09/04/2026 20:29
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
09/04/2026 20:28
» La Nacion
Fecha: 09/04/2026 18:35
La peligrosa maniobra de regreso que definirá el éxito de la misión Artemis II La fase de mayor peligro es el reingreso a la atmósfera terrestre, momento en el que la cápsula Orión se transformará en una bola de fuego - 4 minutos de lectura' CABO CAÑAVERAL. Tras completar un histórico rodeo por la cara oculta de la Luna, los cuatro astronautas de la misión Artemis II de la NASA encaran ahora el tramo final de su viaje de regreso a la Tierra. La tripulación integrada por los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen se prepara ahora para el regreso a la Tierra, con un amerizaje previsto frente a la costa de California este viernes por la tarde, hora local. En la Argentina, el proceso de reingreso comenzará a las 20.53. El arribo al Pacífico marcará el cierre de una travesía de casi diez días que ya quedó en los libros de historia: los tripulantes se convirtieron en los seres humanos que más lejos viajaron en la exploración espacial. El lunes pasado, la nave superó ampliamente el récord que la misión Apolo 13 había mantenido durante más de medio siglo. Pero el momento más crítico aún está por delante. El reingreso a la atmósfera terrestre es la fase de mayor riesgo, cuando la cápsula Orión se transforma en una bola de fuego por la fricción extrema con los gases atmosféricos. Según los cálculos de navegación, la nave alcanzará una velocidad de 38.365 kilómetros por hora antes del despliegue de los paracaídas. En ese tramo se pondrá a prueba el escudo térmico, una pieza clave para la supervivencia de la tripulación: no existen sistemas de escape ni planes de contingencia una vez iniciado el descenso. El piloto de la misión, Victor Glover, admitió que la intensidad de esta etapa es una preocupación constante desde que fueron asignados al vuelo, en abril de 2023. A esa tensión se suma una controversia técnica que persiste desde la misión no tripulada Artemis I. En aquella ocasión, el material del escudo conocido como Avcoat sufrió desprendimientos inesperados que dejaron cráteres en su superficie. Durante meses, esas imágenes no se hicieron públicas. Recién en mayo de 2024, un informe del inspector general reveló daños significativos, con faltantes de material de gran tamaño. Aunque la NASA sostiene que el sistema es seguro, algunos especialistas independientes advierten que podría tratarse de una falla de diseño aún no completamente comprendida. El exastronauta Charlie Camarda, experto en sistemas de protección térmica, señaló que la agencia todavía no logra explicar con precisión la física detrás de esas fracturas, lo que según su visión incrementa el riesgo en el regreso. La NASA, sin embargo, defiende su estrategia. Sus directivos aseguran que las simulaciones y los márgenes de seguridad garantizan la integridad de la nave. Como medida adicional, los ingenieros diseñaron una trayectoria de descenso más empinada, destinada a reducir el tiempo de exposición al calor extremo. Esa decisión también genera debate. Críticos como Dan Rasky la comparan con conducir en una autopista con un neumático que pierde fragmentos, mientras que Danny Olivas otro exastronauta involucrado en las revisiones sostiene que los modelos actuales, aunque conservadores, indican que la estructura interna de fibra de carbono y titanio resistiría incluso ante la pérdida de bloques del material aislante. Más allá de las dudas técnicas, Artemis II es una pieza central en la estrategia de Estados Unidos para recuperar protagonismo en el espacio profundo frente al avance de China. El programa apunta a establecer una presencia sostenida en la Luna mediante la futura construcción de una base operativa en la próxima década. En ese contexto, los datos recolectados por la tripulación a partir de la observación directa de la superficie lunar aportan un nivel de detalle superior al de misiones anteriores, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la formación del sistema solar. La lógica del programa responde a una secuencia encadenada: cada misión habilita la siguiente. Así, las maniobras de Artemis II servirán como base para Artemis III, que incluirá una compleja operación de acoplamiento en órbita baja con los módulos de alunizaje. Según el cronograma de la NASA, el objetivo es concretar en 2028 el primer descenso tripulado a la Luna desde el final de la era Apolo, en 1972. Ese hito, a su vez, funcionará como antesala de un desafío mayor: el eventual viaje a Marte, concebido como la culminación de este programa multimillonario. Agencia Reuters y The New York Times
Ver noticia original