de la ruralidad. Trabajar en una institución rural es maravilloso, tiene encantos particulares, vivencias que no se dan en el contexto urbano. Los chicos son solidarios y uno siente que el tiempo rinde más. En aulas pequeñas, con quince o veinte alumnos, los vínculos se fortalecen y se logran objetivos que en la ciudad a veces no se alcanzan, afirmó Tajes. En la misma línea, Nelli aportó: Lo que nos sostiene es el aula. Más allá de todas las adversidades, llegar y dar clase es lo que me hace feliz. En la ruralidad todavía sentimos que somos muy importantes para los gurises, el nexo entre sus realidades y otras posibilidades. Les mostramos que hay otro mundo además del campo, que pueden abrirse camino hacia un futuro distinto. La diversidad de la enseñanza plurigrado y la llegada de estudiantes con discapacidad también fueron mencionadas como oportunidades para un trabajo más flexible y enriquecedor. La pluralidad nos permite trabajar la diversidad, dar distintos tiempos y modos de aprendizaje. Es un ambiente más tranquilo, más humano. Eso es maravilloso, aunque no todos los docentes lo llegan a vivirlo como yo, destacó Nelli. Ambos testimonios marcan la tensión entre la precariedad edilicia, los caminos, el transporte, la conectividad, los salarios insuficientes, las políticas de cierre por baja matrícula y la riqueza pedagógica y comunitaria que ofrece la ruralidad. Una experiencia que, pese a las adversidades, conserva un sentido profundo de pertenencia y compromiso con la educación pública. Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación...[X] ver más El comentario se encuentra deshabilitado Denunciar comentario Spam o contenido comercial no deseadoIncitación al odio o a la violencia, o violencia gráficaAcoso o bullyingInformación errónea CancelarDenunciar Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación...[X] Ver más comentarios IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores Diarioelargentino.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes o discriminadores.
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