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» Clarin
Fecha: 08/04/2026 17:16
En las últimas horas se difundió que algunas de las ampollas de fentanilo que tenía en su departamento el enfermero fallecido recientemente, Eduardo Betancourt, eran de HLB Pharma, el laboratorio propiedad de Ariel García Furfaro, procesado por la Justicia Federal por la muerte de 111 personas que recibieron en sus internaciones hospitalarias fentanilo contaminado con bacterias multirresistentes a los antibióticos. Ahora bien, ¿cómo hizo el enfermero para tener ampollas de esa firma, si la ANMAT había prohibido un año atrás la comercialización y el uso del 100% de ese opiáceo? O tal vez la pregunta debería ser: ¿Qué pasó con las ampollas de fentanilo de HLB que ya estaban distribuidas en el país? La causa que investiga más de 100 muertes y el daño a pacientes que lograron sobrevivir al opiáceo adulterado ya tiene más de un año y la etapa de investigación no está tan lejos de terminar. Hay 14 procesados, en su mayoría directivos, técnicos y responsables de las empresas HLB Pharma Group SA y Laboratorios Ramallo SA, las firmas que desarrollaron el fentanilo, aunque en la práctica eran las dos caras de una misma moneda. A casi un año del inicio de esta causa, conviene recordar que fueron dos los lotes en los que se logró detectar la presencia de bacterias: el 31.244, del que la Justicia confirmó que ninguna ampolla contaminada se llegó a utilizar; y el decisivo 31.202. En ese lote había casi 155.000 ampollas. Dos tercios fueron recuperadas por la Justicia y unas 45.000 llegaron a centros de salud y fueron a parar a las salas de internación. Cómo llegaron ampollas de fentanilo al departamento de Palermo del enfermero fallecido es un interrogante que requiere desmalezar algunas cuestiones. Por lo pronto, el magistrado a cargo del Juzgado Federal Nº3, Ernesto Kreplak, se refirió a un par de cosas centrales. Por un lado, explicó a Clarín que, en el marco de la investigación se hizo todo el recupero de los dos lotes contaminados, de modo que no sólo sería raro sino que le preocuparía muchísimo que ese material asentado en actas y cautelado bajo medidas de seguridad y trazabilidad, pudiera estar circulando. Es algo que, como se detallará debajo en base a la información de Kreplak y de la fiscalía que investiga al muerte de Betancourt, no ocurrió. En cuanto a los otros lotes correspondientes a la misma y a otras campañas de producción de fentanilo, el juez (que está a cargo de la investigación) explicó que es un material del que debía disponer la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Veamos los asteriscos que tiene esa afirmación. Dónde están las ampollas de fentanilo de HLB En el mundo "farma", por campaña se entiende algo parecido a tanda. En este caso, en cada una se produjeron cinco lotes. La idea de separar de este modo obedece a que (entre otras pautas, el protocolo de buenas prácticas de manufactura de medicamentos indica -como una suerte de abc- que cada campaña debe estar precedida y seguida de una limpieza meticulosa de las instalaciones de producción. Así, si un lote resulta deficiente en algún sentido, los responsables podrán retirar ese segmento de circulación -de por ejemplo cinco lotes- y más o menos tener más la certeza (post análisis de laboratorio) de que el problema -por ejemplo una contaminación- no se expandió a la campaña inmediatamente previa o a la posterior respecto de la cuestionada. Cada lote de los de HLB tenía casi 155.000 ampollas. Cuando Kreplak inició la investigación, el Instituto Malbrán investigó la presencia de bacterias en todos los lotes de la misma campaña del 31.202 y el 31.244, pero también ordenó analizar lotes de las dos campañas previas a esa. No había más ampollas contaminadas. Esto explica que si inicialmente el magistrado les había ordenado a los hospitales, sanatorios y ministerios de salud provinciales con ampollas de fentanilo de HLB en su poder, que los custodiaran a resguardo de todo uso (firma de compromiso mediante), la decisión finalmente se revirtiera. Con respecto a los lotes restantes, nosotros intervinimos