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Parana » Adn21
Fecha: 08/04/2026 17:11
Por la Redacción de ADN21 El alivio global duró apenas unas horas. Tras los nuevos ataques de Israel sobre posiciones de Hezbollah en el Líbano, el régimen persa suspendió de inmediato el tránsito de petroleros y la Armada amenazó con destruir cualquier barco que intente cruzar. Analistas internacionales advierten que la tregua de Trump era solo una farsa retórica para tapar el fracaso de su estrategia militar. El colapso del acuerdo exprés La paz en Medio Oriente demostró ser tan frágil como el cristal. Menos de un día después de que el presidente Donald Trump anunciara un alto el fuego histórico de dos semanas y celebrara la reapertura del vital Estrecho de Ormuz, la crisis volvió a estallar. La agencia oficial iraní Fars confirmó que Teherán ordenó la suspensión inmediata del tránsito de petroleros a través del canal marítimo en respuesta a las acciones militares de Israel, que en las últimas horas reanudó sus bombardeos sobre el Líbano apuntando a la infraestructura del grupo terrorista Hezbollah. La orden fue brutal y directa. A pesar de que cientos de buques habían comenzado a moverse tras el supuesto acuerdo impulsado por Pakistán, la Armada de Irán amenazó a través de canales oficiales con que cualquier embarcación que intente adentrarse en el mar será atacada y destruida. La reactivación del bloqueo desnuda las verdaderas limitaciones de la Casa Blanca. Analistas en geopolítica, como los especialistas del Instituto Quincy y de la Academia Rusa de Ciencias, coinciden en que la tregua de 14 días no fue una victoria estadounidense, sino una pausa táctica ante el fracaso de Washington para someter a Irán mediante la fuerza, sumado a la presión insostenible que el precio del petróleo ejercía sobre la administración Trump. Puntos Claves: Las razones del nuevo bloqueo El pretexto libanés: Irán utilizó los recientes bombardeos de Israel contra posiciones de Hezbollah en el Líbano como justificación directa para romper la apertura del Estrecho de Ormuz. Teherán exige que la tregua militar sea acatada también por Tel Aviv en todos los frentes. Amenaza terminal a los buques: La Armada iraní lanzó una advertencia oficial, comunicada incluso a los medios británicos, indicando que el tránsito no está autorizado y que cualquier barco que avance será destruido, paralizando a más de 400 petroleros estancados en Omán. El fracaso de la guerra rápida: Según analistas internacionales, la decisión de Trump de pausar el conflicto no fue un éxito diplomático, sino la admisión de que su estrategia de forzar un cambio de régimen mediante bombardeos relámpago fracasó ante la capacidad de Irán para estrangular la economía mundial. Presión interna en EE.UU.: El acuerdo también habría sido forzado por el malestar interno estadounidense. Con apenas el 15% de la población apoyando la guerra, el encarecimiento de la nafta y el éxito en paralelo de la misión espacial Artemis II, Trump necesitaba evitar a toda costa el caos económico y una mala imagen política. La devaluación de la amenaza: Expertos advierten que las amenazas militares de Washington han perdido credibilidad tras esta escalada fallida. A partir de ahora, Estados Unidos ya no está en condiciones de dictar condiciones unilaterales en la región; cualquier intento de destrabar el crudo requerirá un compromiso genuino, donde el mercado petrolero global seguirá siendo el rehén principal.
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