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  • El argentino que brilló en la Misión Artemis II: "Estamos viviendo una época de oro en la exploración espacial"

    » Clarin

    Fecha: 11/04/2026 09:15

    Más allá de la Luna, entre las órbitas de Marte y Júpiter, en una zona conocida como Cinturón principal de asteroides, orbita un objeto espacial que antes era conocido como 1981 EW17 y que desde 2017 lleva el nombre de (9724) Villanueva. No cualquiera tiene el honor de que la Unión Astronómica Internacional (UAI) le ponga su apellido a un cuerpo celeste. Gerónimo Villanueva, un mendocino que creció y estudió en la Argentina y se doctoró en Astrofísica en Alemania, en el Instituto Max Planck, es uno de los privilegiados. A los 48 años, después de una extensa carrera que incluye liderar el estudio que determinó que Marte tuvo alguna vez un océano antiguo con más agua que nuestro Ártico actual, es director asociado de Ciencia Estratégica de la División de Exploración del Sistema Solar en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. También acumula reconocimientos: uno de ellos es el Premio Urey (al joven científico planetario del año) otorgado en 2015 por la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS). Otro: el Lindsay Memorial en Ciencias Espaciales de la NASA, en 2023. En el competitivo campo de acción aeroespacial se valora su talento en espectroscopía, algo que permite medir los colores de la luz, y así saber la composición química de un objeto a distancia. Hace unos años, en una charla TED, explicó detalles de ese avance: Por ejemplo, cada molécula se identifica con un color. Supongamos que el agua equivale al rojo, si estás mirando el espectro tonal que se forma y justo falta ese matiz, te está indicando que en el lugar hay mucho líquido. En cambio, si el color aparece, te revela que dicho elemento está ausente. Mi tarea consiste en sintonizar instrumentos con colores para buscar los que están faltando. Un viaje, el futuro Las herramientas que maneja (desarrolló, entre otras, modelos avanzados para espectros planetarios y participó activamente en poner en órbita al poderoso Telescopio Espacial James Webb), lo orientan hacia una búsqueda científica de vida más allá de la Tierra y a entusiasmarse con los alcances de las misiones Artemis. El despegue de la número II lo vivió desde Cabo Cañaveral, con la emoción a flor de piel. Vio el lanzamiento en vivo y desde allí habló con Viva. - Pasaron 54 años desde la última Misión Apolo, en 1972, ¿por qué se regresa ahora a la Luna? - El objetivo central de las misiones Artemis es establecer una presencia sostenible a largo plazo en la Luna, incluyendo bases complejas en su superficie. Esto significa un salto enorme e histórico en la exploración espacial y podría decirse que sienta las bases para futuras misiones no solo a la Luna, sino también a Marte y más allá. Llevó muchísimos años de preparación y representa un hito sumamente importante. Sin duda, los próximos años serán memorables para la humanidad. Muchos de los que estamos vivos hoy veremos a un humano caminar por Marte. -¿Cuál es tu papel dentro de las misiones Artemis? - Como Director Asociado para la Exploración del Sistema Solar en NASA Goddard, mi rol es coordinar las actividades de nuestros científicos dentro de la división, aquellos que tienen la responsabilidad de liderar la exploración científica de las misiones Artemis en la Luna. -¿Quién, de los astronautas, tuvo tareas más científicas en la número II? -En Artemis II viajaron cuatro astronautas, tres de los Estados Unidos y uno canadiense. Creo que una cosa importantísima de esta misión (que se llama Artemis, nombre de la hermana gemela de Apolo en la mitología griega) es que por primera vez en la historia enviamos a una mujer tan lejos en el Sistema Solar. Christina Koch fue, además, la científica de la misión. Ella es quien conectó el proceso de exploración con la parte científica. Y justamente trabajó en el mismo centro de investigación donde yo estoy ahora en la NASA, el Goddard Space Flight Center. Se especializa en radiación, en astrofísica, en la parte planetaria. Los otros astronautas trabajaron en lo que es fly support, todo lo que es el viaje, cómo manejar las misiones para poder hacer todo este procedimiento tan complejo, que demoró 10 días y permitió hacer un trayecto alrededor de la Luna. Los cuatro, además de su preparación básica de astronautas, pasaron muchísimo tiempo entrenándose con geólogos, con otros científicos de la NASA para ver qué ciencia se puede hacer hoy en la Luna. Por ejemplo, qué podemos entender sobre la radiación que se recibe en un viaje con este recorrido, pero también cómo se puede explorar la geología lunar observando desde cierta distancia. Varias cámaras especiales captaron imágenes y lo importante es ver cómo podemos entender esa geología, qué conocimientos nos pueden