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  • A 39 años de una jornada histórica: El día que Juan Pablo II bendijo a Paraná

    Parana » Litoral FM

    Fecha: 09/04/2026 15:39

    Un 9 de abril de 1987, la capital entrerriana se convertía en el epicentro de la fe. En el marco de su segundo viaje apostólico a la Argentina, el «Papa viajero» llegaba a nuestra ciudad para dejar un mensaje que aún resuena en la memoria de los paranaenses. Paraná amaneció hoy con un recuerdo especial. Se cumple un nuevo aniversario de aquel jueves de 1987 en el que Juan Pablo II aterrizó en suelo entrerriano, transformando el paisaje habitual de la ciudad en una marea humana de fe y esperanza. Bajo el lema «Vayan y anuncien el Evangelio», Karol Wojtyla aterrizaba en el aeropuerto local como parte de una intensa gira federal. Paraná no fue una parada más: fue uno de los puntos clave de un itinerario que incluyó a Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Salta, Corrientes y Rosario. «El mundo y los inmigrantes»: Una homilía con tonada local A diferencia de otros puntos del país, en Paraná el Papa dedicó su mensaje central a un pilar de nuestra identidad: los inmigrantes. Entre Ríos, tierra de colonias y crisol de razas, escuchó a un Juan Pablo II que él mismo un hijo de inmigrantes llamó a reconocer en el que llega de afuera a un hermano. «Entre Ríos es tierra de promisión, donde el trabajo de los inmigrantes se hizo pan y esperanza», expresó el Pontífice ante una multitud conmovida. Color y anécdotas de una ciudad paralizada La logística fue titánica. Se estima que más de 150.000 personas se volcaron a las calles y al predio de la Base Aérea. Los detalles que todavía circulan entre los vecinos incluyen: - Rosarios artesanales: Miles de familias pasaron las noches previas armando rosarios con cuentas blancas y amarillas para lucirlos ante el paso del Sumo Pontífice. - La mirada del «Papa viajero»: Quienes estuvieron a centímetros del «papamóvil» destacan su cercanía. «Te miraba a los ojos, especialmente a los jóvenes, como si te hiciera un guiño de esperanza», cuentan antiguos servidores. - Cámaras de rollo y espera: Horas de aguante bajo el sol con cámaras de fotos de rollo preparadas para capturar ese segundo fugaz en que el Pontífice bendecía a los niños. El operativo Para dimensionar la magnitud del evento, aquí algunos datos técnicos del histórico operativo: - El «Papamóvil» criollo: El vehículo usado fue un prototipo de Renault fabricado en la planta de Santa Isabel (Córdoba), con vidrios blindados y estructura reforzada. - Transmisión mundial: Se montó un centro de prensa con télex y teléfonos internacionales porque la señal de Paraná salía directo al Vaticano y al resto del mundo - El Altar Gigante: La estructura de madera y metal en la Base Aérea fue diseñada para ser visible desde cientos de metros, permitiendo que todos pudieran ver la figura blanca de Juan Pablo II. Un legado que permanece Paraná fue una de las perlas de una gira maratónica. Tras su paso por nuestra ciudad, el «Papa Peregrino» continuó su viaje hacia Rosario, completando su recorrido federal. A casi cuatro décadas de aquel hito, la visita de Juan Pablo II a Paraná sigue siendo el evento religioso y social más importante de la historia contemporánea de la ciudad. Un recordatorio de que, por unas horas, los ojos del mundo estuvieron puestos en nuestra costanera y en nuestra gente. «¡Alabad al Señor, pueblos todos de la Mesopotamia Argentina!» Juan Pablo II, 9 de abril de 1987. Fuente: FM Litoral

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