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  • De paria internacional a mediador en la guerra con Irán: la inesperada transformación de Pakistán

    » La Nacion

    Fecha: 07/04/2026 18:39

    De paria internacional a mediador en la guerra con Irán: la inesperada transformación de Pakistán Islamabad reconstruyó su relación con Estados Unidos, estrechó sus lazos con China y hoy busca mediar entre Irán y Washington en plena guerra regional - 8 minutos de lectura' ISLAMABAD. Hace apenas un año, Pakistán era un paria diplomático. Hoy, mientras Donald Trump le dio a Irán un ultimátum que vence esta misma noche (reabrir el estrecho de Ormuz o enfrentar una devastadora ofensiva estadounidense), Islamabad se convirtió en el principal canal entre Washington y Teherán para intentar evitar una guerra aún mayor en Medio Oriente. Pakistán presentó el martes una propuesta de última hora para que Donald Trump retrase dos semanas su ultimátum a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz a riesgo de acabar con toda una civilización. La Casa Blanca afirmó que respondería a la propuesta de Pakistán, que ha intentado mediar tras más de cinco semanas de conflicto en Medio Oriente. Los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución pacífica a la guerra en curso en Medio Oriente avanzan de forma constante, firme y contundente, con el potencial de conducir a resultados sustanciales en un futuro próximo, escribió el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, en X. Diplomatic efforts for peaceful settlement of the ongoing war in the Middle East are progressing steadily, strongly and powerfully with the potential to lead to substantive results in near future. To allow diplomacy to run its course, I earnestly request President Trump to extend Shehbaz Sharif (@CMShehbaz) April 7, 2026 Sharif pidió a Trump que retrase dos semanas el ultimátum, para que Irán reabra el estrecho de Ormuz, paso crucial para el comercio mundial de petróleo cerrado por Teherán en represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel. La transformación de la nación del sur de Asia, impulsada sobre todo por su poderoso jefe militar, el mariscal de campo Asim Munir, la llevó a pasar del aislamiento a un rol central en la diplomacia regional. Munir se reunió varias veces con el presidente Donald Trump, incluida una inédita comida a solas en la Casa Blanca, mientras que el gobierno pakistaní detuvo a un miembro del Estado Islámico acusado de haber matado a soldados estadounidenses y lo entregó a Estados Unidos. En otros movimientos destinados a restaurar la credibilidad de la nación islámica, sus diplomáticos lanzaron un amplio programa de acercamiento con líderes mundiales, al mismo tiempo que consolidaron los vínculos con su principal aliado, China. La conducción civil y militar de Pakistán ha desplegado una ofensiva de seducción diplomática, principalmente equilibrando las relaciones entre Estados Unidos y China, mientras busca aplicar una política exterior diversificada, dijo Arsla Jawaid, analista de riesgo global de Control Risks. Todos estos esfuerzos están empezando a mostrar algunos signos de éxito. Desde que Osama ben Laden fue abatido por los Navy Seals estadounidenses en Pakistán, en 2011, los vínculos con Estados Unidos y Occidente se habían deteriorado fuertemente. El encarcelamiento del ex primer ministro Imran Khan y las acusaciones desde Washington de que Pakistán respaldaba en secreto a los talibanes durante los 20 años de guerra en Afganistán solo empeoraron la situación. En el frente económico, Pakistán estuvo peligrosamente cerca de caer en default, hasta que hace aproximadamente un año y medio alcanzó un nuevo acuerdo con el FMI tras duras negociaciones. Analistas y funcionarios del gobierno señalan dos puntos de inflexión en la reconstrucción de la confianza de Pakistán con Washington. El primero llegó en marzo del año pasado, cuando Pakistán ayudó a capturar a un sospechoso vinculado al atentado de 2021 en el aeropuerto de Kabul, en el que murieron 170 afganos y 13 soldados estadounidenses. Eso provocó un agradecimiento público de Trump y una renovada cooperación en materia de inteligencia. Maleeha Lodhi, exembajadora pakistaní en Estados Unidos, dijo que esa cooperación fue crítica para revertir décadas de desconfianza. En mayo, un choque con su viejo enemigo, India, reforzó ese giro. El vocero de la cancillería, Tahir Andrabi, dijo que el conflicto de 90 horas dio un enorme impulso a las credenciales diplomáticas de Pakistán porque la conducción militar mostró una enorme moderación después de derribar con éxito cazas indios. Pakistán se apresuró a involucrar a Estados Unidos en los esfuerzos para terminar con el conflicto entre las dos potencias nucleares vecinas, y tanto Munir como el primer ministro Shehbaz Sharif propusieron más tarde a Trump para el Premio Nobel de la Paz. Las palancas del poder Incluso cuando hubo gobiernos democráticos en Pakistán, las