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  • Un triángulo amoroso y un crimen brutal: el caso de la ciclista asesinada por la novia de su amigo

    » TN

    Fecha: 09/04/2026 05:24

    En la noche del 11 de mayo de 2022, el silencio de una casa ubicada en la ciudad estadounidense de Austin, en Texas, se quebró de forma inesperada y brutal. Poco antes de las 22, una joven llamada Caitlin Cash encontró a su amiga gravemente herida en el piso. Tenía impactos de bala en diferentes partes del cuerpo, y no había señales de robo o de alguna pelea previa en el lugar. A primera vista, la escena indicaba que el crimen hablaba de algo personal. La víctima era Moriah Wilson, una ciclista profesional de 25 años que había llegado a la ciudad para competir en una carrera. Horas antes, había salido a cenar con un amigo, como parte de una rutina normal. Sin embargo, en cuestión de horas, todo terminaría en un crimen que rápidamente captó la atención de la policía y de la opinión pública. La autopsia confirmó lo que ya se sospechaba: había sido asesinada. La joven recibió tres disparos, dos en la cabeza y uno en el pecho, cuando ya estaba en el piso. No fue un ataque al azar, sino -según determinó la Justicia después- un crimen motivado por celos. Una apasionada por el ciclismo Moriah Wilson había nacido el 18 de mayo de 1996 en el estado de New Hampshire y crecido en Vermont, en una familia donde el deporte ocupaba un lugar central. Desde chica se destacó como esquiadora, pero con el tiempo encontró su verdadera pasión en el ciclismo. Se graduó en el Dartmouth College con un título en Ingeniería, pero decidió apostar por una carrera profesional en el ciclismo de gravel, una disciplina exigente que combina rutas pavimentadas y terrenos irregulares. Sus allegados que la conocían bien la describían como una joven enfocada, amable y apasionada por lo que hacía. Antes de dedicarse por completo al deporte, había trabajado en Especialized, una empresa que fabrica bicicletas y accesorios para ciclistas. Para 2022, a sus 25 años, su carrera estaba en ascenso: viajaba por distintas ciudades compitiendo y construyendo su nombre dentro del circuito. Su llegada a Austin tenía ese objetivo, aunque nunca se imaginó que ese viaje sería el último. Los sospechosos En las primeras horas de la investigación se descartó un robo o un ataque al azar. Por ello, la atención se centró rápidamente en el entorno cercano de la víctima, especialmente en Colin Strickland, el hombre con el que Wilson había pasado las horas previas a su muerte. Strickland también era ciclista profesional y tiempo antes había mantenido una relación amorosa con la víctima, aunque luego habían quedado como amigos. Al momento del crimen, estaba en pareja con una mujer de 35 años llamada Kaitlin Armstrong. Si bien en un principio negó conocer a Wilson, luego admitió que habían tenido un vínculo y que incluso había ocultado mensajes para evitar conflictos con su novia actual. Ese dato fue clave y los investigadores comenzaron a reconstruir una posible motivación. Posteriormente, las cámaras de seguridad dieron el siguiente indicio: un Jeep negro, vinculado a Armstrong, había sido captado cerca de la escena del crimen en el momento del asesinato. La evidencia balística reforzó la sospechas: una vaina encontrada en el lugar coincidía con una pistola que pertenecía a Armstrong. A eso se sumaron testimonios que indicaban que la mujer estaba al tanto de la relación entre Strickland y Wilson y que había manifestado enojo e incluso intenciones violentas. Armstrong fue detenida inicialmente, pero un error administrativo en la orden de detención permitió su liberación. Pero para ese entonces, ya era la principal sospechosa. Días después, cuando la policía intentó avanzar nuevamente, descubrió que había desaparecido. Leé también: Se obsesionó con una serie sobre un asesino, armó un plan para imitarlo y terminó preso por un cuaderno La captura y la condena La historia dio un giro inesperado cuando Kaitlin Armstrong logró escapar de Estados Unidos. Su plan consistió en usar el pasaporte de su hermana y viajar a Costa Rica, donde intentó empezar una nueva vida bajo una identidad falsa. Durante 43 días estuvo prófuga de la Justicia: cambió su apariencia, se hizo cirugías estéticas, se tiñó el pelo y se movió entre distintos lugares. Sin embargo, un detalle terminó siendo clave: publicó un aviso en el que buscaba trabajo como instructora de yoga. Ese rastro permitió a los investigadores localizarla. De esta manera, el 29 de junio de 2022 fue detenida en un hostal y extraditada a Estados Unidos. El proceso judicial avanzó con demoras, pero finalmente el juicio comenzó en octubre de 2023. La fiscalía presentó un caso sólido basado en pruebas físicas, registros de cámaras, testimonios y el contexto de la relación entre los involucrados. Detrás del crimen, los investigadores reconstruyeron un vínculo atravesado por tensiones y celos. Moriah Wilson había conocido a Colin Strickland en 2021, durante una carrera, y con el tiempo comenzaron una relación que, aunque breve, derivó luego en una amistad cercana. Sin embargo, Strickland mantenía una relación intermitente con Armstrong, con quien incluso compartía un negocio. Según la reconstrucción, el 11 de mayo de 2022, Wilson se reunió con él sin saber que Armstrong estaba al tanto de ese encuentro. Para la Justicia, ese fue el punto de quiebre: la sospechosa, consumida por los celos, siguió a la joven hasta el departamento donde se alojaba y la asesinó a sangre fría. Leé también: Una doble vida, una desaparición y un hallazgo inquietante: el caso del asesino que conmocionó a Dinamarca Poco antes de que termine el debate, Armstrong volvió a intentar escapar: logró huir brevemente durante un traslado médico, pero fue recapturada poco después. El 16 de noviembre de 2023, la Justicia la declaró culpable de asesinato y la condenó a 90 años de prisión, con posibilidad de libertad condicional recién después de tres décadas.

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