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» Clarin
Fecha: 10/04/2026 06:35
Hace unos días se murió Pat Steir, en Manhattan, a los 87 años. Fue una artista genial, que en la década de 1980 le dio otra vida, preciosa, a la pintura abstracta. Pat se subía a una escalera o a un montacargas y volcaba pintura sobre las telas. Dejaba caer la pintura como una cascada. Y así creó cuadros que son cascadas al mismo tiempo que las representan. Ojo: en las cascadas de Pat, sus obras emblemáticas, no suele haber caos de manchas ni rayones que quieran capturar la potencia de los gestos, a lo Jackson Pollock. Sus cascadas, en general, de gran tamaño, resultan delicadas, luminosas, dinámicas. A veces livianas y transparentes, como el agua y otras, con cuerpo, pesadas, como las cascadas. Me di cuenta de que podía usar la naturaleza para pintar un cuadro de sí misma vertiendo la pintura", explicó Pat. La gravedad es la que pinta, definió. Se trata de empezar y luego ceder el control, agregó. Sartenes y pinturas chinas Pat contó que tuvo varias influencias clave. Nació en New Jersey. Tendría 5 años y una gripe cuando el padre le llevó a la cama hojas y óleos y ella se dedicó a pintar una y otra vez el árbol que veía por la ventana. Después estudió arte en el Instituto Pratt y la Universidad de Boston. Se cuenta que Lawrence, el padre quien tenía con Judith, la madre, una fábrica de estanterías- hubiera preferido otra cosa, incluso que Pat fuera poeta en vez de pintora. Pensaba que escribiendo quizá podía ganar un poco más de plata. Siempre seguí avanzando, como un pequeño tractor cortando el césped, resumió Pat, quien dijo que contó "una mujer cada 120 hombres" en el mundo del arte y se metió a colaborar con la fundación de una movida feminista icónica en Nueva York y su revista: Heresies (Herejías). Como Sol LeWitt, pope del arte conceptual y del minimalismo, John Cage, figura de la música experimental, fue central en la obra de Pat. En el filme Pat Steir: artista, de la mexicana Verónica González Peña, Cage aparece golpeando ollas y sartenes en un programa de televisión y una tetera se le dispara. No controlaba totalmente el ruido pero sí tenía el control al elegir las ollas y sartenes específicas para crearlo, señaló ella. También como Cage, Pat buceó en la filosofía oriental. Además del budismo, mejor dicho con él, a ella le fascinaban las técnicas de tinta lanzada japonesas (salpicaba con pincel, aparte de verter pintura) y los paisajes chinos de la dinastía Song (960-1269). Abstracción, adiós En general, la pintura abstracta tiene fama de fría y, en muchos casos, es justa. Pero, igual que el gran Mark Rothko, Pat pulverizó esa idea. Su obra encanta y conmueve siempre. Sin embargo, hace un par de años, en una entrevista, Pat comentó: La pintura abstracta sigue vigente aunque creo que no debería continuar, no porque sea mala, es buena, sino porque ¿está hablando de este tiempo?" "Mi trabajo representa un tiempo anterior, el de concretar la posibilidad de hacer tangible el arte abstracto. Pero ahora, debería suceder algo no técnico, no creado en computadoras ni en Internet. ¿No sería maravilloso?, cerró. Sobre la firma Newsletter Clarín
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