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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 10/04/2026 23:39
Tras aventurarse más lejos en el espacio que ninguna misión tripulada en más de medio siglo, la nave Orion del programa Artemis II de la NASA regresó este viernes a la Tierra y amerizó con éxito en el Océano Pacífico, luego de un reingreso a unos 40.000 kilómetros por hora. A la hora señalada, la cápsula que minutos antes era una bola de fuego se zambulló en el Pacífico y, en ese instante, el mundo respiró aliviado: los cuatro astronautas completaron un viaje de 10 días que incluyó una histórica vuelta a la Luna y la primera visión humana del lado oscuro del satélite. Desde el control de la NASA, en Houston, anunciaron emocionados: Astronauts, back on Earth! (¡Astronautas, de regreso a la Tierra!), mientras se confirmaba que la tripulación se encontraba en excelente estado. Un regreso perfecto tras la vuelta histórica a la Luna A las 21.07, hora de la Argentina, el módulo Orion trajo de regreso a Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, astronautas de la NASA, y a Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, tras completar una órbita alrededor de la Luna que los llevó a más de 400.000 kilómetros de la Tierra, superando el récord de distancia alcanzado por la misión Apolo 13 en 1970. Fue la primera vez desde Apolo 17, en 1972, que seres humanos abandonan la órbita terrestre baja, en una misión concebida como paso clave hacia un nuevo alunizaje y la instalación futura de una base permanente en la superficie lunar. Ya en el agua, equipos de recuperación de la NASA y de la Marina de los Estados Unidos estabilizaron la cápsula para asistir a la tripulación y trasladarla en helicópteros hasta el buque U.S.S. John P. Murtha. Allí los astronautas se someterán a evaluaciones médicas antes de regresar a tierra firme y volar luego al Centro Espacial Johnson, en Houston. En ese marco, la misión se inscribe también en la competencia geopolítica: el objetivo final es consolidar la presencia estadounidense en la Luna y liderar la carrera espacial frente a China. Es una meta a la que aspira llegar el presidente Donald Trump durante su mandato, que concluye en enero de 2028. Una misión con sello argentino: el nanosatélite Atenea Para la Argentina, Artemis II tuvo un componente histórico adicional: la nave llevó a bordo el nanosatélite de fabricación nacional Atenea, seleccionado tras competir con proyectos de más de 50 países. El desarrollo de Atenea fue el resultado de una colaboración entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín, el Instituto Argentino de Radioastronomía y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la empresa VENG S.A.. Atenea navegó con éxito en una órbita de 72.000 kilómetros de altura, una región del espacio donde no existen otros satélites. Desde allí midió la radiación, probó nuevas tecnologías y evaluó las comunicaciones con las bases terrestres a esa distancia. El momento más peligroso: el reingreso a la atmósfera Unos 40 minutos antes del amerizaje frente a las costas de San Diego, California, el módulo tripulado en forma de lágrima se separó del módulo de servicio y se preparó para el reingreso a la atmósfera terrestre, la fase más peligrosa de toda la misión. La cápsula ingresó a una velocidad de unos 40.000 kilómetros por hora, equivalente a viajar desde Buenos Aires a Nueva York en apenas 13 minutos. En ese tramo crítico, la nave se transformó en una bola de fuego y soportó temperaturas superiores a los 2.500 grados centígrados, casi la mitad de la temperatura de la superficie del Sol. Junto con el despegue, fue uno de los momentos de mayor riesgo. El escudo térmico, montado sobre una base de titanio, fue el responsable de proteger a los astronautas del calor extremo. Sobre su desempeño había una sombra de dudas. La NASA había introducido ajustes en esa pieza clave después de que, en Artemis I la misión no tripulada que sobrevoló la Luna en 2022, el escudo sufriera una erosión inesperada durante la reentrada. Además de las mejoras técnicas, los astronautas de Artemis II reingresaron con un ángulo distinto para reducir el tiempo de exposición al calor y, así, disminuir el riesgo de daños. Superada la fricción atmosférica, se desplegó una secuencia de 11 paracaídas que fueron reduciendo progresivamente la velocidad de Orion, hasta que se abrieron tres velas principales de gran tamaño que frenaron la cápsula a unos 32 kilómetros por hora, la velocidad con la que finalmente amerizó en el Pacífico. Imágenes inéditas del lado oscuro de la Luna La misión había partido el 1 de abril desde el Kennedy Space Center, en Cabo Cañaveral, Florida. El lunes, la tripulación completó la vuelta a la Luna y dejó al descubierto el lado oscuro del satélite terrestre, una región que nunca había sido observada directamente por seres humanos. Se registraron imágenes de cráteres, llanuras y un paisaje de tonos blancos y grisáceos que ahora será estudiado en detalle para planificar futuras misiones lunares. Tras volver a rodear la Luna, los astronautas presenciaron además un eclipse solar de 53 minutos, otro de los momentos asombrosos del viaje. En uno de los gestos más emotivos, los tripulantes bautizaron un cráter con el nombre de su nave, Integrity, y otro en homenaje a Carroll, la fallecida esposa del comandante Reid Wiseman. Pruebas tecnológicas y un mensaje desde el espacio Artemis II también sirvió como banco de pruebas para nuevas tecnologías y equipos. La tripulación ensayó la capacidad de Orion para ejecutar maniobras de acoplamiento, fundamentales para futuros vuelos que requerirán ensamblar módulos en el espacio. Los astronautas probaron además sus nuevos trajes espaciales naranjas, diseñados para permitirles respirar hasta seis días en caso de que la cápsula se despresurizara en una situación de emergencia. En su última presentación ante la prensa desde el espacio, realizada el miércoles, la tripulación de Artemis II afirmó que la travesía les reafirmó que los humanos deben crear juntos en lugar de destruir. Y expresaron su deseo de regresar a la Tierra para pasar la posta a los próximos astronautas que tendrán la oportunidad de volver a pisar la Luna. Con el amerizaje exitoso y el regreso seguro de sus cuatro integrantes, la histórica misión de Artemis II quedó cumplida y abrió una nueva etapa en la exploración humana del espacio profundo.
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