ayudar a mejorar la exploración futura, saber con qué recursos contaríamos y qué podemos hacer para mejorar la seguridad en estos viajes. También hay ciencia de trabajo en esos 40 minutos en los que los astronautas estuvieron incomunicados mientras transitaban el lado de la Luna que no está visible desde la Tierra. Tenemos mucha información para procesar. -¿Qué aprendieron de la Misión Artemis I, no tripulada, de 2022? ¿La número II será vital para poner en marcha a la número III? - El objetivo de la misión Artemis, básicamente, es validar los sistemas de la cápsula Orion y el cohete Space Launch System (SLS) para establecer futuras bases lunares permanentes. En base a eso podemos decir que la Artemis I nos ayudó mucho a entender, por ejemplo, el funcionamiento de todos los elementos involucrados. Empezamos a comprender qué elementos son más críticos, más importantes y cuáles deberían ser reforzados para Artemis II. Lo mismo sucederá con Artemis III, el año que viene. Con estas misiones precedentes se aprende mucho sobre las velocidades, que es un componente importante, sobre la radiación, que es otro componente vital. Ayudan a entender toda la trayectoria, el manejo de combustible y los tiempos. Todo eso tiene que estar muy bien consolidado. Aprendimos muchísimo con Artemis I y ahora tenemos más información con Artemis II a través del registro y monitoreo de esas variables. -¿Pensás que estamos viviendo una época de oro en la exploración espacial? -Sí. Es una época memorable porque tenemos la posibilidad de volver a explorar la Luna. De planificar regresar a ella como nunca antes, de conocerla como nunca antes en nuestra historia. - Durante tu carrera académica y en la NASA, ¿soñaste alguna vez con ser parte del equipo que pondría en marcha el regreso de la humanidad a la Luna? - Ser parte de este momento en la NASA es un gran orgullo. Desde chico sentí una fuerte pasión por la ciencia y la tecnología, y poder contribuir hoy a este tipo de proyectos es, sin duda, un sueño hecho realidad. De todos modos, nunca imaginé que llegaría a vivir una experiencia como esta. Es un verdadero privilegio trabajar junto a un equipo tan extraordinario. -¿Por qué los seres humanos tienen que conquistar la Luna y Marte? ¿Es solo por avances científicos o por la necesidad de encontrar una alternativa a la Tierra? ¿Podríamos vernos obligados a abandonar este planeta? - A mí me parece que nuestra prioridad debe ser siempre cuidar nuestro planeta, que es y seguirá siendo nuestro hogar. La exploración espacial no reemplaza de ninguna manera esa responsabilidad, sino que la complementa. Nos permite expandir nuestras fronteras en el espacio, generar nuevos conocimientos, impulsar avances tecnológicos y acceder a recursos que contribuyen al desarrollo de nuestra sociedad. - ¿Qué sabés sobre Atenea, el pequeño satélite argentino que llevó la misión Artemis II? - Bueno, haber contado con un satélite argentino en esta misión es un reflejo del altísimo nivel científico y tecnológico de la Argentina. Un país en el que tengo varios familiares y amigos, donde crecí y me formé, y al cual regreso al menos una vez por año y, si puedo, dos veces, para visitarlos. Lo del satélite es un gran logro de nuestros investigadores y merece un reconocimiento especial a los equipos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), a las universidades y a la industria nacional que hicieron posible este proyecto. - ¿Cuál es tu próximo paso o tarea en la NASA luego de esta misión? ¿Qué nos podés adelantar? - Ahora estamos enfocados en las próximas misiones Artemis que llevarán astronautas nuevamente a la superficie de la Luna, así como en el desarrollo de misiones robóticas que acompañarán y complementarán esas operaciones. Al mismo tiempo, también estamos avanzando fuertemente en la preparación para la exploración de Marte, con misiones tanto en órbita como en la superficie. Incluso estamos desarrollando herramientas avanzadas, como un sistema meteorológico para Marte, que nos permitirá comprender mejor su ambiente y planificar futuras misiones. Villanueva es didáctico, cortés y promete conversar nuevamente con Viva a fin de año, cuando pase a visitar a los familiares que le quedaron aquí. Acaba de vivir un momento histórico que lo tiene como uno de los protagonistas. Está emocionado porque fue testigo de un hecho único y se lo ve muy concentrado porque la ciencia en estos viajes es desbordante. Están los datos, pero también las sensaciones. El astronauta que sintió que se caía sobre la Tierra durante una parte del trayecto orbital y todo lo que habrá pasado por las cabezas de los cuatro en uno de los momentos más críticos: cuando se produjo el reingreso a la atmósfera terrestre a más de 40 mil kilómetros por hora. El regreso a casa. Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín

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