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» TN
Fecha: 10/04/2026 08:14
El cuarto día del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido en el country El Tipal de Salta en agosto de 2023, se convirtió en una escena cargada de tensión y, sorpresivamente, misticismo. El encargado de romper el silencio fue Héctor Agustín Mendoza, el hombre que mantuvo una relación clandestina con la víctima y que, por primera vez, se animó a contar el calvario que atravesó Mercedes en los meses previos a su muerte por parte de su esposo, José Jota Figueroa, hoy sentado en el banquillo de los acusados. El testigo, administrador agropecuario de 38 años, relató que conoció a Mercedes en abril de 2023 en el gimnasio Tuluka. Nos conocimos, fue muy fuerte lo que sentimos y tuvimos una relación muy linda, declaró Mendoza ante el tribunal, dejando en claro que ambos sabían que estaban casados. Durante el primer mes, evitó hablar del marido de Mercedes para no incomodarla, pero la realidad doméstica pronto se filtró en la relación. Era muy alegre, muy feliz con mucha luz, recordó Mendoza sobre la víctima, aunque aclaró que le cambiaba la cara totalmente cuando salía el tema de Figueroa. El miedo y la violencia A medida que el vínculo avanzaba entre ellos, Mercedes decidió enfrentar la situación. Mendoza contó que, a mediados de junio, ella tomó mucho valor y le comunicó a Figueroa su deseo de separarse. La respuesta, según el testigo, fue tajante: Su marido le dice que no coincide con esa decisión y se va a su cuarto. Mendoza calificó la reacción de déspota y aseguró que Figueroa no le dio lugar a discutir ni a charlar, actuando después como si nada hubiera pasado. La situación se volvió insostenible un mes después. Mendoza recordó el mensaje que recibió de Mercedes, aterrada, después de que Figueroa descubriera que ella le había mentido sobre su paradero: Agus, prepárate para lo que se nos viene porque la bomba explotó. José se enteró de que estoy con alguien. Ese día, Mercedes se refugió en la casa de Mendoza, muy asustada. El testigo describió el pánico que la víctima sentía ante la expresión de Figueroa, una cara que la aterrorizaba. Desde ese momento, las discusiones en la casa del country se volvieron constantes. Mendoza aseguró que Figueroa ejercía violencia psicológica, amenazándola con quitarle a sus hijos y advirtiendo que iba a hacer todo lo posible para sacárselos. En medio de ese infierno, Mercedes le confesó a Mendoza un dato estremecedor: Me confesó por primera vez ese día que José ya la había ahorcado en otras ocasiones. El testigo también relató que vio a Mercedes afónica en dos oportunidades ese último mes, y lo vinculó al colapso emocional y la tensión que vivía. La frase que más lo marcó fue la que Mercedes repetía entre lágrimas: Agustín, por estas cosas yo nunca me pude separar. Mientras Mendoza relataba el calvario de Mercedes, Figueroa permaneció con la cabeza contra el escritorio, en silencio. De acuerdo con el testimonio de Mendoza, la familia de Mercedes desconocía el vínculo que los unía. Todo se mantuvo en absoluta reserva. La médium, las limpiezas energéticas y la visita en la cárcel Otro punto de quiebre en la audiencia fue la declaración de Bárbara Bach, amiga cercana de la víctima, quien aportó otra capa de complejidad al debate. La testigo describió el clima de crisis que vivía la pareja. Habló de la vulnerabilidad de Mercedes frente al derrumbe emocional de su marido y de cómo, en medio de esa situación, ella intentaba sostenerse entre el deseo de una nueva vida y la piedad que le generaba el padre de sus hijos. Según Bach, el control de Figueroa sobre Mercedes se mezclaba con momentos de aparente debilidad, en los que las noches enteras de llanto y los retiros espirituales se volvieron parte de la rutina de la pareja. Leé también: Declaró un testigo clave en el caso de la mujer asesinada en un country de Salta En uno de esos retiros, agregó la testigo, fue que conocieron a Agustina García Fernández, una médium que realiza limpiezas energéticas y dice tener el don de comunicarse con personas fallecidas. La pregunta de la defensa de Figueroa, a cargo del abogado Juan Casabella Dávalos, fue directa y breve: "¿Esa mujer visitó a Figueroa en la cárcel?. Sí, respondió Bach. No hubo más detalles. No hubo repreguntas. Solo un silencio que se apoderó de la sala y la sensación de que hay mucho más por descubrir.
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