los que sospechamos, en una primera instancia primero, pero después dictamos una resolución desinterviniendo aquellos de los que se había descartado la contaminación. Eran varios de la última campaña y varios de la campaña anterior a esa, que habían dado negativo para bacterias, según había indicado el Instituto Malbrán. En esos lotes no teníamos más interés, explicó Kreplak. En cuanto a otros lotes no intervenidos por la Justicia, así como el resto de la medicación de HLB y Ramallo cuya venta y uso la ANMAT también prohibió, son fármacos que, según está plasmado en la resolución del juzgado, están sujetos a decisiones administrativas, sumó el juez, y subrayó que, en tanto "las muertes no se produjeron como consecuencia de esas drogas, no son de interés para la causa. Es la autoridad administrativa la que tiene que decir qué pasó con esos lotes. Qué dice la ANMAT sobre la localización del fentanilo Hace tiempo que centros de salud públicos y privados con fentanilo y otras drogas de HLB a resguardo vinieron preguntando a los referentes en esta causa qué hacer con ese material farmacológico. Es un tema difícil: adquirir esa medicación fue un gasto relevante para muchos efectores de salud, y hay quienes opinan que, si se demostrara que son drogas que (luego de un testeo meticuloso) resultan estar en condiciones de ser administradas a pacientes, deberían usarse. O, en su defecto, destruirse. ¿Qué decidió o qué hizo la ANMAT, en este sentido? Clarín no logró averiguarlo. Si bien desde la ANMAT dijeron temprano este miércoles que canalizarían una respuesta vía el Ministerio de Salud, pasadas seis horas de la consulta, fuentes de la cartera que conduce Mario Lugones admitieron que no están en condiciones de expresarse al respecto porque es un tema que está en la Justicia y con secreto de sumario. Clarín repreguntó al Ministerio por resolución de Kreplak en la que el Juzgado retiró su interés sobre los materiales farmacológicos que no competen a la causa. Al cierre de esta nota se aguardaba una respuesta. Cuántas ampollas de fentanilo fueron recogidas y eventualmente destruidas por la ANMAT y cuántas están resguardadas en las provincias, es información por ahora incierta. Lo mismo para las otras drogas de HLB cuya circulación quedó freezada por orden de la ANMAT, en el marco de la inhibición de actividades de los laboratorios cuestionados. Por lo pronto, fuentes ligadas a la causa explicaron a este medio que cuando desde los hospitales consultan a la ANMAT qué hacer con esos fármacos (si pueden usarlos o no), en el organismo que desde hace poco conduce Luis Fontana los redirigen al Juzgado (el mismo peloteo que experimentó Clarín). Y en el juzgado, lógicamente, los derivan con la ANMAT, bajo el argumento de que la decisión de qué hacer con ese material (ajeno a la causa) es, en todo caso, administrativa y no judicial. El fentanilo del enfermero de Palermo y HLB Este miércoles, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, informó en el domicilio del enfermero se secuestraron tres ampollas cerradas de fentanilo de la firma HLB Pharma Group, con fecha de vencimiento 'marzo de 2026': una correspondiente al lote N°31074 y dos al N°31077. Según pudo saber Clarín, habían sido fabricadas en marzo de 2024. A esas tres suma una cuarta ampolla de fentanilo elaborada por el laboratorio Gobbi Novag. Desde esa dependencia judicial compartieron también que, en función de ello, se estableció contacto con la Fiscalía Federal N°1 de La Plata que interviene en la investigación por el fentanilo contaminado de ese laboratorio, asociado a múltiples fallecimientos a fin de remitir los datos y determinar si guardan relación con los lotes allí investigados. Como se dijo arriba, la respuesta a esa pregunta, ratificó Kreplak a este diario, es no. En cuanto a la ampolla de fentanilo abierta y con restos de la droga en su interior, pertenece al laboratorio Celtyc y no a HLB Pharma, dijeron desde la fiscalía, y sumaron que, no obstante, ese resto de sustancia está todavía bajo pericia judicial. AA Sobre la firma Newsletter Clarín
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