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Parana » AIM Digital
Fecha: 10/04/2026 17:28
Luis Lafferriere, titular de la Cátedra por un Mundo Nuevo, compartió con AIM un análisis de la realidad económica argentina. Cuestionó la medición oficial de la pobreza, denunció una caída estructural del consumo y aseguró que nuestro país avanza hacia un modelo neocolonial basado en el extractivismo y la concentración de riqueza. Lafferriere trazó un diagnóstico profundamente crítico de la situación económica y social argentina en torno a tres ejes centrales: la pérdida del poder adquisitivo y la caída del consumo; la falta de credibilidad de los indicadores oficiales; y el avance de un modelo extractivista que busca reducir el consumo interno y concentrar los recursos. Insistió en que la economía debe medirse por el bienestar de la población y no por indicadores fiscales o financieros. Si la gente vive mal, la economía está mal, remarcó. Explicó que: el objetivo esencial de la economía es garantizar bienes y servicios para que la población viva dignamente. Por ello cuestionó el enfoque centrado en déficit, superávit o riesgo país. Sostuvo que el verdadero laboratorio económico es la calle: el aumento de personas buscando comida, la indigencia y la caída del poder de compra serían indicadores más fieles que los informes oficiales. En esa línea, apuntó que hoy la mitad del ingreso de las familias ya está comprometido en gastos fijos y deudas, lo que deja a los hogares con cada vez menos margen para consumo cotidiano. Lafferriere cuestionó la medición oficial de pobreza e inflación del Indec. Explicó que el índice de precios sigue basado en patrones de consumo de 2004, lo que distorsiona la realidad actual. El gasto en servicios (transporte, energía, internet) creció fuertemente en las últimas décadas y no está adecuadamente reflejado. A su entender, actualizar la metodología implicaría mostrar niveles de pobreza más altos. Por eso, existe una narrativa oficial que oculta la realidad. Además, criticó el discurso que atribuye la caída del consumo a un supuesto aumento del ahorro para bienes durables, calificándolo como una locura. Y vinculó la caída del consumo con la desaparición de empresas y empleo formal. Han desaparecido más de 22 mil empresas, principalmente pymes. Se perdieron cerca de 300 mil puestos de trabajo formales. La contracción de la demanda interna vuelve inviable incluso a empresas eficientes. La caída del consumo genera menos ventas, menos producción y finalmente cierre de empresas, lo que a su vez incrementa el gasto social. Señaló que el argumento de que las empresas ineficientes deben cerrar ignora el impacto social y productivo de la destrucción del tejido industrial. La combinación de importaciones baratas y dólar artificialmente bajo genera un espejismo de precios baratos que termina en desempleo y pérdida de capacidad productiva. Mientras otros países protegen sus mercados, Argentina los regala. Al definir la actual política económica como parte de un plan masacre, lo atribuyó a una estrategia global de apropiación de recursos naturales en un contexto de crisis ambiental y escasez. América Latina sería vista como zona de sacrificio, con el objetivo de extraer recursos estratégicos a gran escala; para ello, sería necesario reducir consumo interno y salarios. La clase media estaría desapareciendo y el objetivo implícito sería que una mayoría quede bajo la línea de pobreza. El economista vinculó este proceso con el impulso a la megaminería, el fracking, los agronegocios y el uso masivo de agroquímicos. Este modelo concentra la riqueza; destruye territorio y ambiente; y reduce la competitividad futura del país. Lafferriere sostuvo que la estructura impositiva argentina es profundamente regresiva, ya que gran parte de la carga tributaria recae sobre el consumo (IVA e impuestos indirectos), lo que afecta más a los sectores de menores ingresos. El economista planteó que Argentina posee condiciones para recuperar movilidad social y desarrollo productivo, como ocurrió hasta las décadas del 60 y 70. Sin embargo, las decisiones económicas actuales responden a intereses financieros internacionales y no a un proyecto nacional.
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