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  • Contrarreloj, una agroindustria santafesina ensaya nuevas ofertas para evitar la quiebra

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    Fecha: 09/04/2026 06:21

    En los tribunales de Reconquista, provincia de Santa Fe, la escena volvió a repetirse: una empresa acorralada por las deudas, acreedores sin respuestas concretas y un reloj que avanza sin pausa. Este martes 7 de abril, ante el juez civil y comercial Fabián Lorenzini, Algodonera Avellaneda, la firma concursada jugó una nueva carta en su intento por evitar la quiebra. Leé también: Denuncian presunto vaciamiento en una láctea santafesina y crece la incertidumbre laboral Lo hizo con una reformulación de su propuesta de pago que ahora incluye cinco alternativas, desde una cancelación inmediata con fuerte quita hasta un plan que promete saldar el total de la deuda. La audiencia, que se extendió por 80 minutos, reunió a representantes de la empresa, del Banco de la Nación Argentina, del comité de acreedores, trabajadores y la sindicatura. Ofertas bajo presión El eje estuvo puesto en la necesidad de alcanzar un acuerdo antes del 14 de abril, fecha en que vence el período de exclusividad. Sin embargo, la propia empresa anticipó que pedirá una nueva prórroga, lo que obligaría al magistrado a correr vista a las partes en tiempo récord. Las propuestas presentadas reflejan el delicado equilibrio entre la urgencia financiera de la firma y las exigencias de los acreedores. La opción más inmediata plantea el pago del 9% de la deuda al contado, sin intereses, mientras que otras alternativas escalan en porcentajes y plazos: 25% en diez años, 40% en quince y 55% en veinte, todas con períodos de gracia e intereses moderados. La novedad fue la llamada Propuesta E, que ofrece cancelar el 100% del pasivo en un único pago dentro de 35 años, con una tasa mínima. Leé también: Suben las tarifas del transporte y crece la presión sobre la cadena agroindustrial Esta última opción apunta directamente a destrabar la posición del principal acreedor, el Banco Nación, que por normativa no puede aceptar quitas de capital. Aun así, sus representantes fueron cautos: se comprometieron a analizar formalmente la oferta, pero sin generar expectativas. El rol clave del Banco Nación La distancia entre las partes sigue siendo considerable. Aunque la empresa aseguró haber superado el 50% de adhesiones, ese respaldo representa apenas cerca del 10% del total de la deuda verificada. Muy lejos de las dos terceras partes que exige la ley para homologar un acuerdo. En ese contexto, el posicionamiento del Banco Nación aparece como determinante. Es dirimente para la quiebra o la supervivencia de la empresa, advirtió el abogado Diego Feser durante la audiencia. La entidad estatal, sin embargo, mantiene una postura firme: rechaza cualquier propuesta con quita y no ha entablado negociaciones sustanciales hasta el momento. Leé también: El agro genera dólares pero le llegan poco y entre amenazas El conflicto no es solo financiero, sino también jurídico. Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando la defensa de la empresa cuestionó la legitimidad de la deuda. El abogado Héctor Vizcay sostuvo que la firma no es deudora directa del banco, sino garante de un crédito otorgado a otra compañía del grupo, lo que según su interpretación limitaría su responsabilidad. Ese argumento fue reforzado por la mención a una causa penal en curso y a supuestas restricciones estatutarias que impedirían a la empresa asumir ese tipo de compromisos. Del otro lado, el Banco Nación fue categórico: considera a la firma como codeudora solidaria y descarta cualquier irregularidad en el otorgamiento del crédito. Incluso recordó que existe un pedido de remate de la planta industrial de Reconquista en trámite en la Justicia federal. Una definición inminente El juez Lorenzini evitó adelantar definiciones, pero dejó en claro que el margen de maniobra es limitado. Señaló que el concurso funciona como una herramienta para proteger a la empresa, aunque advirtió que ese paraguas no puede sostenerse si implica una carga excesiva para los acreedores. La clave, dijo, es encontrar un equilibrio razonable. Mientras tanto, la situación productiva y laboral agrava el escenario. La planta se encuentra prácticamente paralizada, con 366 trabajadores afectados y salarios adeudados. A eso se suman deudas posconcursales millonarias, como la que mantiene con la empresa provincial de energía de Santa Fe, que supera los $3300 millones. Leé también: El gasoil está carísimo, es algo insostenible, argumentan transportistas de granos que paran la cosecha El cierre de la audiencia dejó más dudas que certezas. La empresa insiste en su voluntad de negociar, pero los números todavía no convencen. Del otro lado, los acreedores y especialmente el Banco Nación mantienen su cautela. Con el vencimiento del plazo a la vuelta de la esquina, la definición parece inevitable. Como resumió el propio magistrado, la voluntad no alcanza si las cuentas no cierran. El reloj corre, y esta vez, cada día pesa más.

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