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» Clarin
Fecha: 09/04/2026 13:42
Frente al impacto económico de la guerra en Oriente Medio, el Fondo Monetario Internacional dio pautas este jueves sobre qué deberían hacer los países para que no resulten tan afectados por la turbulencia global, cómo actuar para enfrentar una crisis que combina inflación, menor crecimiento y tensión financiera en el planeta. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, pronunció un discurso sobre el impacto global de la guerra, que será el tema principal de las reuniones de primavera del organismo que comienzan la semana que viene en Washington y que nuclearán a todos los ministros de Economía y jefes de Bancos Centrales del mundo, entre ellos los argentinos Luis Caputo y Santiago Bausili. El martes publicarán el Informe sobre Expectativas Globales, donde se conocerán las cifras exactas de las previsiones de crecimiento para el mundo y también para cada país. El Banco Mundial pronosticó el miércoles que la Argentina se mantendría entre los países con mayor crecimiento regional, con un 3,6% este año. Luego de su discurso, Georgieva mantuvo una charla con Michael Froman, presidente del Council on Foreign Relations. Georgieva describió el conflicto en Oriente Medio, que ahora transita una frágil tregua, como un shock de oferta de gran magnitud que volvió a sacudir a una economía global que venía mostrando signos de resiliencia. Una economía mundial resiliente está siendo puesta a prueba nuevamente, dijo, mientras subrayó que el impacto ya se siente en todo el mundo. En ese contexto, el principal riesgo, según el FMI, es que los gobiernos reaccionen de forma descoordinada o con medidas que distorsionen aún más la economía. Pido a todos los países que rechacen acciones unilaterales controles de exportaciones, controles de precios que puedan empeorar las condiciones globales. No echen nafta al fuego, señaló. Ni en su discurso ni en la charla posterior Georgieva nombró específicamente a ningún país, pero la Argentina no se encontraría entre los más afectados. Es exportador de crudo y por ese lado podría beneficiarse, pero a la vez el alza global sostenida podría elevar los precios del combustible a nivel interno y tensar la inflación. Prudencia, precisión, esperar y observar La recomendación central del organismo es actuar con prudencia y precisión. En el frente fiscal, propone asistencia estatal, pero limitada: Las autoridades fiscales deberían proporcionar apoyo focalizado y temporal a los sectores vulnerables, subrayó Georgieva, evitando medidas generalizadas como subsidios masivos o recortes impositivos amplios. En política monetaria, el mensaje es de cautela activa. Por ahora, sugiere esperar y observar, manteniendo el compromiso con la estabilidad de precios. Pero deja claro que, si la inflación se desancla, la reacción debe ser firme: Si las expectativas inflacionarias amenazan con perder anclaje, los bancos centrales deben intervenir con subas de tasas. Ese endurecimiento, reconoce el FMI, tendría un costo en actividad, pero es necesario para evitar un daño mayor. Las subas de tasas, por supuesto, reducirán el crecimiento, así es como funcionan, indicó. Los bancos centrales deben mantener una posición vigilante, dijo. Deben estar preparados para endurecer las tasas. No pueden permitirse dejar que la inflación se descontrole, dijo Georgieva en la charla. Sin embargo, señaló que quizás los bancos centrales, que ante otros episodios inflacionarios reaccionaron con lentitud, pueden sentirse obligados a presionar para endurecer las tasas. Así que les decimos: tampoco hagan eso. Hay que estar atentos, porque si se suben prematuramente e innecesariamente, estarán echando agua fría al crecimiento. La claridad en la evaluación de datos es enormemente importante, y nuestros equipos también harán un análisis muy cuidadoso. Hoy en día los bancos centrales están en una situación difícil, advirtió. El escenario más complejo sería una combinación de inflación persistente y fuerte deterioro financiero. En ese caso, el organismo plantea un delicado equilibrio entre sostener la actividad y contener los precios, siempre condicionado al margen fiscal disponible. Justamente allí aparece una de las mayores limitaciones. El mundo tiene un problema de espacio fiscal, advirtió Georgieva, al recordar que los niveles de deuda pública son hoy significativamente más altos que hace dos décadas. La conclusión del FMI es clara: no hay soluciones fáciles. En un contexto de recursos limitados y shocks externos, la clave pasa por la calidad de las políticas. La fortaleza y la agilidad de los fundamentos económicos son la mejor defensa cuando llegan las crisis, resumió. Sobre la firma Newsletter Clarín
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