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  • Palmera butia yatay: un monumento natural con el futuro asegurado

    Parana » Uno

    Fecha: 08/04/2026 09:36

    En el Parque Nacional El Palmar hay alrededor de 2 millones de ejemplares de palmera butia yatay, distribuidos a lo largo de 8.200 hectáreas. Si bien es una cantidad significativa y este espacio cuenta con el monitoreo necesario para su conservación, hace poco una afirmación que se hizo viral encendió una alarma: el reconocido influencer Bruno Stoa afirmó en un video publicado en Instagram que el lugar más emblemático de Entre Ríos está en riesgo de desaparecer, y agregó: En este atrapante paisaje del Litoral, que es El Palmar, está pasando algo muy raro: no hay palmeras jóvenes, aduciendo que los ejemplares que se ven tienen entre 150 y 300 años, mientras mostraba de fondo el lugar. Palmera butia yatay: un monumento natural con el futuro asegurado Con millones de ejemplares y monitoreo constante, desde El Palmar desmienten que la palmera butia yatay pueda estar en riesgo de desaparecer El comentario difundido puso en agenda una preocupación que, según especialistas, no se condice con la realidad del ecosistema del El Palmar. Al respecto, el intendente del Parque, Facundo Alcalde, fue categórico y aseguró a UNO que las palmeras yatay no están en riesgo de desaparecer. Por el contrario, el sistema natural de reproducción continúa activo y bajo monitoreo constante, subrayó el referente del área protegida. En este marco, comentó que El Palmar alberga extensas colonias de butia yatay, que es una especie autóctona que puede vivir varios siglos y alcanzar alturas imponentes. Se estima que en el parque existen 2 millones de ejemplares, explicó. Muchos de ellos son visibles desde la ruta, y forman una postal emblemática de la provincia, constituyendo uno de los paisajes más característicos del litoral argentino. Si bien predomina esa imagen de palmeras adultas, que son altas, robustas, centenarias, los ejemplares jóvenes también crecen en este ecosistema que cada año es visitado por miles de personas. Alcalde contó que, a diferencia de otras especies que se multiplican por gajos o esquejes, la palmera yatay se reproduce exclusivamente por semillas. Sus frutos, similares a pequeños dátiles, caen al suelo y germinan en condiciones naturales, precisó. Este proceso, sin embargo, no es inmediato ni homogéneo. Las plántulas requieren condiciones específicas de luz, humedad y suelo, y su crecimiento es extremadamente lento en los primeros años. Esto significa que, aunque la regeneración ocurre, muchas veces pasa desapercibida para el ojo no entrenado. Parecía rarísimo que no se estuvieran reproduciendo, pero en realidad sí lo hacen, explicó Alcalde, desmitificando la idea de un freno en el ciclo natural. ¿Qué pasa con las plagas? En su video, Stoa comentó que la supuesta falta de palmeras jóvenes se debe a la presencia del llamado picudo rojo, una especie invasora proveniente de Asia, cuya hembra pone huevos en la palmera y las larvas se van alimentando de toda su parte interna y las dejan huecas, y señaló: El tema es que cuando el daño es visible por fuera ya es demasiado tarde. Según los expertos es muy difícil de combatir. Si bien la posible llegada de plagas devastadoras que afectan palmeras en otras regiones del mundo es un punto que genera gran preocupación, hoy el temido picudo rojo, un coleóptero cuyo nombre científico es Rhynchophorus ferrugineus, no está presente en El Palmar ni en la provincia de Entre Ríos. Fue detectado por primera vez en la Argentina en la Isla Martín García, en la provincia de Buenos Aires, a principios de este año. Se trata precisamente de una zona muy cercana a Uruguay, donde actualmente se encuentra presente esta plaga. Según explicó Alcalde, no está presente en la provincia, y las especies más vulnerables a esta plaga son las palmeras ornamentales traídas de África o Asia, que no forman parte del ecosistema nativo y carecen de defensas naturales frente a estos insectos. En contrapartida, según contó, existe un coleóptero autóctono, conocido como picudo negro, que convive dentro del equilibrio del ecosistema sin provocar daños masivos. Amenazas controladas Por otra parte, Alcalde mencionó que durante años uno de los factores que sí afectó la regeneración de la yatay fue la presión de especies exóticas invasoras, especialmente el Sus scrofa, más conocido como jabalí. Este animal se alimenta de los brotes y semillas, reduciendo las posibilidades de crecimiento de nuevas plantas, hecho que también es mencionado por el influencer. Sin embargo, Alcalde sostuvo que a partir de programas de control implementados en el Parque, la población de jabalíes disminuyó de manera significativa, lo que permitió mejorar las condiciones para la regeneración natural. La caída en la población de jabalí tuvo un impacto positivo en el desarrollo de nuevas palmeras, sintetizó. Monitoreo constante de la palmera butia yatay El equipo técnico del Parque Nacional El Palmar realiza un seguimiento permanente del estado de las palmeras, de acuerdo a lo informado por su intendente. Dada la magnitud del área, con millones de ejemplares distribuidos en un territorio extenso, el monitoreo se basa en la detección de signos visibles de estrés o enfermedad. Cada palmera que presenta anomalías es evaluada para determinar posibles intervenciones, en un esquema que combina observación de campo, control de especies invasoras y estrategias de conservación. Además, se trabaja activamente en la prevención del ingreso de plagas externas, especialmente aquellas que podrían alterar el equilibrio actual. Longevidad Otro aspecto clave para comprender la dinámica de El Palmar es el tiempo. Las palmeras yatay pueden vivir entre 200 y 300 años, lo que significa que los ejemplares que hoy dominan el paisaje comenzaron a crecer hace siglos. Ese mismo ritmo lento se replica en su renovación: la regeneración existe, pero no responde a los tiempos inmediatos de la percepción humana. En este marco, lejos de los pronósticos alarmistas, el Parque Nacional El Palmar continúa siendo un reservorio saludable de biodiversidad, donde la palmera yatay mantiene su ciclo vital. Estamos muy atentos a cada palmera que presenta signos, pero hoy no hay un escenario de riesgo para la especie, concluyó Alcalde. En tiempos donde la información circula a gran velocidad, el desafío no es sólo conservar la naturaleza, sino también comprenderla. Y en el corazón del Litoral, las yatay siguen creciendo lentas, firmes y resilientes como lo vienen haciendo durante siglos. Monumento natural Cabe recordar que la palmera butia yatay fue declarada por el Senado de Entre Ríos como monumento natural en diciembre del año pasado, figura prevista en la Ley 10.479. La medida otorga a la especie un estatus de resguardo prioritario, especialmente relevante ante amenazas de origen antrópico y sanitario que afectan a los palmares de yatay en la región. También se instituyó el 13 de marzo como Día Provincial de la Palmera Yatay.

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