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» La Nacion
Fecha: 07/04/2026 12:40
El Gobierno prepara otra licitación de 12.000 kilómetros de rutas para hacer autovías y obras de ampliación a cambio de más peajes Mientras se adjudican 9000 kilómetros con foco en mantenimiento, la Casa Rosada diseña un segundo paquete de proyectos que se financien sin recursos del Tesoro - 7 minutos de lectura' Había pasado prácticamente una hora de la conferencia del ministro de Economía, Luis Caputo, en la Bolsa de Comercio de Rosario, el miércoles pasado. Se aprestaba a cerrar su charla y entonces llegaron los primeros aplausos. Fue cuando habló de cagar a patadas en el culo a quienes pedían devaluación. La espectacularidad de la frase despertó las palmas. Pero hubo un momento más donde el recurso se volvió a escuchar: fue cuando habló de los proyectos para mejorar la destartalada red vial con la que produce, transporta y hace turismo la Argentina. A los 9000 kilómetros que están en proceso de concesión les vamos a agregar 12.000 kilómetros adicionales, entre algunos que haremos doble mano y otros con pasos alternativos, y algunos que vamos a rehacer. El mapa vial para el final del mandato va a parecer que estamos en otro país. Esto va a ser un cambio, dijo. Y volvieron las palmas. Sin brindar demasiados detalles sobre cómo será el proceso que viene, se refería a un mapa de prioridades que elaboró Vialidad Nacional y que recorre los despachos de Economía, Obras Públicas y las oficinas del Ministerio de Desregulación y Reforma del Estado, que conduce Federico Sturzenegger. Ese mapa, que proyectó mientras hablaba, muestra no sólo nuevas rutas que pasarán al sector privado a cambio de nuevos peajes, sino otro universo de corredores que serán mantenidos por las empresas que ganen las licitaciones y que pagará el Estado. Pero, sin dudas, lo que más resalta de ese croquis rutero argentino son los tramos en rojo donde Vialidad marcó los lugares críticos de tránsito y que necesitan obras urgentes. ¿Cuáles son y qué se hará con ellos? Esas son las preguntas que aún no están contestadas. Estamos en el proceso de análisis de factibilidad y costos, dijo el ministro en Rosario. Este es el paquete importante, el que moverá el amperímetro de la infraestructura vial, ya que en él se prevé la construcción de tramos de autopistas, autovías, duplicación de calzadas o tercer carril, según el flujo de tránsito. Ahora bien, gran parte de estas obras están dentro del paquete que se licita por estos días, que según dijo Caputo, es el que concentra el 80% del movimiento vial argentino. Para que se entienda. Lo que está en marcha actualmente es el proceso de concesión de alrededor de 9000 kilómetros que antes estaban en la empresa estatal Corredores Viales. Mediante este esquema, que se licitó en varias etapas, ya se entregó la ruta del Mercosur (12 y 14) a la empresa Cartellone, una compañía constructora mendocina que tiene a gran parte de sus ejecutivos imputados y en juicio oral en el caso Cuadernos. Las otras están en distintas etapas de ese llamado a concurso. Allí se pelean las principales constructoras del país, la gran mayoría imputadas en este proceso y alguna de ellas con ejecutivos confesos. Pero ese esquema no prevé prácticamente autopistas ni obras importantes, sino más bien mantenimiento de la calzada y de las estaciones de peaje, además de posibilidad de utilizar los terrenos aledaños. El pago es mediante un peaje que rondará los 3500 pesos por cada 100 kilómetros y que podrán cobrar por 30 años, según un sistema de actualización que está previsto en los pliegos. De ahí que, con semejante caja y sin necesidad de obras importantes, los constructores se pelean por este sistema. No es que no hay obras -aclaró un funcionario días pasados a LA NACION-. De esos 9000 kilómetros hay 3000 que ya son autopistas, y de los 6000 restantes se prevé la construcción de 300 más de autovías. Una curita para una fractura expuesta. Las críticas de todos los sectores se sucedieron a medida que se conocían estos pliegos que adolecían de obras estructurales y, además, sumaban 50 estaciones con cabinas de peaje nuevas a las 39 actuales. Estas concesiones son para mantener en condiciones de transitabilidad las rutas actuales. Lo demás, la expansión de la ruta, saldrá de otro paquete que se suma a esto, aclaró otro funcionario con poder sobre el asunto. Así las cosas, y de regreso a aquel mapa de sectores o tramos críticos elaborado por Vialidad, podría darse el caso que, sobre un determinado corredor, desde junio en manos de un concesionario, haya que hacer una duplicación de ruta o un tercer carril de sobrepaso para descomprimir el tránsito. Podría darse ese supuesto; de hecho, muchas de las obras previstas son en estas rutas. Habría un concesionario de la ruta y un constructor, que ganó la licitación y se debería cobrar con un peaje adicional, explicó el funcionario. Todavía el cuadro de cómo será ese proceso no está claro, ni tampoco cómo será el cobro mediante un peaje adicional. En principio, lo que el Gobierno pretende es que no salga un solo peso del Tesoro, sino que esa nueva obra de expansión la haga un privado y que, como se dijo, se cobre con tarifa. Habrá que ver si los constructores que ahora se frotan las manos por las concesiones de los primeros 9000 kilómetros, que cobran y mantienen, también estarán tan inquietos cuando el negocio sea distinto: poner dinero y esperar que el tránsito lo repague. Eso no es todo. En ese paquete de 12.000 kilómetros que serán noticia a partir de junio, hay muchos tramos que actualmente no pagan peaje y que serán concesionados a cambio de rehacer rutas en muy mal estado. A eso se le suman otros miles de kilómetros que actualmente son mantenidos por la red de campamentos de Vialidad Nacional y que ahora, mediante contratos de mantenimiento, también pasarán al sector privado. En las oficinas del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado hay cálculos que sostienen que esa modalidad de mantenimiento estatal cuesta, al menos, el doble que si lo hiciera un privado. Por eso la decisión: pasarán a un contrato privado que estima ahorrar al menos la mitad del costo. De esta manera, Vialidad ya no usará dinero del Tesoro y tampoco tendrá más sus campamentos para mantener esos 12.000 kilómetros. La idea es que en el futuro sea un órgano de contralor y planificación vial, pero sin funciones de mantenimiento. Finalmente, hay otra novedad. Desde el inicio de la gestión, el Gobierno nacional ha dicho a las provincias que está dispuesto a entregarles tramos de rutas para que sean las jurisdicciones, mediante empresas públicas provinciales, las que mantengan el corredor transferido y cobren el peaje. Pero, más allá de las declamaciones, no hubo novedades con este tema. Hasta ahora. Le estamos dando rutas a las provincias que tienen presupuesto y nosotros no. En el caso de Santa Fe, le vamos a entregar la A012 y negociamos financiamiento con la CAF para la provincia, para el desarrollo del puerto y demás obras, dijo Caputo. La A012 es un corredor vial estratégico de 67 kilómetros que circunvala el Gran Rosario y conecta localidades claves como San Lorenzo, Roldán y Pueblo Esther. Debido a su deterioro, la provincia asumirá su reparación integral tras el traspaso nacional. Así las cosas, el mundo vial espera que finalmente el Gobierno termine de poner en marcha un esquema que entregue alguna certidumbre. Se trata de uno de los sectores donde se vivió una verdadera catástrofe regulatoria y económica y que albergó uno de los principales focos de corrupción de la historia. Mientras tanto, los argentinos mueren sobre el asfalto. De ahí que cuando Caputo habló en Rosario de los planes viales, despertó los aplausos de su auditorio.
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