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» TN
Fecha: 10/04/2026 22:36
El Mundial de Rusia 2018 dejó muchas historias, pero pocas tan llamativas como la de Rúrik Gíslason. El mediocampista islandés se volvió viral tras el empate de su selección ante la Argentina de Messi, pero no solo por su juego: su cabellera rubia y su 1,84 de altura lo convirtieron en el jugador más sexy" de esa Copa del Mundo. En cuestión de días, Gíslason pasó de tener 30.000 seguidores en Instagram a superar el medio millón. El fenómeno fue tan grande que, apenas dos años después, decidió colgar los botines y buscar un nuevo rumbo lejos del fútbol. Tras dejar la selección de su país, el deportista se lanzó como empresario y modelo. Primero, fundó Glacier Gin, una ginebra premium producida en su país natal, y la marca de ropa urbana Bökk. Su imagen lo llevó a protagonizar campañas publicitarias y, poco después, a dar el salto a la actuación. En 2021 debutó en el cine con la comedia de acción Cop Secret, dirigida por Hannes Thór Halldórsson, el arquero que le atajó el penal a La Pulga en aquel recordado partido. Pero el gran salto llegó este año: Gíslason es el protagonista de Comer, rezar, ladrar (Eat, Pray, Bark), la nueva película de Netflix que ya es un éxito en la plataforma. En el film, interpreta a Nodon, un entrenador de perros con un costado místico que utiliza tradiciones celtas para sanar el vínculo entre humanos y mascotas en un campamento alpino. A sus 38 años, el islandés se reinventó y hoy brilla en el mundo del espectáculo. Más allá del fútbol: embajador solidario y figura en redes Lejos de las canchas, el exfutbolista también se destaca como embajador de SOS Barnaþorpin, una organización dedicada al cuidado de niños. En sus redes sociales, donde ya suma más de 700.000 seguidores, comparte tanto su costado profesional como momentos de ocio y solidaridad. Otros deportistas que cambiaron el césped por las pasarelas El caso de Gíslason no es único. Romeo Beckham, hijo de David Beckham, dejó el fútbol a los 22 años tras su paso por el Brentford B y se volcó de lleno al modelaje de alta gama. En el fútbol femenino, la danesa Josephine Skriver pasó de una gira de partidos en Estados Unidos a convertirse en uno de los ángeles más icónicos de Victorias Secret. Incluso en la Argentina hay ejemplos de reinvención: Lisandro Moyano, ex San Lorenzo, cambió los botines por el diseño y modelaje de calzado femenino, demostrando que el deporte puede ser solo el primer capítulo de una vida llena de sorpresas.
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