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Parana » Inventario22
Fecha: 09/04/2026 12:20
Pietragalla Corti: Hay un retroceso muy grande en las políticas que hicieron de Argentina un ejemplo en el mundo El legislador buscará darle al cuerpo una nueva impronta que combine la conmemoración de los 50 años del golpe, la denuncia sobre el desmantelamiento de las políticas en materia de derechos humanos y las violencias que fomenta el gobierno libertario. Este martes, la comisión eligió a parte de sus autoridades. Pietragalla Corti será su presidente y su vicepresidenta primera, Mónica Frade, de la Coalición Cívica (CC). Todavía en el Congreso, Pietragalla Corti conversó con Página/12. ¿Qué expectativas tiene para la Comisión de Derechos Humanos? - Por lo menos, que empiece a tener un rol. Creo que en estos dos años lo único que hizo fue tratar temas más bien laterales: la pandemia, algunos casos puntuales. Se la usó de manera especulativa para obtener rédito político en una situación compleja del país. Hubo hechos de violencia institucional durante la pandemia, que también abordamos desde la Secretaría de Derechos Humanos, pero no hubo un trabajo parlamentario sostenido. En el marco de los 50 años del golpe, entendemos que es clave que el Congreso recupere un rol en materia de derechos humanos. No solo respecto de la dictadura o la violencia institucional, sino también frente a cada derecho que se va cerrando o clausurando en la discusión política del actual Gobierno. Hoy hay un retroceso muy grande en políticas que hicieron de Argentina un ejemplo a nivel mundial. ¿Qué rol debería cumplir entonces la comisión? Al menos visibilizar. El Congreso es una caja de resonancia. Si nos bloquean la posibilidad de avanzar parlamentariamente como pasa en casi todas las comisiones, que al menos funcione como un espacio donde se escuchen los conflictos. Recibir, sobre todo, a las víctimas y a quienes están sufriendo este proyecto neoliberal. También queremos organizar ejes de trabajo y acciones paralelas: audiencias, convocatorias a organismos, incluso al Poder Judicial. Hoy tenemos a una referente como Cristina Fernández de Kirchner proscripta en una causa sin pruebas, condenada con un arresto arbitrario. Eso también forma parte de lo que queremos visibilizar. Pero no es solo el caso de Cristina: hoy está todo en discusión. Antes de la reunión de la comisión, recibí a familiares de personas detenidas. Está la situación en los servicios penitenciarios en un contexto de crisis económica, la discapacidad, la libertad de expresión, la protesta, la represión. Hay una tarea muy grande por delante. Desde el Congreso tenemos que contrarrestar lo que pasó en estos dos años y visibilizar lo que está haciendo el Gobierno de Javier Milei. Entonces, los ejes serían los 50 años del golpe, la situación de Cristina y la violencia institucional. ¿Está hablando esto con los organismos? Sí, claro. Los organismos estaban al tanto de que podíamos llegar a tener esta posibilidad y manifestaron al bloque la importancia de que la comisión funcione. Van a tener un rol fundamental, tanto en la visibilización como en expresar sus preocupaciones. No solo los organismos históricos de familiares, sino también los más técnicos, como el CELS o la APDH, que siguen de cerca los juicios de lesa humanidad y las presentaciones internacionales. También queremos visibilizar la falta de respuesta del Estado argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). ¿Y con el Ejecutivo puede haber algún canal de diálogo? Habrá que ver qué pasa con el cambio en la Subsecretaría de Derechos Humanos. Si hay un poco más de sinceridad en la agenda de derechos humanos, quizá se pueda construir algún tipo de diálogo. De nuestra parte, la idea es escuchar y respetarnos. También marcar un límite a ciertas actitudes de diputados libertarios que, por momentos, parecen estar en una fiesta cuando se discuten temas muy graves. Hoy lo planteamos así: hace falta madurez para avanzar en una agenda que debería trascender cualquier bandera política. Los derechos humanos tendrían que ser universales. Después de lo que se vio en la calle por el 50 aniversario, ¿cree que hay un paso a la ofensiva del campo popular? Yo siempre pensé que la sociedad no se volvió fascista. En el marco del avance de este modelo neoliberal, es lógico que las políticas de derechos humanos hayan quedado relegadas frente a las urgencias económicas y cotidianas. Pero quienes seguimos trabajando en esto dando charlas en colegios, viendo a los centros de estudiantes no vimos una derechización en este tema. En los 50 años del golpe se volvió a ver ese compromiso social: el repudio a la dictadura, la memoria activa. Y eso hay que aprovecharlo. Estamos en un momento en el que este modelo económico va a vulnerar derechos porque es un esquema neoliberal clásico, pero también hay una oportunidad para que el Congreso asuma un rol. Incluso tuvimos que hacer actividades por el 24 de marzo afuera del Parlamento, tanto en Diputados como en el Senado, porque no nos daban salas.
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