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Parana » Valor Local
Fecha: 10/04/2026 11:14
El Central ayer compró USD 280 millones pero la cotización ni se movió. Preocupación por el impacto de la apreciación cambiaria en los productores de bienes transables que sufren por la fuerte suba de las importaciones. La tendencia de un tipo de cambio real más apreciado se mantendrá durante todo el 2026. Según se desprende de los analistas que participaron del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM): pronosticaron que la inflación aumentará 29% a lo largo del año y la cotización del dólar subirá solo 17% para finalizar en 1.700 pesos. Esta proyección implica que no habrá una corrección cambiaria significativa y que obviamente el dólar oficial se mantendrá bien lejos del techo de la banda cambiaria. La apreciación del peso dio lugar a múltiples comentarios sobre la profundización del atraso cambiario. Hubo sugerencias para todos los gustos en los últimos días, pero sobresalieron las de los economistas que recomiendan levantar las restricciones cambiarias para que el tipo de cambio tome impulso. Sin embargo, en el equipo económico prefieren manejarse con cautela y consideran que es peligroso liberar totalmente el cepo. El recuerdo reciente de la crisis cambiaria en los meses previos a las elecciones legislativas del 2025 frena cualquier iniciativa para dar mayor grado de libertad a los que quieren dolarizarse. Este jueves ni la compra récord del Banco Central por USD 280 millones logró sacar al dólar de su letargo y prácticamente no se movió. Las reservas lograron superar los 45.000 millones de dólares. Ahora toda la expectativa está puesta en la liquidación de la cosecha gruesa, que aumentará sostenidamente la oferta de divisas en el segundo trimestre. Todo indica, por ende, que la apreciación cambiaria llegó para quedarse. La inquietud es que sigue afectando a los sectores que deben enfrentar la apertura comercial que impulsa el gobierno. Los datos de producción industrial que ayer divulgó el Indec profundizan esta preocupación. Las empresas no solo tienen que competir con el fuerte incremento de las importaciones, sino con un tipo de cambio que las favorece notablemente en detrimento de los sectores productivos locales. La industria, por lo pronto, sufrió un fuerte retroceso. En febrero cayó 4% respecto al mes anterior y acumula una merma de 8,7% en relación al año anterior. La construcción tampoco levanta cabeza: en el mes sufrió una retracción de 1,3% respecto a enero y sigue 0,7% debajo del año pasado. De los 16 sectores industriales, 14 registraron caídas en relación al mes anterior. El rubro alimentos y bebidas sufrió una retracción de 3,1% en febrero respecto al mes anterior. En el caso del sector textil la caída fue de 4% y acumula una caída interanual de 22,6 por ciento. La industria automotor cayó 7,3% en el mes y la caída acumulada en el último año llega a 24 por ciento. La actividad industrial sufre impactos múltiples. No solo es la mayor competencia importada, sino también una merma de la demanda local y una presión impositiva que por ahora no afloja. Un tipo de cambio que se sigue apreciando es todo un desafío porque promueve las compras al exterior. Al mismo tiempo, también representa una dificultad para el turismo receptivo, que se vuelve muy caro para el turista extranjero. (Fuente: Infobae)
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