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» La Nacion
Fecha: 10/04/2026 12:23
La FAA recluta gamers para enfrentar la escasez de controladores aéreos La FAA lanzó una campaña dirigida a jugadores de videojuegos para cubrir miles de vacantes en un sistema bajo presión, con la promesa de altos salarios y un rol clave en la seguridad aérea - 4 minutos de lectura' WASHINGTON. En un intento por enfrentar la escasez de controladores aéreos en Estados Unidos, la administración de Donald Trump lanzó una campaña de reclutamiento dirigida a un público poco convencional: los jugadores de videojuegos. La iniciativa, impulsada por la Administración Federal de Aviación (FAA) y el Departamento de Transporte, busca atraer a jóvenes con habilidades desarrolladas frente a la pantalla como la coordinación, la rapidez de reacción y la capacidad de operar en entornos complejos para cubrir miles de vacantes en un sistema clave para la seguridad aérea. El eje de la campaña es un video difundido en redes y plataformas digitales que combina imágenes de videojuegos con escenas de aeropuertos y torres de control. El mensaje es directo: lo que para muchos es un hobby puede convertirse en una carrera bien remunerada. Según datos oficiales, los salarios pueden superar los 150.000 dólares anuales tras algunos años de experiencia, un incentivo clave en un contexto de alta demanda de personal calificado. El llamado se produce en la antesala de una nueva ventana de contratación, que se abrirá el 17 de abril y estará limitada a unos 8000 postulantes, un cupo que las autoridades prevén completar en pocos días. Problema estructural Detrás de la estrategia hay un problema estructural que lleva más de una década. La FAA cuenta actualmente con unos 11.000 controladores, lejos de los más de 14.600 que considera necesarios para operar con plena dotación. A pesar del aumento en las postulaciones, el número total de trabajadores cayó en los últimos años, al mismo tiempo que el tráfico aéreo creció de manera sostenida, lo que incrementa la presión sobre un sistema ya exigido. Un informe reciente atribuyó esa brecha a factores como la pandemia, los cierres del gobierno federal y una alta tasa de abandono durante la formación, que puede extenderse durante varios años antes de lograr la certificación completa. El proceso de entrenamiento es largo y exigente: incluye evaluaciones iniciales, meses de formación en centros especializados y una etapa de práctica en el puesto de trabajo bajo supervisión. Frente a ese escenario, las autoridades buscan acelerar los tiempos de incorporación y ampliar el universo de candidatos. En ese contexto, los gamers aparecen como un perfil atractivo: acostumbrados a tomar decisiones bajo presión, manejar múltiples estímulos en simultáneo y sostener la concentración durante períodos prolongados, habilidades que son centrales para la tarea de control aéreo. Para llegar a la próxima generación tenemos que adaptarnos, sostuvo el secretario de Transporte, Sean Duffy, al presentar la campaña, en línea con un enfoque que intenta modernizar los canales de reclutamiento y conectar con perfiles más jóvenes. We are working at the Speed of Trump to build our new air traffic control system Secretary Sean Duffy (@SecDuffy) April 7, 2026 Thanks to $12.5 BILLION into BRAND-NEW equipment at airports across the country: State of the Art Radars Electronic Flight Strips Brand New Fiber Lines New Runway Tracking Tech pic.twitter.com/kCpuc0G2rJ La estrategia, además, no surge de la nada. En distintos organismos del gobierno estadounidense incluidos el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional ya se viene explorando el potencial de los gamers como candidatos para funciones que requieren rapidez mental, coordinación y capacidad de respuesta en entornos complejos. Sin embargo, la apuesta abre interrogantes. Si bien muchos especialistas reconocen que esas habilidades pueden ser útiles como punto de partida, advierten que el trabajo de controlador exige también disciplina, capacidad de análisis y criterio para tomar decisiones en situaciones críticas, donde el margen de error es mínimo y las consecuencias pueden ser graves. A eso se suma un desafío adicional: incluso si la campaña logra atraer más postulantes, el cuello de botella sigue estando en el proceso de formación y certificación, que puede demorar años y en el que una proporción significativa de aspirantes no logra completar el recorrido. Con el tráfico aéreo en aumento y un sistema que todavía arrastra déficits, la iniciativa apunta a cubrir un vacío urgente. Pero también refleja un cambio más amplio en la lógica del reclutamiento estatal: en la búsqueda de talento, el gobierno empieza a mirar hacia perfiles que hasta hace poco estaban fuera del radar tradicional. Agencia Reuters y The New York Times Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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