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Fecha: 09/04/2026 16:29
Bajo fuerte presión europea y apurado por la Casa Blanca que necesita poner fin a la guerra con Irán, Israel aceptó negociar un alto el fuego con Líbano. Así, abrió un resquicio para apuntalar la frágil tregua en la región y permitir el inicio formal de las conversaciones entre Washington y Teherán en Pakistán previstas para este sábado. Ante los reiterados llamamientos de Líbano para iniciar negociaciones directas con Israel, instruí al Gabinete para que inicie las negociaciones lo antes posible, dijo el premier Benjamin Netanyahu en un comunicado oficial, sin mencionar las presiones de la Unión Europea o del propio Donald Trump. Sin embargo, advirtió: No hay un alto el fuego en Líbano". Y remarcó que Israel continúa atacando a (el grupo chiíta libanés proiraní) Hezbollah con fuerza y no cesará hasta restablecer la seguridad en el territorio israelí. La incertidumbre sigue latente. Un funcionario israelí citado por The Times of Israel dijo que las conversaciones comenzarían en los próximos días. El sitio estadounidense Axios reveló que la primera reunión se celebrará la próxima semana en la sede del Departamento de Estado, en Washington. Faltan al menos cuatro días. Si Israel sigue con su ofensiva sobre territorio libanés, la región quedaría expuesta a un recrudecimiento del conflicto. De hecho, dos días después del anunciado acuerdo entre Estados Unidos e Irán, persiste una enorme incertidumbre sobre la apertura del estrecho de Ormuz, por donde pasaba el 20% del petróleo mundial. Si Israel continúa bombardeando Líbano, el acuerdo podría caer por decisión de Irán. Pero si Teherán no abre el paso marítimo, el cese el fuego dejaría de existir por determinación de Trump. La llave para destrabar la situación está hoy en Líbano y en manos de Israel. ¿Es posible alcanzar acuerdos mínimos? Irán y Estados Unidos miran hoy a Líbano. Allí se juega el futuro de la tregua de dos semanas pactada por ambos países el martes después de 40 días de una guerra con enormes consecuencias económicas y comerciales en todo el mundo. Si la presión sobre Israel da resultado, entonces quedará allanada la realización de la cumbre iraní-estadounidense para este sábado en Islamabad, la capital paquistaní. Hacia allí viajará el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, una paloma contraria desde el principio a la guerra dentro de los halcones que rodean a Trump. El hecho de que el presidente republicano haya elegido a su vice para representarlo es toda una declaración de principios. Trump quiere terminar el conflicto a pocos meses de las elecciones intermedias de noviembre y mitigar el daño interno por el alza del precio de los combustibles y distintos insumos. Leé también: Los peajes en el estrecho de Ormuz desafían el derecho internacional Pero ya podría ser tarde. Una fuente cercana a la Casa Blanca resumió al sitio estadounidense Político: Esta guerra en Irán casi consolida el hecho de que perderemos las elecciones intermedias en noviembre: el Senado y la Cámara de Representantes. Trump no tiene tiempo. Los ayatollah todo lo contrario. Si el presidente republicano pierde el control del Congreso quedará fuertemente condicionado el segundo tramo de su mandato. Entendimientos mínimos: sanciones y estrecho de Ormuz Así, de cara a la cumbre del sábado, se buscará al menos llegar a entendimientos mínimos que alejen el riesgo de un recrudecimiento del conflicto, más allá de las habituales declaraciones amenazantes y grandilocuentes de Trump. Ali Vaez, experto en temas iraníes del Crisis Group, una ONG encargada de la resolución de conflictos, dijo a TN que en momentos de alta tensión suele ser más fácil para las partes explorar acuerdos transaccionales limitados que intentar un retorno inmediato a un acuerdo integral. Así que, en principio, los acuerdos menores centrados en la desescalada -incluída la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz y algún tipo de alivio de las sanciones- son más plausibles a corto plazo que un acuerdo amplio que intente resolver todos los asuntos pendientes de una sola vez", indicó. Además, afirmó: El principal obstáculo no es técnico, sino político. Ambas partes pueden ver valor en medidas provisionales, pero también les preocupará que las concesiones parciales puedan reducir su margen de maniobra para una negociación posterior más amplia". El analista Mehran Kamrava, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Georgetown, en Qatar, dijo a TN que, a largo plazo, ambos países necesitan un alto el fuego duradero. Cada uno por una razón diferente: la administración Trump por cuestiones de legado histórico, y el gobierno iraní porque necesita el alivio de las sanciones. Ambas partes abordarán todos los temas pendientes, incluido el control del estrecho de Ormuz, que Irán considera una ventaja importante, así como las sanciones impuestas y lideradas por Estados Unidos, afirmó. Leé también: Los peajes en el estrecho de Ormuz desafían el derecho internacional Robert Malley, exenviado especial a Irán del expresidente Joe Biden, dijo que la enorme brecha existente entre las exigencias de ambas partes hace que sea improbable llegar rápidamente un acuerdo integral, especialmente en tan poco tiempo. Consideró más plausible que ambas partes alcancen acuerdos limitados que eludan los asuntos más difíciles, incluido el futuro del programa nuclear iraní y sus reservas de casi 450 kilogramos de uranio altamente enriquecido, enfatizó. Por eso, afirmó: Es difícil imaginar un acuerdo integral dadas las diferencias y las visiones divergentes de ambas partes. Se puede imaginar una serie de acuerdos menores que incluyan el estrecho de Ormuz y cierto alivio de las sanciones.
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