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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 09/04/2026 11:03
Lo advierten los docentes y lo reconocen los alumnos: el ausentismo estudiantil crece en Argentina. El 51 por ciento de los estudiantes del último año de secundaria admite haber faltado 15 días o más en el año, según los cuestionarios complementarios de las últimas pruebas Aprender; la cifra se incrementó 7 puntos entre 2022 y 2024, según un nuevo informe de Argentinos por la Educación. El aumento se registró en las 24 jurisdicciones. Mientras desafíos como la inteligencia artificial generativa, la crisis de atención y los problemas de salud mental adolescente irrumpen en la escuela, el sistema educativo se encuentra jaqueado por dos problemas que a esta altura del siglo XXI parecían resueltos: las dificultades en la alfabetización inicial y el ausentismo. Faltar mucho a la escuela no solo repercute en menores aprendizajes, sino que con frecuencia funciona como antesala del abandono escolar. Si bien hubo avances en los últimos años, Argentina todavía no cuenta con un sistema de información que permita monitorear las inasistencias a nivel nacional y comparar con precisión la magnitud del fenómeno en las distintas provincias. A falta de datos públicos más precisos, el informe de Argentinos por la Educación elaborado por Bruno Videla, Martín Nistal y Eugenia Orlicki analizó las cifras de autorreporte de faltas que surgen de la encuesta a estudiantes de la prueba Aprender 2024, informó Infobae. Esa información muestra que el ausentismo tiende a concentrarse en ciertos grupos de estudiantes. El 21 por ciento de los alumnos dice faltar entre 15 y 19 días por año; el 20 por ciento, entre 20 y 29 días; y el 10 por ciento registra 30 o más faltas anuales. En contraste, el segmento de jóvenes que suman entre 5 y 14 inasistencias descendió del 41 por ciento en 2022 al 34 por ciento en 2024: según los autores, esto sugiere un desplazamiento hacia patrones de ausencia más graves. Por su parte, los grupos con menor cantidad de ausencias (de 0 a 4) permanecieron estables. Para los directores de escuela, el ausentismo estudiantil es el principal obstáculo para el aprendizaje: el 46 por ciento lo considera un problema moderado o serio, por encima de otros factores como la impuntualidad (45%), los bajos logros educativos (39%) o el ausentismo docente (37%), según los datos de Aprender 2024. Los autores señalan que, como en Argentina todavía no existe un sistema consolidado de datos nominales y abiertos sobre las inasistencias escolares, la mayor parte de la información disponible surge de las declaraciones de los propios estudiantes, indicó Infobae. Esto restringe la capacidad de medir el problema con precisión y de diseñar políticas públicas sustentadas en evidencia, advierten. Visibilizar el problema Tras impulsar desde 2023 la Campaña Nacional por la Alfabetización, que contribuyó a colocar ese problema en el centro de la agenda educativa y que derivó en el plan nacional y en los 24 planes provinciales de alfabetización, desde Argentinos por la Educación tienen previsto poner el foco en la cuestión del ausentismo. Este mes lanzarán la campaña #ArgentinaALaEscuela, que busca instalar en la agenda pública el problema del tiempo escolar efectivo y la pérdida de días de clase sin relegar, aclaran, el monitoreo de los avances en alfabetización. La campaña apunta a visibilizar que en Argentina se pierde, en promedio, al menos un mes de clases al año por múltiples factores, entre ellos el ausentismo de estudiantes y docentes, problemas de infraestructura y condiciones climáticas. Según explicaron desde la organización, el objetivo es posicionar el problema en la conversación pública y en la agenda política. También buscan impulsar mejoras en los sistemas de información de la Nación y las provincias para registrar y monitorear el tiempo escolar efectivo. Como parte de la estrategia, el 22 de abril la campaña propondrá una acción en redes sociales que invitará a referentes y ciudadanos a compartir fotos de su paso por la escuela, reforzando el mensaje de que la presencia en el aula es una condición central para el aprendizaje. Las razones de los estudiantes para faltar a clases varían, aunque predominan los problemas de salud, citados por el 62 por ciento. La desmotivación aparece en segundo lugar: el 39 por ciento mencionó no tener ganas de ir a la escuela como motivo principal. También figuran obstáculos relacionados con el acceso, la puntualidad y cuestiones familiares o laborales. El ausentismo es apenas la parte visible de una combinación de cuestiones tales como la pérdida de valoración social de la escuela, el quiebre en la alianza familias-escuelas y la flexibilización constante de los regímenes académicos. En este contexto, el ausentismo estudiantil aparece en la superficie como la punta del iceberg, dejando todas estas otras cuestiones que en parte son sus causas ocultas debajo, sostuvo Bruno Videla, docente de nivel secundario y coautor del informe. Viviana Postay, especialista en gestión educativa y formadora de docentes, coincidió con Videla en que el ausentismo es síntoma de otros problemas más profundos. El estudiante se aleja de la escuela o concurre de forma intermitente porque los bordes de lo institucional se han vuelto difusos. No están claros los límites de lo permitido, ni tampoco el sentido real del tránsito por el nivel medio. Esto se agrava en aulas tomadas por graves dificultades de convivencia, donde siempre aparece una oportunidad más fácil que la anterior para obtener la acreditación, consideró Postay. Para Sandra Ziegler, investigadora de Flacso Argentina, el crecimiento del ausentismo concentrado en ciertos grupos de estudiantes sugiere procesos de acumulación de desventajas y una desvinculación que la escuela no logra revertir, apuntó. Ziegler resaltó que la asistencia regular en articulación con la asistencia docente es una condición indispensable para el aprendizaje y advirtió sobre el desajuste entre la oferta escolar y las condiciones de las trayectorias estudiantiles.
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