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» La Nacion
Fecha: 08/04/2026 16:08
Irán y EE.UU. cantaron victoria tras la tregua: ¿quién ganó más según los expertos? Trump catalogó la campaña como una victoria total y completa, al 100% y sin lugar a dudas y Teherán habló de un gran triunfo histórico - 7 minutos de lectura' WASHINGTON.- Fiel a su estilo en el que pareciera que solo vale comunicar éxitos, Donald Trump catalogó como una victoria total y completa, al 100% y sin lugar a dudas la tregua de dos semanas sellada con Irán al filo de un apocalíptico ultimátum del presidente norteamericano. Sin alternativas, su tropa se subió al mensaje del caballo ganador. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, calificó esta mañana a la Operación Furia Épica como una victoria militar decisiva y abrumadora en el campo de batalla. En el bando contrario, como era de esperar, no se quedaron atrás y llevaron el agua para su molino. El Consejo Nacional de Seguridad de Irán proclamó un gran triunfo histórico, felicitó a la población del país persa y describió una lección inolvidable para el enemigo que no tuvo otro camino que la rendición. Mientras la tregua muestra sus fragilidades este miércoles, en medio de las amenazas de Irán de quebrarla en caso de que Israel continúe con sus ataques masivos contra el grupo terrorista Hezbollah en el Líbano, el interrogante sobre la guerra en Medio Oriente aún está flotando: ¿quién sacó más réditos del desenlace del martes por la noche y cómo podría continuar esa pulseada narrativa? Ambas partes proclamaron la victoria, y cada una puede señalar elementos que justifican presentar el alto el fuego como un éxito. No obstante, esas afirmaciones siguen siendo condicionales. Un fracaso a la hora de prorrogar el alto el fuego y un consiguiente retorno a las hostilidades las socavaría rápidamente, señaló a LA NACION John Calabrese, experto sobre la región de la American University y del Instituto Medio Oriente, en Washington. Según el especialista, gran parte del desenlace dependerá de si se logra alcanzar un acuerdo duradero y de los términos que contenga ese pacto. Solo entonces quedará más claro qué bando ha obtenido ganancias más significativas. Por el momento, el alto el fuego pone de manifiesto los riesgos inherentes a la apuesta inicial de Trump, así como los elevados costos que han tenido que asumir los gobiernos y las sociedades de Irán, de la región y de otras latitudes para alcanzar esta frágil tregua, explicó. Las pomposas proclamas de Estados Unidos e Irán llegan en momentos en que el mundo aún intenta dilucidar la disputa pública entre el plan de 10 puntos presentado en público por el régimen de los ayatollahs, que, según la Casa Blanca, resultaba fundamentalmente carente de seriedad, inaceptable y que fue descartado por completo por Trump. En general, el problema con el acuerdo de alto el fuego es que todos, como de costumbre, se atribuyen la victoria, y persisten las violaciones del alto el fuego, señaló Robert Geist Pinfold, experto en estudios de defensa del Kings College, en Londres. Si bien Teherán y Washington acordaron entablar conversaciones, la propuesta de Irán -que según Trump ofrecía una base viable para las negociaciones- presenta escasas coincidencias con el plan de 15 puntos propuesto anteriormente por la Casa Blanca y al que el presidente hizo referencia esta mañana, lo que sugiere que habrá importantes brechas a limar. Qué formato tendrá la reapertura plena del estratégico estrecho de Ormuz -una exigencia de Trump- y cómo serán los próximos pasos del proceso diplomático, con una primera ronda de negociaciones en Islamabad el próximo sábado, también determinarán las ganancias para cada bando. El alto el fuego se denomina pausa, pero no lo es. Es una revelación: Estados Unidos empleó una fuerza abrumadora, y aun así no pudo controlar el resultado. Eso supone un cambio estructural en el poder y revela la nueva regla: no tienes que controlar el sistema, solo tienes que hacerlo poco fiable. Ese es el futuro del conflicto", evaluó el politólogo norteamericano Robert Pape, experto en asuntos de seguridad internacional de la Universidad de Chicago. Los mercados recibieron con satisfacción el alto el fuego tras casi seis semanas de guerra, que provocó una crisis energética de escala global. Pero el alivio aún está atenuado por la incertidumbre respecto a lo que sucederá a continuación. Persisten numerosos desafíos si Estados Unidos e Irán pretenden alcanzar un acuerdo permanente, al tiempo que el restablecimiento de las operaciones en las refinerías, las instalaciones de almacenamiento y los yacimientos de petróleo y gas que sufrieron daños en Medio Oriente requerirá tiempo. En los 39 días que duró la guerra -desde el ataque inicial del 28 de febrero hasta la tregua del martes- Trump ha intentado por todos los medios convencer a los norteamericanos sobre la necesidad de Estados Unidos para llevarla a cabo y los avances de las fuerzas norteamericanas en el terreno. Ahora debe vender otro éxito: el del acuerdo con Irán y sus presuntos beneficios para la administración republicana. La posición de Trump depende en gran medida de la audiencia a la que se dirija. Dentro del Partido Republicano en el Congreso, podría haber un alivio discreto, dado el daño que una guerra prolongada habría podido infligir a las perspectivas electorales de mitad de mandato, señaló Calabrese, en referencia a los cruciales comicios del próximo 3 de noviembre que podrían redefinir el balance de poder en el Capitolio. Al mismo tiempo, es probable que los sectores más belicistas del Congreso junto con Israel vean el desenlace con preocupación, ya que este sugiere la supervivencia del régimen en Irán y plantea la posibilidad de que se consideren algunos de los puntos de la agenda negociadora de Teherán", añadió el experto. Críticos del conflicto bélico y sus consecuencias para el bolsillo de los norteamericanos por el fuerte aumento del precio de los combustibles, los demócratas, con certeza, seguirán sosteniendo que la decisión de Trump de ir a la guerra fue imprudente e injustificable, y que que el escenario de posguerra podría resultar más desestabilizador que el statu quo anterior. Después de semanas de especulación e incertidumbre, ambas partes estaban buscando una salida, por diferentes razones. Y para Trump, la guerra se está convirtiendo en un pasivo político del que quiere salir, apuntó Ian Lesser, experto en política exterior del think tank German Marshall Fund de Estados Unidos. Según las encuestas, en la última semana dos tercios de los norteamericanos habían expresado su deseo de que la guerra terminara rápidamente, y las recientes fracturas dentro de la coalición MAGA del mandatario pusieron de relieve las tensiones internas emergentes. Las repercusiones económicas plenas [del conflicto bélico] aún no se han materializado. Sin embargo, cuando lo hagan, podrían erosionar aún más la posición de Trump, señaló Calabrese. El politólogo Chris Edelson, de la Universidad de Massachusetts Amherst, tuvo una visión más crítica del acuerdo y afirmó, sin rodeos, que Trump perdió la guerra. Es una humillación que definirá a Estados Unidos durante los años venideros. Con el control del estrecho Ormuz, Irán aprendió que tiene la capacidad de poner de rodillas a la economía mundial de manera efectiva. Es un arma de presión que ahora puede utilizar a su discreción", dijo a LA NACION. Estados Unidos no obtuvo absolutamente nada de esta guerra, añadió.
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