Fuerzas Armadas controlaron las verdaderas palancas del poder, lo que hace que la aprobación de Munir sea esencial para cualquier política de gobierno. Su visita a la Casa Blanca (la primera vez que un presidente estadounidense en ejercicio recibía al jefe militar de Pakistán sin la presencia de la conducción civil) fue una señal de que Trump reconocía la estructura real de poder dentro del país. Funcionarios del gobierno afirmaron que la transformación del país fue impulsada por una sólida alianza entre civiles y militares, y por la capacidad de manejar con eficacia las relaciones con los países del Golfo, así como con Estados Unidos y China. Si hay un factor por encima de todos los demás que impulsó la ampliación de las oportunidades diplomáticas de Pakistán, es la confianza y la simbiosis entre el mariscal de campo y el primer ministro, dijo Mosharraf Zaidi, vocero de Sharif. Tanto Zaidi como Andrabi destacaron las iniciativas diplomáticas surgidas de sus oficinas, junto con una sucesión de reuniones y llamadas telefónicas casi diarias con líderes mundiales. El domingo, el ministro de Relaciones Exteriores, Ishaq Dar, recibió a sus pares de Turquía, Arabia Saudita y Egipto para conversaciones centradas en poner fin a la guerra en Irán. Debido a las frecuentes interacciones del señor Dar con estos ministros de Relaciones Exteriores, pueden compartir comentarios íntimos y también un momento solemne, dijo Andrabi. El mariscal favorito Desde entonces, los vínculos con Washington se profundizaron a través de un contacto frecuente entre la conducción civil y militar de Pakistán y la Casa Blanca. Munir y Sharif mantuvieron conversaciones con Estados Unidos que incluyeron oportunidades de inversión, un acuerdo de criptomonedas con una empresa vinculada a la familia Trump y la seguridad en Medio Oriente, consolidando la transformación pakistaní con una mezcla de negocios y alianzas geopolíticas. Munir, a quien Trump llamó su mariscal de campo favorito, fue el único jefe militar en actividad presente este año en el Foro Económico Mundial de Davos. Fuentes dijeron que allí mantuvo nuevos contactos con Trump y que habló varias veces con el vicepresidente JD Vance desde que comenzó la guerra con Irán. Según una fuente al tanto de las conversaciones, Vance se comunicó con intermediarios pakistaníes sobre el conflicto con Irán tan recientemente como el martes, dejando en claro que Trump estaba abierto a un alto el fuego si se cumplían ciertas condiciones. Sharif, por su parte, mantuvo reuniones repetidas tanto con Trump como con el príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman y con el presidente iraní Masoud Pezeshkian. Pakistán firmó el año pasado un acuerdo de defensa mutua con Arabia Saudita. Malestar en India Sin embargo, el ascenso de Pakistán en la escena internacional está generando malestar en India, que habitualmente tuvo un perfil diplomático más alto entre los dos rivales. La oposición cuestionó la actitud pasiva del gobierno frente a la guerra en Medio Oriente y los analistas sostienen que el ascenso de Islamabad corre el riesgo de dejar a Nueva Delhi al margen de la diplomacia regional. Desde hace casi tres semanas vengo reclamando que India adopte una posición de liderazgo, aprovechando sus buenas relaciones con ambas partes para impulsar una iniciativa de paz, dijo el legislador opositor Shashi Tharoor. Ahora, aparentemente, Pakistán, Egipto y Turquía lo hicieron. Buena suerte para ellos... pero India no recibe ningún reconocimiento mientras Pakistán encabeza las conversaciones de paz. Sin embargo, la economía pakistaní sigue estancada y los analistas sostienen que el país corre el riesgo de verse arrastrado a la guerra debido al pacto de defensa con Arabia Saudita, lo que podría desencadenar protestas dentro de su propia comunidad chiita, la segunda más grande del mundo después de Irán. Islamabad también está inmersa en su propio conflicto con Afganistán, que se intensificó pocos días antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Teherán. Pakistán debe seguir mirando hacia adentro para fortalecer sus propios pilares de poder nacional, especialmente la economía, dijo Uzair Yunus, de la consultora estratégica The Asia Group. También necesita construir un complejo industrial de defensa integrado, en asociación con Arabia Saudita y Turquía. Islamabad necesitará una estrategia de largo plazo para equilibrar sus vínculos con Irán, su asociación defensiva con Riad y su relación con Washington, en medio de un conflicto impredecible y posiblemente prolongado, dijo Jawaid, de Control Risks. La conducción civil y militar deberá ser muy cuidadosa respecto del papel y el grado de involucramiento de Pakistán. Exagerar la carta del mediador podría resultar más perjudicial si no se maneja con inteligencia. Agencias Reuters y AFP Otras noticias de Guerra en Medio Oriente Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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